«La chica del Sur»: un amor asiático

Un corazón roto y una cámara Súper VHS. José Luis García se llevó esas dos cosas para emprender un viaje inesperado a Corea del Norte allá por el 1989. Allí conoce y se enamora (en el sentido más puro de la palabra) de una joven manifestante, esta chica del sur, Lim Su-kyong, que manifiesta a favor de la Reunificación, para poder viajar de Corea del Norte a Corea del Sur sin tener que hacer escalas en otros países.

A partir de ahí, lo que va a hacer el realizador es seguir los pasos de la “Flor de la Reunificación” (como se hace conocida por esa época), aquella joven que con 20 años cruzó una de las fronteras más vigiladas del mundo (lo que la llevó a estar en prisión varios años) y hoy en día es docente universitaria, una figura que supo estar en boca de todos y hoy está casi olvidada. Y es que esa experiencia en 1989 sería un antes y un después en la vida de José Luis García, que varios años después necesita concluir esa historia.

Por eso investiga y vuelve a viajar (con la ayuda de un traductor que será un personaje clave) para lograr concretar con ella una entrevista. Pero antes de ésta, tiene la oportunidad de conocerla mejor en la vida cotidiana, brindando esto mucha honestidad así al relato. Una entrevista que no se da probablemente como la había imaginado (porque de la fantasía a la realidad hay un largo trecho, y siempre todo parece más lindo y perfecto cuando lo imaginamos) pero sirve para exponer a este objeto de estudio y de deseo como lo que es, una mujer, frágil y dañada. Una entrevista que termina siendo realizada vía mail y con respuestas de escasas palabras.

Con un gran trabajo de montaje y un sutil guión, esta historia no es sólo la historia de una chica que “soñaba con un mundo mejor”, sino la de un joven que se ve deslumbrado por una mujer que admira, una historia de amor por sobre todas las cosas (con un transfondo político, por supuesto). Es que mientras la primer parte es más un registro político de una época y un lugar, la segunda es más personal e intimista.

La película empieza con un viaje y termina con otro. Y no es sólo un viaje terrenal, sino también interior.

Este documental es el segundo del realizador, y ganó el Premio del Público en la última edición del BAFICI y ahora se estrena, como suele suceder con estos productos, en unas pocas salas.

 

Horario y salas para ver «La chica del Sur», gentileza de Movisionary.com

http://movisionary.com/cartelera-cine.php/0/957397

 

Anexo de crítica por Rodrigo Chavero

Debo reconocer que había leído poco y nada del tema, antes de entrar a la sala, por lo cual, la experiencia de ver este trabajo, de principio a fin sin tener idea del marco en el que se presentaba la historia, me pareció excelente. Me sorprendió, cautivó y enamoró esta chica de Corea.  Un film colorido, rico en matices, profundo e ideológicamente comprometido, como pocas veces ví en la Competencia Argentina de BAFICI, el año pasado.

En 1989, José Luis García visitó accidentalmente (en realidad fue por un evento específico, pero no había comprado pasaje, sino que usó el de su hermano, quién canceló a último momento) Corea del Norte. En esos atribulados días, un suceso llamó su atención: una chica (adolescente) del sur (recordemos la geografía de la península), pudo cruzar la frontera y manifestar a su gente del Norte, que quería la unificación de las naciones enfrentadas.

                 

Su presencia en ese momento histórico fue registrada por García con una cámara VHS, tecnología disponible en ese tiempo. La popularidad y el carisma de Lim Sukiung hicieron el resto: se hizo famosa por su posición integracionista y convocó el interés de la prensa mundial ante cada intervención pública suya. Lim luego volvió a Corea del Sur (fue detenida y estuvo presa durante un lapso de 3 años) y su vida entonces continúo por carriles en sintonía con sus aspiraciones de unidad: era una activista de peso, respetada y terminó enseñando en la universidad.

García retoma esa emoción que despertó su aparición en ese lejano momento e intenta rescatarla, desde el archivo primero y luego, pensándola como protagonista de este documental. Lo que se ve en “La chica del sur” es un relato de vida único, conmovedor, de una idealista nata y su cambio y evolución a través del tiempo.  La película ofrece atractivos suficientes incluso para atraer al espectador no habituado a este género, dado su ritmo de narración y la claridad de lo que busca transmitir. Es, sin dudas, un film directo y luminoso, historia internacional que hoy mismo se debate ante cada problema militar en esa zona asiática.

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