«Un homme idéal» (Un Hombre Perfecto): el manuscrito

Mathieu está ansioso, el personaje protagónico y excluyente de “Un hombre perfecto” ya no sabe qué hacer para que lo tengan en cuenta en la industria editorial. A pesar de enviar originales de sus obras constantemente con el objetivo de ser publicado, hasta el momento nadie ve en sus escritos posibilidad comercial.

Pero eso no le impide ser persistente. Llamar también a diario a los responsables que toman las decisiones e indicarles que no está de acuerdo con aquello que le dijeron, y mucho menos aceptarlo sin obtener a cambio una devolución que le permita pulir sus ideas.

Mientras espera hacerse famoso trabaja como asistente de mudanzas, una labor que le permite continuar con su sueño y a su vez evitar que la rutina lo agobie y le genere alguna distracción importante.

Yann Gozlan dirige y narra con maestría el suspenso in crescendo del filme a partir que Mathieu asume la autoría de un viejo manuscrito encontrado en una de las miles de mudanzas y cómo desde allí su vida da un drástico giro, un estrepitoso ascenso a la fama y la aparición de alguien que le quiere arruinar su éxito.

La resolutiva dirección del filme, el dinamismo del guión, y la gran interpretación de Pierre Niney como el atribulado Mathieu, un ser detestable, permiten que “Un hombre perfecto”, se ubique dentro de una línea de relatos que generan empatía con un protagonista de lo más cínico y ambivalente.

Es en la habilidad de mostrar al espectador las miserias, de hacerlo cómplice de cada una de las decisiones que terminan por llevarlo a un mal puerto, y en encadenar siempre acciones que, cual efecto dominó desatan obstáculos para el protagonista, en donde el filme termina por traspasar el límite del odio con el que realmente debería mirárselo.

Otro de los puntos interesantes de la propuesta está relacionada a la reflexión sobre el mundo editorial, y cómo desde ésta se terminan construyendo en “figuras” a los escritores sin siquiera haber tenido un acercamiento previo con los mismos.

Lo efímero de la fama, la voluptuosidad de un negocio que luego termina por cerrarse en sí mismo al no poder encontrar una salida correcta y la impaciencia de una industria que mueve millones, también son algunos de los tópicos con los que Gozlan celebra a su personaje.

Cuesta pensar “Un hombre perfecto” sin Niney, un actor resolutivo que supo ya interpretar a Yves Saint Laurent en su biopic, y que ha participado en una serie de películas que lo tuvieron como objeto de atención de la trama como en ésta.

“Un hombre perfecto” demuestra que cuando guión, dirección, actuación e historia van por el mismo camino, el resultado, inevitablemente, va a ser el óptimo, aun cuando en algunos momentos se reiteren ciertos tópicos.

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