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XVI BARS: Primer día en degradé

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Ayer jueves 12 de noviembre fue el primer día de proyecciones regulares dentro de la decimosexta entrega del Festival Buenos Aires Rojo Sangre; y ya pude asistir a tres funciones de películas en Competencia. La experiencia fue en un claro degradé de menor a mayor, explotando de alegría al finalizar la jornada.

Mi día arrancó con Sendero, en Competencia Internacional, del chileno Lucio A. Rojas. El mismo que ya presentó en ediciones anteriores, Zombie Dawn y Perfidia. En esta oportunidad la referencia y punto de partida es claramente The Texas Chainsaw Massacre, aquel clásico setentero de Tobe Hopper imitado hasta el cansancio. Un grupo compuesto por tres chicas y dos chicos de entre 20 y 30 años, se disponen a realizar un viaje por las rutas del país andino, y por el típico desperfecto técnico quedan varados en medio de un paraje rupestre. Más adelante, siguiendo camino, se cruzarán con otra joven salvajemente lastimada, y cuando intenten socorrerla caerán presa de una enfermiza familia que los esclaviza y veja de diferentes formas, con un fin oculto que se intentará develar.

El clasicismo estético, choca de raíz en este film de Rojas con los continuos baches narrativos de todo tipo. Son varias las cuestiones que no se entienden y no parecen tener explicación, varias escenas (muy) mal resueltas, detalles fuera de plano, y un conjunto de situaciones que nos hace pensar que la acción debería haber terminado de otra manera.

No hablamos de problemas de presupuestos, o de falta de compromiso serio en la construcción de diálogos, no es un film deliberadamente mal estructurado; intenta ser tomado seriamente, pero sus constantes tropiezos no hacen más que jugarle en contra. Son muchas las cuestiones que no se entienden para considerar al resultado como satisfactorio.

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Luego del truco comienzo, continuamos en la misma sala con la argentina Testigo Íntimo, en Competencia Iberoamericana, de Santiago Fernández Calvete, quien el año pasado presentara dentro del festival la interesantemente original La Segunda Muerte. Lo primero a resaltar es que deberían olvidarse de aquel film con Agustina Lecouna. A diferencia de aquel, Testigo Íntimo se juega por un thriller netamente urbano. Dos hermanos, distanciados, ¿diferentes?, uno de ellos – abogado y de novio con la hija de la dueña del estudio – es amante de la novia del otro. El clima opresivo se siente desde el inicio, y el crimen no tardará en llegar, y uno y otro deberán cubrirse haciendo desaparecer el cadáver.

Tensa, tenue, con un montaje entrecortado al inicio que luego da paso a escenas más largas, concretas y explicativas. Calvete se juega por una de suspenso clásica a la que no le falta nada, más allá de algún personaje o aparición que no terminé de comprender.

La apuesta está en las frías locaciones, los constantes flashback, y un juego de gato y ratón que no da lugar a ponerse del lado de ninguno de los dos. Y como en todo juego de personalidades, los intérpretes son fundamentales, Felipe Colombo y Leonardo Saggese componen a dos hermanos opuestos pero similares, se sacan chispas y hacen lucir cada línea de diálogo. En una participación acotada Graciela Alfano luce correcta en un rol frio y calculado, podríamos decir despiadado. Y nuevamente, no deja de sorprendernos Guadalupe Docampo como una (no) femme fatale actual, una mujer llevada por el deseo, a la que le alcanza con una mirada para transmitir emociones, sobresaliente.

En ningún momento sabemos qué puede pasar, el espectador está atrapado, y todo el ambiente (sumado una banda sonora ominosa) predispone para que querramos saber cuál será el destino de estos personajes. Quizás no sea la típica película para este festival, pero bien vale la pena pasar por ella. En una semana arriba a su estreno comercial, auguramos un buen presagio.

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Sin movernos de la sala 9, la jornada ya había mejorado ampliamente, y todavía aguardaba el plato fuerte, El Sistema Gorevision, en Competencia Iberoamericana, documental de Valentín Javier Diment, y un verdadero manual sobre cómo llevar el cine en la sangre.

La gente de Gorevision viene desarrollando films lisérgicos con nada de presupuesto, pero toda la pasión para pasarla bien haciéndolo. El propio Diment les dio dinero para financiar una de sus películas, la última, Los Superbonaerenses (BARS XV). El Sistema Gorevision funciona como backstage de esta última filmación y como un recorrido por la historia de la productora y sus miembros fundamentales.

No intenten no reírse, es imposible, el documental no lo hace Diment sino sus protagonistas, Germán Magariños, Vic Cicuta, Reimon, y compañía. Más que una productora son un grupo de amigos con el deseo de hacer algo y morir con la suya.

El Sistema… es un film que debería ver cualquiera con ideas a plasmar en una pantalla, y miedo a concretarlas. No solo es ineludiblemente graciosa, es emotiva, y también esperanzadora.

No podemos contar puntualmente nada de lo que se ve, todo hay que vivirlo frente a nuestros ojos. Es todo lo que podríamos esperar de un documental de estos chicos, y más. El espíritu del festival está encerrado en este maravilloso documental.

Salí con el corazón palpitando fuertemente de mi primer día festivalero. La primera mala experiencia ya estaba en el olvido entre un thriller muy logrado y un documental que solo trae alegría y ganas de imitar. Es solo el primer día, ¿Cómo continuará todo? Habrá que seguir leyendo.

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