«La Mary»: el regreso de una pasión salvaje

Gotika Play presenta esta semana en formato HD y copia remasterizada, una de las joyas de culto del cine nacional de la primera parte de los 70’: “La Mary”. Ultima película de Marcelo Tineyre (y comercialmente la de más éxito en su larga carrera como realizador), esta cinta posee cierta mística basada, no sólo en la trama en sí, sino en la particularidad de la pareja protagónica de la misma.
Es entonces de destacar que “La Mary” regresa en una copia perfecta (el trabajo sobre el registro en 35mm es minucioso y sus resultados, sorprendentes), ideal para disfrutarla si ya la conocés, y descubrirla, en caso de que jamás te hayas interesado por ella antes. Corría el año 1974 y Susana Giménez, (cuenta la historia) modelo y vedette en ascenso, acuerda con el director, formar parte de una gran producción sobre la adaptación del libro de Emilio Perina del mismo nombre.

El nombre del actor principal, sorprende a muchos: era el púgil Carlos Monzón, en ese momento, en la cima de su carrera deportiva. Ambos, junto a un gran elenco, se pondrán al servicio de una drama fuerte, donde el desequilibrio emocional y psíquico del personaje central (La Mary) se roba todas las miradas, de principio a fin. La trama presenta a una mujer de pasado complejo (Giménez), férrea moral y características únicas. Joven, trabajadora y de estirpe sencilla, se enamorará con todas las letras de un boxeador (Cholo, jugado por Monzón) quien no dudará en hacerla su esposa en poco tiempo.
El problema es la inestabilidad emocional de la Mary, quien no parece estar muy en equilibrio cuando comienza a opinar sobre sucesos familiares que afectan a su grupo de pertenencia… Digamos que ella posee atributos especiales para percibir aquello que puede suceder, y transmitir esas sensaciones le acarreará muchos problemas. Amor, locura, deseo, dolor y tragedia.

Emociones que desfilan en el devenir de los hechos con una naturalidad lograda y a la altura de los mejores exponentes de esa época . Hay que decir, que esta es la mejor interpretación que Susana Giménez hizo en su carrera. Se roba la película por carisma, encanto y plasticidad a la hora de mostrar dolor y desconcierto. Memorable. Monzón, ya sabemos, se enamoró de ella en el rodaje y no logró más que aportar popularidad a la presentación mediática del film, ya que su rol fue discreto (no era actor, debemos decir en su defensa) y hasta tuvo que ser doblada su voz porque no modulaba bien sus líneas.
“La Mary” tiene tantos detalles de producción (Tinayre era obsesivo con ellos y se nota) que es mejor verla que contarla, sin dudas. El marco histórico de la historia, la ambientación, la fotografía y el arte de la peli, son destacadísimos. El perfil psicológico que se moldea en la trama le da status y profundidad. Sino fuera por el bajo nivel actoral de Monzón, la suerte del film hubiese sido otra, a nivel internacional. No me canso de verla. Y ahora, con la calidad de esta copia, les recomiendo que no dejen de ir a verla. La mejor versión de “La Mary” hasta hoy, ya está en tu sala favorita.
Anexo de Crítica por Fernando Sandro
¿Habrá podido La Mary predecir que dentro de cuarenta años su film se volvería estrenar en salas?. Los adelantos de la digitalización y el acceso a salas de mayor calidad trajo aparejada esta nueva modalidad de reestrenos de clásicos del cine remasterizados para que luzcan, casi, como nuevos. De nuestra filmografía ya ha arriba «Esperando la Carroza», «Los bañeros más locos del mundo», «Tango Feroz», y ahora es el turno del último film de Daniel Tinayre; obra cumbre en la historia de la diva vernácula Susana Gimenez.
¿Querrá aproximarse a una sala alguien que no la haya visto ya aunque sea en una plataforma televisiva? Pareciera que estos estrenos son más ligados para nostalgiosos deseosos de repetir una experiencia, pero no lo sabemos a ciencia cierta, entonces, hablemos un poco del film que terminó instalando a la chica “shock” como una de las máximas estrellas perdurables.

«La Mary» está basada en la novela homónima de Emilio Perina. Cuento de pueblo en los años ’40; narra la historia de la mujer del título (Gimenez), una chica que gracias a cierto destino trágico descubre el don de la predilección futura. La Mary conoce al Cholo (Carlos Monzón con voz de Luis Medina Castro), cruzan miradas pero ella sabe que será el hombre con el que se casará. Irremediablemente comenzarán una relación, no podrán resistirse, y ese choque entre dos seres muy distintos (Mary es pura e inocente, Cholo es insaciable) se verá marcado no sólo por el fuego de una pasión ardiente en todos los sentidos, sino por la tragedia que no abandona a la muchacha cualquier acción que tome.
Relato de miradas ajenas, del qué dirán, signado por cierto misticismo y un erotismo púdico bien propio de grandes producciones. La Mary tiene el sello que su director marcó en casi todas sus películas, con grandes elencos, historias pequeñas engrandecidas en sus manos, y un tratamiento del melodrama como algo épico. Quizás su recuerdo como clásico provenga más por razones extra cinematográficas. Siempre se tiene presente su detrás de escena que dio comienzo a la comentada y tumultuosa relación entre sus dos actores protagónicos.

La propia Gimenez la eleva a la categoría de lo mejor que ha hecho en su carrera y hasta es merecedora de compartir nombre con una de sus estancias. Todos estos asuntos la elevaron a un status claro de clásico de nuestro cine mainstream, y a caballito de eso es que ahora regresa a las salas argentinas para que muchos puedan revivir aquellas anécdotas.
Puede que «La Mary» no sea el mejor film de su director, tampoco integre una lista de los mejores films de una filmografía tan rica como la nuestra. Pero es un film que marcó una época, de resonante éxito, muy comentado en su momento y años después. Ahora regresa, con el aspecto visual y sonoro reluciente como nuevo; para que el público vuelva a ver esas fogosas escenas y debate entre murmullos de sala ¿en qué escena fingían y en cuál estaban sembrando la pasión real?.
