Teatro: «Lluvia y Arcoiris», amor, amistad y tragedia.

El repaso de la vida de un artista es el puntapié para que “Lluvia y Arcoiris” de Gabriel Patolsky, dirigida por Marcelo Roitman y protagonizada por Luis Podestá, Federico Prado y Diego Crevacuore que se puede ver en el Teatro Buenos Aires, trabaje con el melodrama de una manera clásica y a la vez transgresora.
Patolsky, un hábil guionista, que supo enriquecer los diálogos de “La Leona” (TELEFE, 2016), en esta oportunidad brinda palabras sentidas para que Margo (Podestá) pueda desandar su vida a partir de la mirada de Norman (Prado) su asistente, un ser completamente lejano a ella, y que en ese racconto, podrá reflexionar sobre la discriminación, la mentira, el dolor y la enfermedad.
Anclada en los años ’90 del siglo pasado, una década vacía de contenido, y con muchos prejuicios, Margo se refugia en la música, el cine, y las lentejuelas para evitar ser tocado por la flecha de Cupido y caer en un lugar que no desea estar.
Pero como esto es un melodrama, más allá de los números en los que Margo despliega su glamour cantando o reflexionando sobre alguna película clásica que lo ha marcado a fuego, un joven admirador llamado Tim (Crevacuore) lo acorralará en un callejón sin salida del que no podrá escapar.
La austera puesta, en el reducido espacio ofrecido por la acogedora sala, potencia el clima intimista que “Lluvia y Arcoiris” plantea a partir de una historia de amistad y amor, trágica, fiel al personaje protagónico, que sorprende por momentos.
Si en algunos pasajes la música o el excesivo timming de punchline le juega en contra al relato, es porque las líneas narrativas principales van urdiendo un complejo y tenso cuento que se empodera con la interpretación de Podestá, que se juega todo en su actuación, sabiendo que su personaje puede generar empatía o rechazo.
Patolsky ama el cine y los clásicos, y eso emerge en cada frase incorporada o en cada referencia que se cuela en la historia de la cultura popular, haciéndole muy bien a la obra, un repaso por la vida de un artista que se negó a amar como necesitaba y se armó un escudo para defenderse.
“Lluvia y Arcoiris” se puede ver en el Teatro Buenos Aires, Rodriguez Peña 411, los Sábados a las 23.30 horas
