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“A veces hay que simplemente hacer y equivocarse, porque en el movimiento está uno de los enriquecimientos más fuertes de la experiencia humana”- Natalia Smirnoff, directora de “El Cerrajero”

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Con varios años de trayectoria asistiendo y casteando en las mejores películas del cine nacional Natalia Smirnoff un día dijo basta y pateó el tablero y se puso a dirigir sus propios proyectos. “Rompecabezas” fue sólo el inicio de una carrera con su propia particularidad y que ahora la devuelve a las pantallas con “El Cerrajero”, protagonizada por Esteban Lamothe y Erica Rivas. En exclusiva un diálogo sobre el filme y las particularidades de una actividad en vías de extinción.

¿Por qué contar esta historia de desencuentros desde el punto de vista del cerrajero?

Si pudiéramos creer en que el afuera y el adentro siempre van unidos, el primer desencuentro es el del cerrajero (Esteban Lamothe) con él mismo y con su posible amor. Me gusta partir de la teoría que él realmente quisiera estar con Mónica (Erica Rivas), que está enamorado, pero no puede. He conocido alguna gente que le pasa esto y no puede hacer nada, muchas veces ni se da cuenta y la vida se le pasa de largo. O llegan tarde. Algo que tiene un poco nuestro cerrajero. Por eso los otros desencuentros son siempre historias que algo tienen que ver con el amor, con lo que a él le puede pasar o se le puede pasar de largo.

¿Cuántas veces llamaste a un cerrajero de emergencia?

Creo que dos. Vivía antes en un PH en San Telmo, muy antiguo y las cerraduras tanto de la puerta de afuera como de la casa se rompían, se desgastaban. Es algo usual de todas maneras, pero me acuerdo que me llamaba la atención viviendo ahí que solía pasar de noche o en fin de semana. Me preguntaba por qué sucedía siempre en fin de semana o a las ocho de la noche, cuando ya no era tan simple como llamar al cerrajero de la vuelta. También el dueño de una oficina de adelante, cambia la cerradura cada vez que echaba a un empleado y eso pasaba seguido, así que me pasaban dando llaves nuevas, y yo tenía que hacer copias que no andaban a veces, etc. Mucha cerrajería. El personaje de Manuel está basado en él, ese era su nombre (Germán Da Silva).

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Las situaciones que se plantean ¿las pensaste o las recabaste de experiencias que te contaban?

Justo antes te conté más o menos cómo las pensé. Mezcla de situaciones reales con ficciones usando algo de personas reales. Todas están  basadas en algo real, sea un hecho o una persona y mezcladas para que funcionen en la ficción. La verdad que el guión del cerrajero ha sido una catarsis muy grande… Como que al terminarla, quedé liviana, libre y feliz.

¿Cómo elegiste al cast?

Esteban surgió de un casting que le hice a él solo. Lo había visto en “El estudiante” y me había encantado. Su estilo de actuación, sutil y naturalista, me pareció ideal para que las visiones fueran creíbles. Esteban claramente podía interpretar a un hombre sencillo, cerrajero y que fuera muy creíble y además acercara lo más posible a la dimensión de lo real a las visiones. En cuanto a Eri, son esos milagros que la vida te da. En un primer momento me había imaginado una chica de veinte tantos, pero sobre la marcha me pareció mucho más rico que tuviera 30 y algo, con no tanto tiempo por delante para ser madre. Erica tiene un manejo emocional tan potente que creo que le dio un corazón al personaje que no se si tenía.

Estábamos escribiendo otro proyecto juntas y le pregunté y se entusiasmo. Alegría infinita. Yoshiria salió de una búsqueda que hizo Daniela Marinaro por las polladas solidarias y lugares de bailes peruanos. Creo que por  La salada. Luego buscamos que cada uno de los personajes que aparecía tuviera mucha más vida que la que iba a tener en la película. Por eso Boris, Ziembrowsky, Da Silva, Cantero, Gherty, Adrián Fondari, Nahuel Mutti, Santiago Gobernori. Inclusive Goetz y Onetto. Un placer y lujo indescriptible. Es Sebastián un “encantador de cerraduras”. De alguna manera puede destrabar cosas de forma increíble. Poder determinar el mecanismo y transformarlo. Tal vez eso lo lleva a intentar mecanismos en todas las cosas y ahí se traba. Pienso.

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¿Por qué elegiste que el momento de “revelación” del Don sea paralelo al humo que se coló en la ciudad en 2008?

Ese momento fue totalmente confuso, inexplicable, extraño. Las revelaciones, así como la posible paternidad son muy parecidas en Sebastián. Él ve parecido a lo que pasa con el humo, que sólo se ve en primer plano, se pierde la profundidad de campo, lo que está atrás queda oculto.

El amor que tiene por su trabajo se despliega en la pasión que le pone al armado de la megacaja musical, ¿cómo llegaste a esa idea?

