«Lisa»: su pasado la condena

Para quienes no conozan a Ernesto Aguilar, hay que decir que es un cineasta independiente que hace muchísimo tiempo viene desarrollando una carrera al margen de las majors locales. Posee una extensa trayectoria entre cortos y largos que dan cuenta de su compromiso con lo que siente.
Su lenguaje es directo, despojado de artilugios, frontal y busca su mejor llegada a través de lo cotidiano, en diálogos cortos, planos agudos y sencillos. Claramente es una apuesta indie local.
Esta vez la historia es la de «Lisa» (Valeria Rowinski), una mujer que llega a la gran ciudad a tratar de reordenar su vida. Tiene un pasado complicado (es hija de un practicante de brujería) y quiere dejar atrás ese recuerdo. Sin embargo, y a pesar de haber conseguido trabajo rápidamente en una inmobiliaria, las cosas no son fáciles para Lisa.

Experimenta situaciones extrañas, donde el medio parece volverse peligrosamente contra ella. Sufre de cambios de personalidad, alteraciones en su lugar de trabajo… Algo anda mal y ella parece no entenderlo.
Lisa intenta avanzar en la empresa y el juego parece volverse peligroso, hay algún secreto que hermana hechos y personas y lentamente ese iceberg irá apareciendo hacia el final de la historia.
Aguilar tiene alguna similitud, para los que no están familiarizados con el indie argentino, lejana, con el cine de Campusano. No esperen una trama asfixiante ni letal, porque el ritmo propuesto no alcanza ese voltaje aunque hay que reconocer el ímpetu del elenco por sostener la historia en toda su extensión, con armas nobles.

Probablemente me hubiese gustado un guión distinto, quizás un poco màs oscuro (como otros trabajos donde Aguilar lucía màs -«La secta») y denso y mayor grado de fricción en los vínculos entre personajes.
Los medios técnicos fueron cubiertos con voluntad pero pocos recursos físicos y eso se nota en la calidad del film. Nada más que decir, un film que le suma a la carrera de Aguilar, un cineasta necesario al que habría que rodear de mayores recursos para invitarlo a dar un salto en su carrera y transitar un circuito mainstream que puede ser de gran desafío para sus ideas.
