«Why Him?» (¿Por qué él?): El discreto encanto de la burguesía

Un matrimonio de típicos valores conservadores recibe a su hija, a la que creen haber educado bien, luego de tener esporádicas noticias de ella una vez que partió a la universidad. Cuando llega, notarán que el angelito cambió, se adaptó a un modo de vida diferente, y todo gracias a su nuevo novio; un joven sin rumbo de esos que se eternizan en el campus; y que, por supuesto, se lo trajo con él para pasar el día de acción de gracias.   

Esto no es el argumento de ¿Por qué él?, la nueva comedia del director de Mi Novia Polly, sino de Mi Futuro Yerno, comedia de 1993 protagonizada por el hoy desaparecido Pauly Shore, Carla Gugino, y Lane Smith. Tuvieron que pasar veintitrés años para que, con ligeros cambios formales, nos entregasen, casi, la misma película.

Esta vez, son los padres los que visitan a su hija; es navidad; y el novio no es un pelagatos, sino uno de estos nuevos jóvenes multimillonarios excéntricos, que encontraron la fórmula en los negocios tecnológicos. Por el resto, el choque de estilos está servido. El director del asunto es John Hamburg, realizador algo errático que tiene en su haber la divertidísima Te Amo, Hermano, la pasable y poco inspirada Mi Novia Polly, y el bodrio de Safe Men; esos son sus tres créditos como director, a los que habrá que sumarle los guiones de la trilogía La Familia de mi novia (que también fue de aceptable a…), las cuales, por temáticas, serán las que más se acercarán a esta propuesta.

    

Bryan Cranston y James Franco serán el suegro y yerno de marras, entre ellos hay química e intentan compenetrarse en el juego de la comedia. Las complicaciones pasan en materia de guion, también en manos de Hamburg y el actor Johnah Hill. Su estructura pretende lanzar un gag atrás de otro, de todo tipo y clase, casi de modo desesperado para captar la atención del espectador, como aquel que está a punto de ahogarse y caerse y lanza braceos continuos para poder agarrarse de lo que sea.

 
Hay humor escatológico, físico, de línea de diálogo, aquel que apunta a las diferencias de edades, y un intento por arrojar líneas más o menos inteligentes en cuanto al manejo de los negocios online. La efectividad de los chistes dependerá de cada uno, pero al ser tan ecléctico, es difícil que a algo que nos dibuje una sonrisa le siga algo que nos produzca una carcajada.

Cranston es quizás del dúo protagónico quien más se resiente, el actor (algo sobrevalorado hoy en día) no solo se lo recuerda por su rol en Breaking Bad y los papeles serios y oscarizables en los que tratan de ponerlo ahora; también fue el muy incorrecto padre de Malcolm in the Middle; poco hay de ese personaje acá, bastante más encorsetado, repasando líneas de  diálogo y aprovechando, lo dicho, la química natural con Franco,  más dispuesto a acomodarse en estos roles relajados (aunque por momentos los años le pasen alguna factura ridícula, como a Pauly Shore).     

Hay algún comediante con talento en los secundarios, como Megan Mulally en el rol de suegra-esposa.-madre; pero poseen bastante poco espacio de expresión. Por último, tampoco es una propuesta a la que convenga analizar demasiado en profundidad.   Los valores que promulga, la clase social que expone, y lo banal de varias resoluciones, nos hablan de algo que está bastante ajeno, por lo menos de nuestra realidad.

La rivalidad entre una clase media acomodada y millonarios excéntricos, deja a todo un sector afuera, y cristaliza cierta irrealidad.   

¿Por qué él? Puede ser esas películas destinadas a eternizarse en la programación de un canal televisivo en épocas festivas. Pasable si no se tiene intenciones de ningún tipo de originalidad ni superioridad de algo medio. Quizás este tipo de film esté hablando de que ya es hora de un nuevo giro en la comedia americana, tanto mirar hacia atrás no parece dejar avanzar. 

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