“A haunted house 2” (IN-Actividad Paranormal): Wayans, stand up de(l) terror

Es imposible hablar de esta naciente franquicia, sin hablar de números fríos. Cuando Marlon Wayans se alejó de la saga «Scary Movie» (que desbarrancó de una manera terrible), pensó que tenía que generar una nueva serie de films basado en la misma idea: parodiar el terror desde un humor casi extremo.
Así fue como en 2013, probó suerte, escribiendo con Ricky Alvarez, «A haunted house», partiendo de la base de gags escatológicos, racistas, sexuales y de dudoso gusto. Wayans armó la cinta como si fuera casi un stand up propio, donde habla y gesticula a una velocidad difícil de creer. Costó 2 millones de dólares y recaudó 40 sólo en USA. Eso fue razón más que suficiente para continuar con la naciente saga…
Este segundo episodio, es… muy difícil de digerir. A mí, en lo personal, la idea de reirse de los títulos de género más conocidos por el gran público, me parece interesante. Aquí, no hay tanta referencia (si, «Dark Skies», «The Last Exorcism», «The Conjuring» y la última «Paranormal Activity»), sino un show unipersonal del famoso comediante, haciendo todo lo que puede para llamar la atención de la audiencia de la manera más ofensiva y zafada posible.

Digamos que la historia retoma un año después de un suceso trágico en la vida de Malcolm (Wayans). Perdió a su novia poseída, Kisha (Essence Atkins) en un accidente de auto y ya está de novio y dispuesto a convivir con su nueva pareja, Megan (Jaime Pressly).
Ella tiene dos hijos, un varón de no más de 12 años (Steele Stebbins) y una lolita adolescente de armas tomar, Becky (Ashley Rickards). Una vez que se mudan a una casa nueva, los incidentes comienzan a sucederse y pronto descubriremos que Malcolm, tendrá que enfrentarse nuevamente al mundo de lo paranormal, aunque esta vez, con menos gracia y más crudeza que en la primera parte.
Hay una muñeca, un amigo invisible, una posesión demoníaca y muchas, pero muchas cámaras que registran la historia…

Si bien Wayans / Alvarez se apoyan en algunos elementos centrales de los otros films, el eje es el carisma (si así puede llamarse) del protagonista. El pibe es incontenible, no tiene frenos inhibitorios y hace con “A haunted house 2” lo que se le ocurre: la mayor parte de las veces, no acierta en el blanco y sostiene el relato con largos monólogos que cierran con algún remate donde participan los secundarios, sin fuerza ni gracia.
Convengamos que esta no es más que una excusa para pasarla bien y nadie espera más que eso.
En ese sentido, “IN-Actividad Paranormal” es un producto descolorido que sólo entretendrá a los fanáticos del actor de comedia o a quienes tienen mucha predisposición para este tipo de sub- género. No encontramos en ella mayor justificación para seguir adelante con más de lo mismo, que los números del box office. ¿Habrá tercera entrega?