Estudié ingeniería y desde chica me atraen mucho los mecanismos, las piezas y las partes. Reconozco a un par cuando lo tengo cerca. Un cerrajero, así como toda otra gente, sin duda tiene la misma pasión por tratar de entender, destrabar, arreglar sea una pieza, una caja de música, un enchufe de luz, etc. Es algo que no se puede evitar, es más fuerte que uno. Es un placer inmenso el que produce.

O casi una pulsión vital. Carla, que trabajó hasta este mes en casa, era así. Yo la observaba con el destornillador y me podía reconocer. Como una pasión por arreglar, solucionar. Creo que Sebastián tiene eso, sumado a una búsqueda de perfección, de tono perfecto, que creo que lo desvive y le hace perder un poco el placer. En lugar de poder disfrutar lo que tiene, lo que le sale, vive buscando alcanzar algo perfecto que seguramente no puede tener o que tal vez ni siquiera existe.

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¿Por qué el personaje sólo se anima a decirle cosas a los demás en el momento del trance?

En realidad, en ese momento no lo puede evitar. El resto del tiempo sí. Si fuera por él, no le diría nunca nada a nadie. No le interesa. No quiere meterse en la vida de nadie ni que se metan en la de él. Pero el momento de trance le hace hablar y no lo puede evitar. Porque siempre posterga las decisiones y en el momento que todo se le escapa de las manos cae en depresión.

Sebastián es alguien trabado. No puede hacer, no es que no quiere hacer, simplemente no puede.  Entonces cuando intenta, muchas veces lo que más logra es postergar, así llega tarde.  Su traba lo lleva a no ver muchas veces, a entrar en un umbral de duda o de una casi ceguera donde simplemente no sabe más. La depresión viene cuando sí sabe, cuando puede destrabarse un poco y en realidad, es su gran cambio. Su posibilidad. Me gusta pensar las crisis, los caminos, como formas posibles. No todas las formas son iguales, no se llega a los mismos lugares de la misma forma. Sebastián para abrirse necesita romperse y para romperse necesita caer. Como una especie de ave fénix, que necesita las cenizas para resurgir. He conocido personas así y siempre me han impactado mucho.Me he hecho exactamente la misma pregunta. ¿Por qué no pueden tomar decisiones? ¿Por qué no pueden hacer? Tanto me pregunté que escribí sobre eso.

Después de “Rompecabezas”, ¿pensaste directamente en trabajar con un personaje protagónico masculino?

Si, me interesaba, así como hablar de la paternidad. Me gustaba mucho ponerme en la piel de un hombre, era un lindo desafío además de una posibilidad de ampliar mi sentido de comprensión, de ponerme en el lugar de otros, vehículo poderoso que el cine permite.

Repetís con María Onetto, ¿cómo es el trabajo con ella?

María es maravillosa, repetiría y repetiría. Es un ser muy especial. A mi me gusta hablar con ella, oírla pensar. Es muy interesante. Somos amigas también y la quiero mucho y admiro.

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Debutas con Esteban y Erica, y además introducís a Yosiria, contanos ¿cómo fue trabajar con ellos?

Bello. Trabajar con Esteban tuvo algo parecido a escribir sobre un hombre. Es súper rico ver la manera diferente que los otros tienen de pensar, de abordar las cosas, de moverse. Poder comunicarnos y contar algo juntos fue una experiencia para mí muy especial. En momentos más fácil y en otros más difícil. Con Eri soy amiga en la vida, pero era nuestra primera vez filmando. El personaje que ella así tenía muchas cosas mías, así que todo era una mezcla de telepatía, encuentros, y descubrimientos. Fuerte. Yosi fue como una especie de hija para mí, vivió en casa tres meses con mi familia y muchas veces jugaba con mis hijos como una más. Por otro lado tenía una madurez, una pasión y una alegría diaria al enfrentar la vida y el trabajo que me emocionaban. Aprendí mucho como persona de Yosi.

¿Por qué decidiste hacer el cameo?

No teníamos quién lo haga o era lo más práctico que lo hiciera yo. Un poco me arrepentí porque al final tuve que estar en un montón de planos y quedé medio muerta. Pero se aprende mucho de esas experiencias. Es muy rico ponerse en otros lugares, entender nuevas cosas. Pero me da mucha vergüenza.

¿Qué esperás que la gente rescate de tu filme?

Me parece que la construcción de cosas siempre es poderosa. La película habla del amor y sus dificultades. Nunca es tan simple y sencillo, pero si nos animamos a enfrentarlo, como podemos, como nos sale, siempre que tomamos fuerza para un nuevo compromiso, algo fuerte sucede. También que pensar mucho no es necesariamente el mejor camino. A veces hay que simplemente hacer y equivocarse, porque en el movimiento está uno de los enriquecimientos más fuertes de la experiencia humana. Poder salir de las jaulas que vivimos cada vez más para seguir arriesgando la fascinante y difícil reacción que nos produce siempre otro.

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