«Nositaliaj, La Belleza»: choque de culturas

Daniela Seggiaro es salteña. Diseñadora de imagen y sonido y con amplio recorrido como realizadora de documentales, cortos y trabajos institucionales, se especializa en relatos en los que se hallan contenidos antropológicos e históricos. “Nosilatiaj: la belleza”, es su ópera prima.
Una ficción movilizante, con una premisa simple y directa que gira sobre el choque cultural, silencioso entre dos maneras de concebir al mundo: la percepción veloz y despreocupada de los blancos, ganadores en la lucha histórica por poseer la tierra y el trabajo y los aborígenes, en este caso, los wichis, quienes ven cómo deben adaptarse y someterse a un mundo que no los incluye ni comprende…
Lo primero que me dije cuando entraba a la Sala Lugones (único lugar de exhibición por dos semanas, consultar horarios), es que iba a ver una clásica festivalera. Y si bien uno ya tiene cierto entrenamiento, lo cierto es que a mí esa categoría me cuesta en general. No lo niego. Por suerte, “Nosilatiaj…”, si bien ha hecho un recorrido importante por el mundo (con su participación en la Berlinale como punto alto), es muy directa, sencilla y absolutamente disfrutable.

Yolanda trabaja y vive como criada en la casa de Sara. La patrona y su hija, Antonella, organizan un gran festejo para celebrar los 15 años de la niña. Hay muchos chicos en la casa, poco dinero y se necesitan muchos brazos que ayuden. El marido de la dueña de la casa no participa en esa cuestión y las mujeres se ven enfrentadas a la titánica tarea de hacer una fiesta decente para la adolescente. Hasta ahí, un prolijo relato nos muestra el micromundo en cuestión.
Pero Sara, en su vorágine y ansiedad, se deja llevar por su intuición y en una jugada destructora para Yolanda, en una peluquería, accidentalmente (y con buena voluntad incluso) le hace cortar el pelo.
Indudablemente que esto marca un punto de inflexión en la cinta. El simbolismo que hay en esa simple acción (la cita del afiche publicitario de “Nosilatiaj” es “Lavenla awoley ta isla, manejla halawoley, tapta yhej ihisetlhalá” o sea “Tendrás un pelo hermoso, como las ramas, no tienen que cortarlo nunca”) desatará cambios en la relación y una gran tristeza en la mujer wichi, quien no logrará entender el propósito del acto sufrido y tomará decisiones que marcarán para siempre su vida.

La película tiene segmentos donde la protagonista se conecta con su tierra, la naturaleza y que están narradas en su idioma. Nos aparecen subtitulados y guardan una gran belleza. Lo extraño es que, a pesar de no ser una estructura convencional, el film funciona y es transparente y directo.
Su mayor mérito es, sin dudas, el ofrecernos esa conexión con la vida íntima y silenciosa de la cultura wichi. Y ver, como los blancos la avasallamos, por nuestra torpeza y falta de conocimiento. En ese sentido, “Nosilatiaj”, cumple y promueve debate.
Seguramente su empatía y el calor de la tierra que muestra, invitarán sutilmente a un abordaje natural. Es probable que les guste mucho, si le dan una oportunidad.
