«Zootopia 2»: Un mundo para todos

Casi diez años después nos llega la secuela de Zootopia, una película animada de Disney que lograba retratar un mundo similar al nuestro pero con diferentes animales. En ella, como nos recuerdan al comienzo de esta entrega, una intrépida coneja policía y un zorro tramposo que se ve forzado a trabajar en conjunto con ella logran convertirse en héroes tras salvar a la metrópolis del plan malvado de una ovejita. Ahora, ya un dúo conformado, todavía tienen mucho para demostrar: se los considera un one hit wonder (un éxito de una única vez) y una nueva investigación los termina convirtiendo en prófugos.
A uno de los directores de la primera, Byron Howard se le suma Jared Bush, que habían trabajado juntos en Encanto. De todos modos se trata de una película de la compañía Disney y los créditos finales así se encarga de destacarlo, resaltando el trabajo en equipo. El reparto original (Ginnifer Goodwin, Jason Bateman, Idris Elba y algunos más) repiten sus trabajos vocales y se le suman personajes nuevos con voces de Ke Huy Quan, Andy Samberg y Danny Trejo, entre otros. De todos modos en nuestras salas probablemente se vea solo en la versión doblada al español. También repite Shakira como la Gacela cantante que además interpreta una canción original: “Zoo” fue compuesta por Ed Sheeran, Blake Slatkin y Shakira.
La historia vuelve a centrarse en estos dos personajes, ahora oficiales pero todavía novatos y con una relación que todavía es complicada tanto en lo personal como en lo laboral. Es por eso que el jefe les ordena hacer una especie de terapia con un programa llamado «Compañeros en crisis». Pero la posible presencia de una serpiente, animal prohibido y vetado de este mundo armado para el resto de los animales, siembra una nueva investigación que la coneja Judy no puede dejar pasar. Eso los hará verse envueltos con nuevos personajes y el descubrimiento de que quizás la historia que les contaron no es la verdadera.
Aunque Zootopia 2 mantiene el estilo de su predecesora, tanto desde lo técnico donde cada animal cobra vida con una notable animación como desde un argumento que apuesta por el humor y la sensibilidad, no se puede evitar sentir que ya conocemos la fórmula. Afortunadamente también expande los límites del hábitat que conocimos, se explica mejor cómo y por qué funciona como funciona.
El dúo conformado por la coneja idealista que cree en cambiar el mundo y el zorro conformista que entiende que a veces una acción individual no es suficiente para marcar una diferencia terminan siendo el equilibrio perfecto para lo que se quiere contar. Así como la primera nos dejaba la moraleja en torno a la perseverancia y la importancia de luchar por lo que uno cree y quiere y no prejuzgar a alguien por su raza o el lugar donde nació, aquí se apuesta por abrazar lo diferente, las diferencias que nos hacen ser como somos; que no seamos todos iguales no quiere decir que no tengamos los mismos derechos. Disney continúa en su afán por llevar la bandera de la integración y el respeto y al menos aquí todo luce bastante genuino.
Se trata de una película disfrutable tanto para chicos como para adultos, con buenos gags y guiños no solo a la película anterior sino también al mundo de Disney y Pixar. No olviden quedarse hasta el final de los créditos. No solo hay escena extra sino que, como podríamos suponer, quedan puertas abiertas para que la saga continúe.
