«The zero theorem» (Un mundo conectado): Gilliam, fiel a su esencia

Terry Gilliam regresa con un universo extraño y lleno de grandes angulares y colores vivos y personajes estrafalarios para hablarnos sobre un futuro caótico y solitario. “Un mundo conectado” (el título que lleva en nuestro país “The Zero Theorem”) habla de aquellas conexiones que hoy por hoy hay en todos lados, virtuales, y que nos alejan de las reales, de aquellas que dependen de un contacto físico, de un roce.
Qohen (“sin u”) Leth trabaja de manera mecánica pero efectiva para la red más importante, pero el propósito de su vida es una llamada que nunca llega (“¿qué otra razón hay para atender el teléfono?”). Mientras tanto, le encargan una nueva tarea.
El teorema cero al que hace alusión el título no es más que una excusa que la dirección necesita para comprobar que nada tiene sentido en este mundo. Y quien lo va a ayudar es el hijo del hombre que controla todo, un genio programador de quince años, demasiado aburrido de lo que la vida tiene para ofrecer.

En su vida aparece además una bella y extravagante mujercita, Melanie Thierry, con quien Qohen pondrá en manifiesto su incapacidad para relacionarse, seguramente debida a tantos años de espera por algo que nunca llega, esa llamada perdida.
Es difícil hablar sobre de qué va la película, decidir qué contar y qué dejar para que el espectador descubra en sala, pero vale resaltar que este Gilliam es el más puro de todos. Lo que no quiere decir que sea su mejor película.
Por momentos “Un mundo conectado” no es del todo sólida y pretende abarcar más de lo que entra en la película, y es imposible ver esta película sin recordar la magnífica “Brazil”. Y es probable que entre tanta grandilocuencia, algunos la encuentren aburrida.

Christoph Waltz demuestra una vez más que es un actor digno de meterse en la piel de cualquier personaje, y acá se entrega a este hombre solitario, depresivo, que sufre la opresión de una sociedad a la que no termina de comprender, y que encuentra consuelo en un contacto virtual (“es mejor que lo real”).
Melanie Thierry, David Thewlis , Lucas Hedges y Tilda Swinton (en un personaje cuyos gestos y forma de hablar se parecen demasiado al que interpretó en “Snowpiercer”) completan el elenco. No obstante es Matt Damon, con un protagonismo muy secundario pero interpretando al personaje que lo controla todo, quien logra resaltarse casi tanto como su protagonista.
“Un mundo conectado” es extraña y fascinante, “un caos encapsulado”, una apuesta arriesgada, con referencias al propio cine de Gilliam y algunas más populares como Matrix. Es un ‘tómalo o déjalo’, un universo al cual probablemente no todos logren entrar pero que siempre tiene la puerta abierta. Quizás entre lo visual y lo obsesivo la narración pierda un poco el eje, pero el film termina condensando las mayores virtudes y defectos del cine de Gilliam, lo cual no deja de tornarla muy interesante.
