«Paul»: La hora de los «geeks»

Hay que saludar el estreno de «Paul» en la Argentina. Segunda tarea titánica para un distribuidor independiente (Sir Chandler, de cinesargentinos.com) quien viene de un gran hit («Back to future» -digital 2D-) y se anima a más. Trajo una muy buena película, que si no la traía él, iba a parar directo a DVD seguro. Si no escucharon hablar de «Paul», es porque no son «geeks» ni «nerds», así que es bueno saber un poco más sobre estos términos… Estos sujetos («geeks», sorry) son una tribu global amante de la tecnología, los comics, el desarrollo de la imaginación y los lenguajes con códigos propios. Se caracterizan por amar las computadoras y todo lo referente a la informática. Tienen algún costado anti-social (chicos, asumirlo…) y hasta hay un día del «Orgullo Geek» (el 25 de mayo, día que se conmemora el lanzamiento de la primera «Star Wars» en 1977), hecho que marca que la integración con la sociedad no es uno de sus fuertes. Se sienten extraños dentro de un mundo que parece no gustarle lo extraño. ¿Por qué les cuento esto?

«Paul» es una road movie «geek». Algunos dirán que es una «buddy movie», pero creo que se quedan cortos. De principio a fin esta película es una fiesta para quienes coleccionan muñequitos, leen historietas y se fascinan con el mundo de lo fantástico. No es que su guión sea genial, para nada, pero su ambientación y diálogos la colocan a la altura de las mejores películas en su género en décadas. ¿Tan así? Sí amigos, «Paul» es capaz de abducirte, así que prestá atención y no vayas desarmado a verla.

Graeme (Simon Pegg) y Clive (Nick Frost), son dos amigos ingleses que se van de gira a Estados Unidos en un tour especial. Llegan a la famosa Comic Con (prestigiosa convención al estilo americano del género) a recrearse un poco y disfrutar de su pasión en tierras extrañas. No contentos con esta parada, deciden hacer un recorrido por lugares que son referencias clásicas de OVNIS. Tienen una casa rodante (RV) y se lanzan a la ruta sin vacilar, pensando en terminar su recorrido en la legendaria área 51… pero el destino les tiene preparada una sorpresa. De noche, un auto los sobrepasa y vuelca en sus propias narices. En este accidente automovilístico encuentran a Paul (con la voz de Seth Rogen!!!) un extraterrestre que llegó a la tierra hace muchos años (1947 para ser exactos) y ahora está escapando de sus carceleros. Las autoridades lo quieren recuperar a cualquier costo para seguir con sus investigaciones pero él sabe que su tiempo en este plano terminó: debe irse. Así es que los amigos ayudan a Paul a encarar su fuga y conectarse con sus semejantes de manera de encontrar un lugar seguro donde preparar su regreso al mundo del que vino.

Esa es la historia. Simple. Efectiva. Lineal. ¿Por qué sobresale? Bueno, primero, esta bien escrita. La pareja protagónica (Pegg y Frost), son los responsables del guión y son tipos que saben mucho del tema. Hacen reír pero su fuerte es crear climas absurdos y cruzar diálogos delirantes. Aquí trabajan bajo la dirección de Greg Mottola, el responsable de «Superbad», otro especialista en humor ingenioso cuyo fuerte es caracterizar sujetos perdedores. Los tres hacen una combinación explosiva,  detonan los resortes narrativos en los momentos adecuados y se complementan de maravillas. La tienen clara: su «Paul» es carisma en estado puro. El hombrecito fuma, hace bromas sobre las drogas, conduce (mal) y es todo lo que nunca te imaginaste que un alienígena podría ser. Rogen hace un gran trabajo, logra que su ET sea creíble (de alguna extraña manera) y nunca pierde de vista que la gran foto es para el trabajo de equipo. Sus intercambios con los terráqueos a la hora de desmitificar su presencia en nuestro planeta son imperdibles, pero ellos no serían posibles sino contara con un formidable grupo de secundarios. Todos están en el registro correcto, desde Jason Bateman a Bill Hader, pasando por las adorables Kristen Wiig y Blythe Danner. Hay química y conexión en el cast y eso beneficia las escenas más absurdas, siempre bien resueltas y singulares por donde se las mire.

Sí, es cierto que si la analizamos siendo muy críticos podemos pensar que es «ET» riéndose de sí misma (se parafasea también todo el tiempo y hasta Spielberg hace un cameo!). Lo cual no está mal, dado que no es un tema al que se le anime mucha gente. «Paul» es una película que entretiene con nobles armas. Nada es dejado al azar (tiene todos los guiños a los clásicos que puedas esperar),  la banda de sonido acompaña (y, es David Arnold!), la animación de Paul es correcta (esos ojos!) y la edición, precisa. Quizás la duración sea un poquito mayor a la deseada, pero está bien, no molesta. Si la sala estalla al final, no se extrañen, sólo esta película es capaz de hacerlo.

Me encantó. Su esencia es prodigiosa y su público potencial no tiene límites: es muy disfrutable sean o no «geeks». No se la tienen que perder de ninguna manera. Gran cine de humor y aventuras que no deberían dejar en su sala favorita este fin de semana…

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