«La muerte sabe tu nombre»: made in Argentine

Parece que después de mucho tiempo y mucho rogar por parte de sus seguidores y realizadores, llegó el momento en que el cine de género clase B realizado en nuestro país de el gran salto a la gran pantalla y deje de ocupar ese lugar marginal al que siempre se lo destinó. En los últimos años esporádicos títulos fueron llegando a su exhibición en cine, ejemplo son Visitante de invierno, la excelente Fase 7, y Sudor Frío (que hasta logró una distribución por parte de Buena Vista). Pero en el último año el impulso fue mayor, podemos contar Penumbras, Topos, Plaga Zombie 3, la suprema Diablo, Malditos Sean, y la inminente Villa entre varias otras, sumadas a una corriente exhibición televisiva de varias de estas películas por INCAA TV.

Lo cierto es que esta movida apunta a llegar a una masividad, y con mejor o peor suerte (y con la dura pelea por la distribución independiente y el encontrar salas) se está logrando. Subido a esta “oportunidad” esta semana llega de manera casi oculta al Artecinema y en un solo horario (22hs), La muerte sabe tu nombre, una producción que data de 2007, también conocida por su título en inglés Death Knows Your Name, y que ya tuvo un largo recorrido por circuitos extra-oficiales; y por todo lo que la rodea no deja de ser un estreno llamativo. Decía que se la conoce por su título en inglés porque estamos ante un film que, si bien es de entera producción local y hecha a pulmón, es totalmente hablada en inglés y con locaciones que simulan ser de EE.UU., aunque varios lugares serán reconocibles para más de un espectador argentino. Esto de por sí ya la envuelve en un halo de singularidad, pero veamos su argumento.
El protagonista es Bruce (Rodrigo Aragón) un psiquiatra que traba en un hospicio antiguo y algo abandonado; sufriendo de recurrentes pesadillas descubre en un sector fuera de funcionamiento del hospital un cráneo olvidado. De inmediato, Bruce pasa de la curiosidad a la investigación y a la obsesión, y es así como le pide a su padre Anthony, un científico forense, que lo ayude en la reconstrucción del cuerpo. En medio del estudio, el descubrimiento será terrible, el cráneo en verdad pertenece al cuerpo de Bruce. De ahí en más, todo irá en un espiral oscuro y tenebroso que llevará a nuestro protagonista al borde de la locura, descubriendo cosas cada vez peores respecto del hospital y su propio origen.

El director Daniel de la Vega y su guionista Demian Rugna tienen ya larga trayectoria en el género, y este fue uno de los primeros pasos para ambos. Logran imprimirle un clima ominoso, lúgubre, pesadillesco, que tal vez pueda confundir al espectador no acostumbrado, pero que ciertamente está bien logrado por los recursos más que mínimos con los que cuenta. La suma de terror psicológico con algo de gore y los suficientes golpes de efecto serán de agrado para quienes ya tienen algo de bagaje viendo este tipo de producciones. Aún así, La muerte sabe tu nombre presenta ciertas falencias, y es lo que la hace una película extraña; en primer lugar la elección de un idioma y una ubicación extranjera, ver a actores argentinos hablando (no doblados) en inglés le quita naturalismo y hace que será muy difícil apreciar la labor de esto, y en más de una ocasión hasta puede sonar risible y casi siempre forzado (atención con el personaje mínimo de Enrique Liporace).
Por otro lado, cierta inclinación a elementos más propios de las grandes superproducciones también le resta algo de logros artísticos y, lamentablemente hay que decirlo, algo de seriedad. La muerte… ha conseguido cierta fama en el mundo del cine clase B nacional, ya es casi considerada un clásico, y tal vez eso valga su exhibición en salas.
Los logros están ahí, se nota el empeño puesto en los detalles, no en vano ganó varios premios relacionados al género. Sin dudas estamos ante un film para el gusto de quienes disfrutan de estas películas, de seguro no van a salir decepcionados. Para quienes nunca la vieron, y gustan del estilo, es una buena oportunidad para descubrirla, y para los que ya la disfrutaron por ejemplo en festivales, siempre es buena la posibilidad de verla otra vez como se debe. Esperemos sigan llegando más títulos a nuestra pantalla.
