«Kauwboy» (Aprendiendo a volar): vuela vuela

Llega a salas porteñas la ópera prima de Boudewijn Koole, “Kauwboy”, ganadora del Oso de Oro en la Berlinale y preseleccionada por su país para competir por el Oscar el año pasado (aunque no llegó a estar entre las finalistas). “Aprendiendo a volar” es una historia sencilla, pequeña pero humana y enternecedora por donde la mires.
Ya en otras oportunidades se ha abordado la relación de los niños con animales que funcionan como catalizadores de sus necesidades: han sido perros, gatos, cuervos, etc… Aquí tenemos a un niño en una circunstancia devastadora (atravesar la adaptación de la ausencia de su madre, quien ya no está físicamente) que intenta rudimentariamente establecer algún tipo de refugio frente a sus angustias y necesidades. La historia del protagonista es realmente dura, triste y áspera.

Rick Lens (una gran revelación) juega un Jojo, joven y curioso, aunque un poco perdido y dubitativo a lo largo de la cinta. Koole intenta no caer en el pesimismo permanente, pero lo cierto es que dar con el chico y sostenerlo en cualquier tipo de actividad es un desafío que parece titánico en algún momento de la trama. Bueno, eso sucede aquí.
Este “kauwboy” no alude al lejano oeste, sino a la conexión que tiene el protagonista con un ave, a quien adoptará y cuidará a lo largo de la cinta. El hecho de armonizar con su “mascota”, le dará otra perspectiva sobre los sujetos y la manera en que ellos se relacionarán le dará a la cinta su justa dimensión y el sentido del mensaje se reforzará en los cuadros finales.

Hay un ritmo lento y contemplativo en gran parte del recorrido, un pseudo naturalismo apagado que se combina con escenas tristes y melancólicas. Pero sin embargo, la esperanza está a la orden del día y aquello que se muestra insalvable, quizás con el cambio del protagonista, no lo sea.
Este hecho simple le da a “Kauwboy” una profundidad interesante, aunque cueste abordarla y asimilarla en una sola visión. Recomendada para los amantes del cine europeo y quienes buscan una historia dramática fuerte, comprometida y madura, capaz de conmover a los corazones más abiertos que transiten por las salas donde se exhibe.
