«Insidious 3» (La noche del demonio 3): cazafantasmas!

Leigh Whannell fue el guionista estrella que llevó a la sagas «Saw» e «Insidious» a ser de las más taquilleras del género en los últimos años, siempre trabajando codo a codo con su amigo, el talentoso James Wan. Era sabido que este último ya había decidido probar en el mundo de la acción con «Fast & Furious» así que la cuestión era definir a su reemplazante para continuar la franquicia. Fue así que el equipo de producción apoyó la nominación de Whannell para debutar como director en esta tercera entrega en la que, como en las anteriores, también tiene un rol secundario delante de las cámaras.
«Insidious», ya saben, es una serie que arrancó original en su estilo de combinar terror de la vieja escuela con algunos elementos del horror más bien sutiles, pero que, a la luz de los eventos que tendremos en este capítulo parece estar quedándose sin ideas frescas para sostener el interés de la audiencia. Aquí, los hechos que se describen nos ubican temporalmente antes de los eventos de las primeras dos con la familia Lambert y se centran en una historia que se produce unos años antes, cuando Elise Rainier (Lin Shaye) decide dejar de leer las cartas y se recluye en su casa, para duelar la pérdida de su esposo y evitar el contacto con el mundo espiritual.

Ya saben, Elise es una poderosa medium capaz de adentrarse en el desafío de ayudar a aquellas personas que necesitan combatir a presencias demoníacas, provenientes de un plano oscuro y tramposo.
«Insidious 3» comienza con una adolescente, Quinn (Stefanie Scott), quien la consulta en su casa, porque siente que su madre fallecida, intenta comunicarse con ella. Así es que nuestra psíquica, si bien se rehusa al principio a ayudar a la joven a dicha tarea, lo cierto es que, con el correr de los eventos, comenzará a replantearse la naturaleza de los problemas que van emergiendo hasta que tomará la decisión de aceptar la oferta del padre de Quinn, Sean (Dermot Mulroney) para visitar su hogar y descubrir qué espíritu habita en ese espacio y porqué acosa a la chica con tanta persistencia.
Y por supuesto, contará con ayuda para enfrentarse a dicha tarea, un dúo de jóvenes especializados en el registro y combate de los fantasmas del que ya conocen bastante, si vieron las anteriores entregas de la saga. No hay mucho por agregar, porque esta vez la historia es bastante modesta y simplona. No apela a grandes intrigas ni tampoco es demasiado interesante.

Los rubros técnicos son lo esperable en producciones de este tipo (ni muy muy ni tan tan) y las actuaciones son discretísimas, con muchos secundarios jugando al grotesco y quitandole fuerza y tensión a la trama que presenta. Dentro de los aspectos en que esta «Insidious» falla, el más preocupante no es la falta de buenas (u originales) ideas, sino del tedio que se genera a lo largo del relato, sólo interrumpido por alguna escena donde el efectismo del director logra generar algo de miedo por breve lapso.
No hay aqui mucho para contar. Creo que esperaba más de esta franquicia aunque entiendo que sufre el mal de muchas: partir de una buena idea y no lograr poder transformar su potencial en acto. Aquí hay intenciones y algo de clima. Nada más. Lejos del brillo de la primera y también por debajo de la eficacia de la secunda. Solo para fans extremos de la saga.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
La franquicia imaginada por James Wan avanza con un nuevo capítulo en “La noche del demonio 3” (USA, 2015), con un acercamiento hacia el mundo de la médium Elise Renai (Lyn Shaye) y sus ayudantes los Spectral Sightings (Leigh Whannell y Angus Sampson), el trío que permitió que la familia Lambert se “liberara” de los espíritus que la acechaban en las dos primeras entregas.
Conscientes de la riqueza del personaje de Elise, los productores avanzaron con una trama que nuevamente involucra a una joven acechada por fantasmas llamada Quinn (Stefanie Scott) y que pese a los esfuerzos de su padre por tratar de ayudarla (Dermot Mulroney), será necesario acudir a la señora que habla con el más allá para poder acompañarla hacia la luz.
Todo comienza cuando Quinn visita a Elise con intenciones de dialogar con su madre, recientemente fallecida luego de un largo proceso de enfermedad. Elise detecta algo que la perturba, y como ella también está atravesando un profundo dolor por la muerte de su marido, decide aconsejarle a la joven que visite a otra persona, que ella en este momento no se siente con la fuerza necesaria para otra vez invocar espíritus.

Pero lo que acecha a Quinn avanza sobre ella. En la noche (como pasaba en las anteriores entregas) y cada vez que ella duerme la contacta, y va por más, cuando en medio de la calle la distrae y la hace tener una accidente de tránsito (es embestida por un automóvil) del que tendrá varias secuelas, y justamente una de ellas es poder conectarse con el más allá y quedar entre la vida y la muerte.
Para condimentar la historia el director Leigh Whannell (que también actúa en ella) retoma algunos índices de las entregas anteriores, pero a diferencia de “La noche del demonio 1 y 2”, y más precisamente en la 2, en donde la trama de puzzle favorecía el suspenso y el horror y terminaba por configurar una cosmogenia épica en la que todos los involucrados de las historias tenían que ver con todos.
Acá hay algo de eso, pero todo se resuelve muy rápido, y si en las anteriores se podía vislumbrar un cuidado proceso de guión y narración, en esta oportunidad todo es más precipitado, y algunas de las respuestas ante la división de la protagonista entre ambos mundos es irrisoria.

Pero esto es un dato menor, porque Whannell desarrolla en profundidad a Elise, que termina convirtiéndose en la verdadera protagonista del filme, enfrentando a cada una de las terribles amenazas con las que se enfrenta, y superando sus propios medios.
En esto de poder superar el suicidio de su marido y de intentar salir adelante a fuerza de trabajo y de poder pararse frente al precipicio que divide la vida de la muerte hay una suerte de parábola que demuestra que con la intención de ayudar todo se puede cambiar. Whannell utiliza el efecto sorpresa como principal recurso para asustar, y lo logra, pero más logra cuando detalla con una precisión increíble cada una de las alegorías de la muerte y cada uno de los crímenes que detrás de una aparición se esconde.
“Si llamas a un muerto todos te pueden oír” dice Elise, la luchadora que logrará combatir al mal y poner a Quinn en el lugar que tiene que estar, a pesar que los muertos la seguirán acosando, como ya sabemos, mucho más adelante.
