«Steve Jobs»: el mito construyendo la manzana

Recuerdo constantemente la sensación que me dio cuando vi por primera vez por YouTube el discurso que dio Jobs en la universidad en donde hablaba de su experiencia de vida, no pude más que sentir un rechazo enorme por ese líder que se basaba tanto en la competencia y en el resentimiento.
Cuando vi la biopic (película biográfica) que hicieron en el 2013 no pude evitar pensar que era una perspectiva condescendiente ya que lo endiosaban por sus logros tecnológicos. Yo, sinceramente, necesitaba más mugre porque seguía teniendo esa imagen del tirano. Este film, inteligentemente, usa esa perspectiva.

Bajo el tagline de «¿Puede un gran hombre ser un buen hombre?», con la pluma incomparable de Aaron Sorkin (La red social, Newsroom y Cuestión de Honor) la película se estructura en tres grandes lanzamientos que cambiaron la industria, no quepa ninguna duda, y cada vez tenía un costo más grande en su humanidad, en la relación con su familia y en su salud. Y de repente ese líder tan corrosivo empezaba a formarse tras cada logro.
Danny Boyle, quien nunca fue uno de mis favoritos pero que tiene su marcado estilo, esta vez deja de lado sus travellings vertiginosos por las calles de las ciudades como nos tuvo acostumbrados en Tumba al ras de la tierra y Trainspotting o inclusive en Slumdog Millonaire, sino que usa el ritmo de los diálogos de Sorkin para imprimir velocidad con una estética de luces extremadamente blancas y duras. Sí, estás viendo a un dios cayendo frente a tus ojos.

El elenco muy sólido se conforma con una tríada impecable de Fassbender, Winslet y Rogen, mostrando también el énfasis en el desarrollo del personal y de cómo era su manejo del personal y la motivación del equipo. A medida que avanza el film y él va perdiendo el control, lo más interesante es cómo maneja el tono de voz, la fuerza y obsesión.
Una de las cosas que más me impresiona en pantalla es que hay cosas que son difíciles de transmitir y el carisma definitivamente es una. La fuerza que tiene Fassbender en pantalla, combinando la luz dura mientras su camisa va del blanco inmaculado a los cuellos de tortuga negros, hace de esta pieza pensada milimétricamente, una sinfonía impecable.
Nunca consideré que un gran hombre pueda ser un buen hombre. Algunos le llaman el costo de la grandeza, otros simplemente se comen el resto de las manzanas.
Anexo de crítica por Pluma Paz
Esta biopic se presenta para mostrar quizá una cara más cercana, un retrato más certero, si se puede decir de esta manera, del que fue el creador de un concepto, una revolución electrónica que impactó en un mercado que se dejó seducir por esta idea de un hardware bonito y exclusivo, totamente personal pero cerrado para meter mano por cuenta propia. Anteriormente, tuvimos la no muy afortunada representación de Steve Jobs que hiciera Ashton Kutcher, un poco hippie y muy neurótica.
En el presente trabajo, los encargados de dar vida al empresario de la manzanita mordida son Danny Boyle (ganador del Oscar por «Quién Quiere Ser Millonario») en la dirección y Aaron Sorkin (ganador del Oscar por «Red Social») como guionista que adaptó el libro de Walter Isaacson. Ya entra en la carrera de los Oscar con 4 nominaciones para el Golden Globe Award, la antesala, que incluyen nominaciones para Michael Fassbender (un impresionante Steve Jobs, sobre todo, el de la última época) y Kate Winslet (la eterna Rose de TItanic, que aquí es «la esposa del trabajo» de Jobs), además del guión de Sorkin y la banda de sonido, en la que creo tiene mucho que ver Danny Boyle (se destaca la música en todos sus hits previos) y que es creación de Daniel Pemberton.

La película está dividida en varios episodios que van tratando de desentrañar la mente de esta persona que convirtió las presentaciones de productos digitales en eventos de la magnitud de un recital de una banda de rock. Sus productos parecen estar diseñados como su propia vida que comienza para él crudamente ya que sus padres biológicos lo dan en adopción y esto lo marca.
Como le dice su publicista, su padre adoptivo pero también aquél que lo moldea para que Jobs se salga del molde en crisis que destruyen todo a su alrededor, «por qué centrarse en el rechazo y no en la familia que lo recibió». Este conflicto pesa en uno más actual y que también tiene que ver con sus creaciones: Lisa. Ella es su hija, tiene una mente brillante y ama a su padre aunque éste parezca mucho más cercano a la Mac que a alguien de carne y hueso.
Michael Fassbender como Steve Jobs transmite en palabras, gestos y hasta posturas, al genio, demonio, alguien que quiere control de un extremo al otro (end to end) y por eso rechaza a los que lo quieren a pesar de todo. Jeff Daniels, luego de The Newsroom, se encuentra nuevamente con Aaron Sorkin y despliega su histrionismo en la piel de John Sculley, responsable de la agencia publicitaria que creó el icónico spot de Apple vs. IBM, «The Big Blue», que amenazaba al mundo de la información con un único discurso con los productos aburridos de la compañía rival.

Las mujeres de la película se lucen empezando por las tres actrices (que interpretan a Lisa Brennan (Makenzie Moss, Ripley Sobo, Perla Haney-Jardine – 5, 9 y 19 años), la hija de Jobs, la única que hace que el hombre se sensibilice a pesar de no admitirlo. Qué más agregar de Kate Winsley, una ejecutiva que es más que una «esposa del trabajo», es más una madre tratando de poner límites con amor en una relación que todo el tiempo se mezcla y la confunde porque Jobs está ensimismado en sus productos y sus conflictos tecnológicos.
Merecen a su vez mi reconocimiento, Seth Rogen, como Steve Wozniack, vilipendiado por Jobs aunque era su compañero de garage donde comenzó la compañía. Él sigue cada presentación, parece estar confabulado para retirarlo a Jobs del mercado y que no siga haciéndose daño a él y a los que lo rodean, pero sólo busca reconocimiento del primer producto que funcionó y que a los ojos de Jobs era demasiado abierto. Otro miembro del equipo es Andy Hertzfeld, siempre víctima de las amenazas de Jobs y que sabe que en conjunto son el producto y por eso no se separa de su lado.

Según los expertos en la historia de la revolución digital hay inexactitudes en la biografía y en los hechos relatados. Creo que eso no le hace mucho mal al trabajo final. Lo que sí puede confundir es no conocer a los verdaderos personajes de la historia. Entre episodio y episodio escucharemos y veremos recortes periodísticos que sitúan a la audiencia para dar el salto. Sin embargo, dentro de cada uno de esos capítulos hay micro saltos, flashbacks y flashforwards que por su parte complican la comprensión por no ser lineales y a veces, irrumpir como fogonazos.
Si vieron las pelis y productos anteriores de Sorkin y de Boyle, esta película está al nivel que nos tienen acostumbrados y no serán defraudados. Sillicon Valley puede llorar o sentirse ofendido por el retrato de los protagonistas de la revolución digital pero saben que en el fondo, en la superficie, todos tienen algo del Steve Jobs que nos trae esta película y que invitó a todo el mundo a «Pensar Diferente».
