L to R: Ariana Grande is Glinda and Cynthia Erivo is Elphaba in WICKED FOR GOOD, directed by Jon M. Chu.

«Wicked: For Good» (Wicked: Por siempre): No hay lugar como casa

L to R: Jonathan Bailey is Fiyero and Ariana Grande is Glinda in WICKED FOR GOOD, directed by Jon M. Chu.

Llega la parte final de la adaptación cinematográfica del clásico de Broadway. En esta segunda mitad se abandona un poco la inocencia que tenían sus personajes: ya conocieron el mundo, ya conocen sus amenazas, ya han tomado decisiones, ejecutado acciones de las que tienen que hacerse cargo. Ariana Grande y  Cynthia Erivo como Glinda y Elphaba respectivamente terminan de definir quiénes son para salirse de los motes básicos de la buena y la mala.

Estas dos películas que dirige Jon M. Chu fueron rodadas como una sola. Sin embargo hay que resaltar que ambas se encuentran bien diferenciadas. El otro pero es que la segunda parte pierde mucho del encanto y la frescura que logró transmitir la primera. Si bien desde lo técnico no lograba lucirse del todo en su búsqueda teatral con una paleta menos vibrante y contraluces poco estéticas, el carisma y talento de sus protagonistas junto a una historia que ya de por sí tenía su atractivo y nostalgia hacían de aquella una experiencia disfrutable.

Así como ya habíamos sido testigos del nacimiento de la amistad entre Glinda y Elphaba, ahora la distancia marca la historia. Glinda, “la buena”, permanece quieta, casi como una muñeca o un títere de Madame Morrible (Michelle Yeoh). Elphaba se aleja y nace la imagen de la malvada bruja del Oeste. En el medio, un triángulo amoroso, amenazas familiares y una ciudad de Oz sumida en el miedo mientras la joven bruja lucha por los derechos de los animales, aquellos a quienes les han robado, de manera literal, la voz.

El repertorio de las canciones tampoco logra sobrepasar el de la primera parte, que cierra bien arriba gracias a Defying Gravity. Aquí incluso se presentan dos canciones originales compuestas especialmente para ganar alguna nominación pero ninguna consigue ser memorable y se pierden en medio del relato. Una al menos protagoniza la que quizás a nivel dirección resulta la escena más interesante, protagonizada por una Ariana Grande perdida entre los reflejos que le entregan los espejos, encerrada en una burbuja desde donde las cosas se ven brillantes y luminosas.

Jonathan Bailey y Jeff Goldblum son dos presencias distintas que se aprovechan como pueden. Bailey, recientemente nombrado por People el hombre más sexy del mundo, en el centro de un triángulo amoroso ya deja de lado las sutilezas y picardía para ir a lo directo y su carisma seductor le juega a favor. Goldblum tiene menos minutos de pantalla pero le son suficientes para mostrar sus dotes de showman.

Jeff Goldblum is The Wizard of Oz in WICKED FOR GOOD, directed by Jon M. Chu.

Personajes secundarios como la hermana menor de Elphaba, Nessa (Marissa Bode), y Boq (Ethan Slater), ayudan a terminar de revelar una Oz alejada del lugar idílico que conocimos. Un mundo perfecto ahora convertido en un estado fascista, con el poder instalando un único discurso. El guion de Dana Fox de todos modos a veces no logra que muchos de estos personajes se conviertan en algo más que una idea, les falta un poco de desarrollo, lo mismo con el trasfondo político que insinúa y que en estos tiempos cobra relevancia.

Por supuesto las expectativas también estaban puestas en ver a la niña de Kansas que llega a Oz. La película va sembrando todo para poder unirla con El mago del Oz pero sin que las referencias opaquen la historia original, cuya obra musical de Broadway está basada a su vez en la novela de Gregory Maguire. Estos guiños están porque tienen que estar pero no cuentan con mayor carga dramática.

Antes que nada, Wicked es una historia sobre la amistad. Sobre opuestos que se complementan. Erivo y Grande se han convertido en un dúo magnético y la química se traslada a la pantalla. Pero así como protagonizan grandes momentos y canciones de amor, también en alguna de esas escenas que rozan lo culebrón quedan reducidas a tonterías que generan perplejo más que risa.

Este épico final tira todo al asador. Hay amor, romance, amistad, enfrentamientos, pérdidas, grandes números musicales, emoción. Sus protagonistas dan cuenta una vez más de su talento vocal. Así y todo queda por debajo de la entrega anterior quizás porque la fuerza dramática no es la misma y se siente un poco estirada, con la inclusión de flashbacks de los que se podrían prescindir. Es un final y basta.

L to R: Cynthia Erivo (as Elphaba), Ariana Grande (as Glinda), and Director Jon M. Chu on the set of WICKED FOR GOOD.

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