«Homefront» (Línea de fuego): el valor del cine clásico de acción

Mucho se ha hablado de «Homefront» (Línea de Fuego), por ser la idea original para una entrega de Rambo que nunca llegó a sala (la quinta). Sylvester Stallone parte de la novela de Chuck Logan para producir un film ante el interés de su amigo y ahora principal motor de los buenos films de acción, Jason Statham.
Con la idea de hacer una propuesta directa, sencilla, modesta pero efectiva, convocaron a Gary Fleder, quien últimamente dirige episodios para la tevé norteamieriacana y cranearon una visión clásica de un conflicto donde la defensa de la familia es primordial y se convierte el eje para una interesante realización donde nada descolla, pero todo funciona de acuerdo a lo esperado.
Hoy en día, cuesta encontrar cintas donde haya una cuestión artesanal de peleas y persecusiones más natural ya que predomina la espectacularidad en los paradigmas del género. «Homefront» se hace fuerte ahí.

Aprovechando el carisma de Statham estable un rápido nexo con el espectador y le cuenta una historia de venganza, tiros, golpes y explosiones, creíble (en cierta manera) y alejada de los cánones donde el parkour y otras corrientes contaminan la credibilidad del producto en sí (aunque garanticen show, por supuesto).
Aquí nuestro héroe es un policía que luego de un trabajo complejo (es agente encubierto) que sale mal, debe retirarse con su familia a un pueblito alejado, para tratar de pasar desapercibido pero Phil (así se llama), nunca se caracterizó por la discreción. Sí, su hija de diez años sufre un episodio de bullying en la escuela y al responder con decisión, logra que la atención se centre, en varios vecinos, sobre ellos.
Y nada amistoso se viene, porque el villano que se les va a agarrar con ellos es nada menos que James Franco, quien tiene soberanas razones para enojarse con un policía de ese tipo en su lugar…

«Homefront» construye la acción paso a paso. No derrocha energía innecesaria y se apoya en el carisma de los protagonistas para mostrar sus armas. No hay nada que no esperes ni tampoco nada que te defraude.
Es un film correcto, donde la progresión lógica está bien, así como los rubros técnicos y la banda de sonido. No esperes coreografías impresionantes, pero no se extrañan. Statham tiene la personalidad suficiente para que no la extrañes. Si lo tuyo es el cine de acción, es un film que no deberías dejar pasar.
Por los buenos tiempos, donde no había que volar por los aires en cada pelea.
