“10 Cloverfield Lane” (Avenida Cloverfield 10): La otra historia

Cloverfield: Monstruo fue una película de 2008, dirigida por Matt Reeves (El Origen del Planeta de los Simios) y producida por el semidiós del Hollywood actual J.J. Abrams que retomó el por entonces descuidado estilo del found footage para narrar la historia personal de un grupo de amigos y parejas sobreviviendo a un monstruoso apocalipsis urbano del tono “Godzilla”. Quizás sea el “found footage” con mayor producción y uno de los más memorables y de mejor resultado. Bueno, olvídense de todo eso (o casi).
Filmada casi en secreto, Avenida Cloverfield 10 es de esas ¿Secuelas? ¿Spin Off? que toman, en este caso inteligentemente, un camino totalmente diferente. Si alguno tiene la posibilidad de recordar un olvidado telefilm de 1992, editado aquí en VHS, Temblor (Quake), sería bueno que lo haga, no solo porque es sumamente recomendable, sino que con esta sí, las similitudes abundan.

Michelle (la scream queen no convencional Mary Elizabeth Winstead otra vez en tono acertado) abandona a su prometido y emprende un viaje de huida por la carretera. Desde afuera se informa del desastre en algunas ciudades. Un ¿accidente? y Michelle despierta en el sótano de Howard (un John Goodman formidable), perdida, y con la pierna lesionada. Howard le informa que la rescató, que en el afuera existe un peligro nuclear, y que solo allí, un bunker guarecido, estan a salvo. También se encuentra Emmett (John Gallagher Jr.), otro refugiado de Howard con una lesión en el brazo. Tan solo tres personajes y una casa.
¿Cuánto hay de cierto en lo que dice Howard? ¿Qué hay de verdad sobre su pasado? La convivencia intenta ser relajada pero persiste el nervio de la tensión. Eso es lo que mejor saben manejar tanto el novel director Dan Trachtenberg como el trío de guionistas Josh Campbell, Mathew Stuecken y Damien Chazelle; la tensión. Si bien ambas películas se centran más en los personajes que en el ambiente que los rodea, Cloverfield: Monstruo presentaba un clima mucho más abierto, de paranoia colectiva.
» Avenida Cloverfield 10″, pese a no ser found footage (¡gracias! ¡gracias!), es un film vistosamente más pequeño, cerrado, atmosférico, y de largas secuencias. No necesita de golpes de efectos constantes, las mismas escenas que parecen de calma, encierran un dejo de incomodidad, de algo que está a punto de estallar.El Howard de John Goodman, más allá de su temible encarnación, funciona como el motor, como la unión, aun siendo el punto de vista, y el protagónico indiscutido el de Michelle. Él es quien maneja los tiempos del relato, cada vez que aparece en escena sabemos que tenemos que prestar atención a su accionar.

Es esa incertidumbre entre confiar o desconfiar, ceder o no ceder, la que le transmiten los personajes al espectador. En definitiva, saber cuánto de la primera entrega hay en esta segunda. La propuesta, que vuelve a tener a Abrams como productor, no deja de ser un producto de riesgo. ¿Será este uno de los tantos guiones cajoneados en Hollywood al que le “adosaron” algo para que cumpla el rol de secuela como gancho publicitario? No lo sabemos.
Quienes vayan buscando ver más de lo que ya nos mostraron, es posible que salgan muy decepcionados en este aspecto. De todos modos, es una suerte que no nos entreguen un film que se duerme en los laureles, que repite la fórmula anterior aletargándola. Sobre el final, habrá un giro, quizás necesario, que nos ubique en donde estábamos.
Cambian el juego, y es probable que más de uno haya esperado otra cosa. No obstante, no deja de ser un detalle, y en definitiva, es el juego al que entramos a someternos. Hay clima, no hay necesidad de apuro, una correcta construcción de personajes, y suspenso del bueno. «Avenida Cloverfield 10» no es una joyita, es una película para dejar contenta a la platea; y lo mejor de todo, que abre el panorama hacia nuevas posibilidades dentro de una misma historia.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
Hay veces que una película se termina convirtiendo en una grata cuando, principalmente, el nivel de expectativas sobre la misma es casi nulo, y que puede generarse por una venta del producto previa que no convoque a que el mismo sea elevado o con un nivel de entusiasmo acorde.
Si “Avenida Cloverfield 10” (USA, 2016) de Dan Trachtenberg, posee alguna referencia con “Cloverfield” de J.J. Abrams, es justamente la posibilidad de disfrute a partir de una secuencia que se genera por la falta de conocimiento sobre el producto y la contundencia que finalmente se termina ofreciendo.
Aquello que no se mostraba en la película de Abrams, acá se potencia en la historia de una joven (Mary Elizabeth Winstead) que decide separarse de su novio y en el viaje de regreso, capturado con imágenes aéreas que hablan de una espacialidad inmensa que se confrontará con su nueva realidad, tras tener un accidente automovilístico despierta encadenada a un caño en una oscura habitación.

Los minutos y la incertidumbre se suceden hasta que aparece un hombre (John Goodman) con algunas explicaciones, que no terminan de convencerla a Michelle sobre una catástrofe mundial para la que el confinamiento será la única respuesta ante la misma. Pero Michelle duda, porque ese búnker tienen más preguntas que información precisa sobre aquello que hay más allá de ese lugar y que en la boca de Howard (Goodman) suenan a mentiras más que a verdades.
Pero Michelle no estará sola en su confinamiento, la acompañará Emmet (John Howard Gallagher, Jr.), un vecino de Howard, que pidió asilo en el lugar ante la inevitable catástrofe que se avecinaba, sin saber si aquello que decidió para sí mismo sería algo bueno y malo.
Entre ambos tratarán de dilucidar si detrás de las estrictas rutinas de Howard hay algo más que una mentira, por lo que decidirán unir fuerzas y armar un plan que les posibilite escapar sin que éste se dé cuenta del mismo.

Claro está que para lograrlo deberán ganarse la confianza del carcelero, por lo que de una primera etapa asfixiante, plagada de referencias a clásicos del género ya como “Misery” o “La habitación del pánico”, luego, a partir de actividades lúdicas y el compartir mucho más que momentos e instancias juntos, el filme vira hacia un lugar mucho más luminoso que el oscuro planteado en el inicio.
Luego el desastre, la confirmación que el afuera es exactamente tal cual como lo describía Howard, por lo que el plan deberá ser llevado con urgencia no sólo para escapar de sus garras, sino también para poder saber realmente qué pasa afuera. En esas transiciones y en la potenciación de los conflictos estructurales entre el trío protagónico, el hábil guión va cambiando de rumbo y de géneros, con una naturalidad y firmeza notables para este debut en la pantalla grande de Trachtenberg.
La multiplicidad de referencias y la solvencia de los actores, además, dotan el verosímil necesario para que “Avenida Cloverfield 10” instaure su propio discurso, más allá de las claras insinuaciones a otros productos, y termine por construir una de las propuestas más interesantes del género de los últimos años.
