«Saw X» (El juego del miedo): Tobin Bell recupera el espíritu de la franquicia

Les cuento que he visto toda la saga de «Saw», nacida en 2004 y con nueve entregas previas. Si bien es cierto que su protagonista principal, John Kramer (Tobin Bell), ocupa el centro de la escena entre el segundo y el cuarto episodio, la máquina siguió funcionando durante mucho tiempo, buscando expandirse de manera extraña y crear un universo de conexiones para explicar cada nueva historia.

Y no siempre bien. Kramer muere en la tercera parte de este extenso desarrollo y para continuar con el éxito de la propuesta y darle trayectoria, era necesario «forzar» las intrigas para presentar nuevos juguetes de tortura que atrayeran a los fans. Aparecieron líneas previas de la historia de John que permiten conocerlo mejor y una gran cantidad de personajes que fueron afectados por sus acciones y acrecentaron la leyenda.

Pero quienes somos espectadores veteranos, elegimos seguir a este personaje, por la calidad profesional de Tobin Bell. El veterano actor (81 años) siempre nos mostró el costado humano y tortuoso de su visión. Y digo esto, porque en caso de que no conozcan «Saw», todos los que participan del juego han engañado, estafado, matado o atentado contra sus semejantes. Y la estructura de la prueba que enfrentan les permite «renacer», y apreciar la vida de una forma distinta. Todos han cometido errores y el desafío es salir con vida y reinventarse, luego de ello.

Quiero decir además, que más allá de las máquinas que torturan (el fuerte mediático que vende para los fans del género), lo que importó aquí desde lo que hace la diferencia (cinematográficamente hablando), fue la historia de vida de Kramer, enfermo terminal e ingeniero brillante, que diseñó un dispositivo para dejar ofrecer una desafío cruel a criminales y redimirlos, por así decirlo. Sí, «el juego» implica mutilaciones y dolor. Nada es gratis en la vida.

Esta «Saw X» se ubica temporalmente entre la primera y la segunda entrega. Una vez que Kramer ya sabe que tiene cáncer y está confirmando su estadio final de la enfermedad. Accidentalmente se encuentra con un ex compañero de su grupo terapéutico de enfermos oncológicos quien le sugiere probar con una nueva terapia que podría ayudarlo.

Es así que decide buscar a ese equipo médico, que trabaja en la clandestinidad, y se pone en sus manos para ser operado y tratado por ellos. Pronto descubrirá que las cosas no son como esperaba y todos los implicados, tendrán que pagar por ello.

Sin contar demasiado regresa Amanda (Shawnee Smith), quien será su discípula fiel más adelante, y lo acompañará para organizar el operativo de venganza, lo cual los conecta con lo que después vendrá dentro de esta cambiante línea temporal.

Dato importante, la historia transcurre en México y quizás, me atrevo a pensar, hubiese sido intenso explorar más sobre la cultura de la muerte en ese espacio geográfico. Hay alguna alusión (sobre todo en una de las trampas) pero creo que ahí se podía construir algo más elaborado. La trama presenta el mismo conflicto de siempre: ¿John es un villano sádico criminal o un espíritu que ofrece rescate ante personas que no tienen límites para flagelar y flagelarse?

Muchos siguen debatiendo esto y la verdad es que el éxito inicial de la franquicia se debe a esa pregunta. La respuesta, ya sabemos, es personal. Pero volviendo a «Saw X» puedo decirles que desde la tercera entrega, no había visto un capítulo tan bien actuado y planteado como este.

Bell está grande, pero se las ingenia para mostrar que es un actor de raza y aquí hace lo mejor que sabe, que no es mover palancas y apretar botones, sino caracterizar a un sujeto atribulado, triste y respetuoso que elabora su dolor a través de lo mejor que hace, y eso trae sufrimiento para quienes integra a su juego.

Sorprende también que esta entrega sea dirigida por Kevin Greutert, quien regresa a la saga con una mirada distinto, respetando el enfoque humano que plantea este recorte de la vida de John Kramer. No tanto énfasis en los dispositivos mecánicos de muerte y más despliegue de emociones y en las cuestiones existenciales que plantea la trama.

Debates morales al margen, esta es una muy buena película. No se cual será tu relación con este universo (si viste las anteriores, si sos un espectador nuevo…) pero vale la pena esta nuevo episodio. Vuelve Tobin Bell con todo y es algo para celebrar.

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