«The Counselor (El Abogado del Crimen)»: Todos somos impuros

Una de las tendencias normales en el cine nos dice que los directores consagrados, cuando llegan al punto de vender películas con su propio nombre suelen amoldarse, coloquialmente acá diríamos achancharse, mantener una carrera promedio, confiarse en que todos veremos sus películas con “otros ojos” porque ellos están detrás de cámara, y aunque ya no deslumbren, por lo menos es una película de tal.
Le sucede a Tim Burton, a Taylor Hackford (por citar dos solos), le sucede desde hace un tiempo a… Ridley Scott.
Desde hace un tiempo ya bastante importante, se le viene “perdonando” algunos trabajos menores por lo que consiguió, digamos, hasta fines del siglo pasado; aún su regreso a la saga a la que vio nacer («Prometeo») si bien no es un mal film, es algo menor dentro de una carrera que incluye Alien, Blade Runner o Thelma & Louise.
Con «El Abogado del Crimen», Scott tenía todo para que se considere lograr una película memorable suya, un guión escrito por un escritor en el candelero estadounidense como Cormac McCarthy, una historia que prometía suspenso sólido, y un elenco multitudinario y de lujo. Sin embargo, y contra todos los pronósticos, estamos frente a uno de sus films que cae en la medianía que viene caracterizando su obra.
Michael Fassbender compone a un abogado que busca (y consiguió) el dinero y la fama rápida, mantiene una relación de amor puro con Laura (Penélope Cruz), y se codea con empresarios de negocios no muy claros. Uno de ellos es Reiner (Javier Bardem en otro de sus roles estrafalarios), que le propone hacer de intermediario en un arreglo con un narcotraficante llamado Westray (Brad Pitt).
El asunto parecía sencillo, plata fácil y pertenecer un poco más; un traslado de cargamento de drogas por México; obviamente algo sale mal, hay terceros en juego, lo simple se complica, el negocio se trunca, y la cabeza del abogado y otros pasará a tener precio.

Hasta aquí pareciera una trama sencilla y hasta puede que, sino original, por lo menos interesante, pero el primer incoveniente es que todo esto, sucede casi una hora ya iniciado el film.
Previamente lo que veremos es una introducción a una vida de perdiciones, lujos, ostentaciones, y charlas que parecieran decir algo pero no. En medio de todo el embrollo hay otro personaje, Malkina (Cameron Diaz,, mujer actual de Reiner), una femme fatale libidinosa, casi tan extravagante (hasta el límite del mal gusto) como su hombre, que sabe lo que quiere y estaría dispuesta a lo que sea para conseguirlo.
«El abogado del crimen», entonces, navega entre las vivencias de este abogado que se mete cada vez más en problemas complejos de resolver, y las anécdotas de unos y otros que amenizan el relato, (en especial de la pícara Malkina que algo más se trae entre su cuerpo).

Scott filma con oficio aunque con algo de rutina, el elenco de lujo (en el que se destaca Fassbender) no está mal en su conjunto (con excepción de Bardem que por momentos parece El Guasón de Nicholson), y sí sorprende cierta exposición y regodeo en escenas de muertes sacadas de alguna película gore como la saga «El juego del miedo» ( es más una de las muertes es calcada del film de culto clase B «2001 Maniáticos»).
Cuando el nudo toma forma, la película interesa, pero a esta altura ya el sopor tomó la escena y no es mucho lo que queda por hacer. «El abogado del crimen» es otro intento fallido del cine mainstream por mostrar el sórdido mundo del narcotráfico, obviamente, en donde sus jugadores más despreciables provienen de otros países.
