«The Next Best Thing» (Una pareja casi perfecta): Un bello error

Está bien, muchos dirán que esta película no es un clásico. Algunos diran que hasta se trata de un film bastante discreto. Sin embargo, Una pareja casi perfecta resulta un film que soportado estoicamente el paso del tiempo, que a más de diez años de su estreno puede verse como actual, y sobre todo mantiene intancta su frescura original.
Veamos, Abby y Robert son los mejores amigos. Abby (Madonna, en un rol convincente dentro de su rango) es una profesora de yoga treintañera, descarada, desprejuiciada pero emocionalmente débil.
Robert (Rupert Everett) es un jardinero bonachón, tan desfachatado como Abby, y más de una vez servirá como bastón ante las recaídas de ella.
Robert es gay, a Abby no le dura ningún hombre, juntos hacen una pareja perfecta, o casi perfecta como indica el título local.
Ella acaba de ser dejada por un hombre que pensaba era el ideal, se siente mal, y una noche Robert la invitará a la casa que su patrón le dejó para que cuide. En esa noche los dos se emborracharan y terminarán acostándose juntos. Días después ella se enterará que esta embarazada.
La idea de esta película del veterano John Schlesinger ya fue tratada de forma similar por otras películas como El objeto de mi afecto (1998), pero en esa película se sabía desde un principio que el niño no era de él y solo se trataba de un film romántico adverso.

En Una pareja casi perfecta o Lo mejor a venir/El asunto casi ideal (tal cual lo indica el título original haciendo referencia al embarazo) el tema no es el romance (de eso ni se habla) sino la crianza de un niño y como afrontar problemas (se los muestra hasta que el niño tiene diez años), sobre todo si papá y mamá no comparten ni la habitación.
Más adelante la trama se complica, Abby conoce a otro hombre (Benjaminn Brattt)que pronto tomará el lugar de un padre y todo se desbarranca cuando Abby decide irse a vivir sola con el hombre y el niño a otra ciudad. Ahí Robert se enojará y empezará una pelea judicial por la tenencia del hijo.
La película mantiene un ritmo alegre durante todos sus 108 minutos, pero incurre en un clima de drama cuando le es necesario sin caer en lágrimas ni golpes bajos. Además no solo abarca el tema de la paternidad, sino que muestra la vida de dos treintañaros cada uno con sus “rollos” y como hacen para seguir adelante.
La historia también se encarga de dar un vistazo al mundo gay, y es un gusto que no lo describa como un mundo lleno de colores, alegrías banales, travestis, y clichés varios, sino que los muestra como seres comunes, que sufren y se alegran al igual que cualquier otro.

Madonna y Everett tienen la química justa y realmente parecen amigos íntimos. Schlesinger sabiamente maneja el asunto con la simpleza necesaria, no es un film que se destaque técnicamente, pero sí supo otorgarle el ritmo necesario.
Si hablamos de una de Madonna hay que mencionar que el leit motiv del film fue el cover de American Pie de Don McLean a cargo de la estrella pop (en una versión más corta que el original). Clásica canción de la cultura estadounidense que sirve para graficar el estilo de vida sumido en una suerte de rock and roll constante.
Una pareja casi perfecta se destaca por hablar con franqueza de un tema complejo como la paternidad no deseada pero asumida; puede plantear situaciones idílicas pero nunca cae en falsedades aún cuando en ciertos tramos se vuelva más convencional. Sin dudarlo se trata de un film que bien merece una segunda oportunidad de revisión.
