«Footloose» (ayer y hoy)

Crecí con «Footloose». Recuerdo, haber salido impresionado por la película después de verla (en el Atlas Lavalle, ya desparecido!) y en estado de shock, correr a comprarme la banda de sonido en cassette (wow!). Corría el año 1984, aclaremos. El impacto que provocaba en la audiencia joven, era notable.

No tengo en particular mucha memoria de cine en esos días, era bastante chico para eso, pero sí me veo ensayando frente al espejo las coreografías de las canciones que contenía la cinta. Esa selección de hits tremendos (la canción principal por Kenny Loggins, «Let’s hear it for the boy», «Almost Paradise», «Holding out for a hero», etc) la hicieron una de las más vendedoras de la historia de la música contemporánea en su género (7 millones de placas en esos días) y era natural que toda evaluación acerca de los valores del film quedaran sepultadas bajo los pies de los millones de bailarines globales que ensayaban los pasos de esas pistas.

 

«Footloose» costó 8 millones de dólares y multiplicó la ganancia (sin contar los discos) por 10. Catapultó la carrera de Kevin Bacon y se transformó en un ícono cultural de notable llegada en todo el mundo. La trama era original, un chico de nombre Ren (Bacon), llegaba a un pueblito del oeste americano desde la gran Chicago. De más está decir que todo arribo de un citadino a un lugar rural provoca cierto movimiento, pero mucho más en este particular caso. La música rock y el baile son ilegales.

 

Hey! No será mucho!? No, en la historia, esta comunidad estaba atravesada por un luctuoso accidente que había llevado a la prohibición de cierto tipo de música porque se la creía influencia negativa para la juventud de ese espacio. Encima, el sujeto más importante del lugar era un pastor jugado por John Litgow, quien predicaba duramente contra las ideas del rock y fogoneaba a sus seguidores para sostener la restricción.

Ren se enamora de la hija del pastor, Ariel (Lori Singer, sabían que Madonna audicionó para este papel y fue rechazada?) y enciende la mecha para una rebelión popular: los jóvenes deben recuperar el rock porque forma parte de su esencia, tarea que se anticipa difícil y que está matizada en la película por varios cuadros musicales gancheros y que dejan huella.

Hay en ella, también, algunos secundarios que darían que hablar en el futuro: Chris Penn, Sarah Jessica Parker…

En nuestro país, durante décadas, su baile final fue tomado como modelo para un concurso escolar en el que se debía recrear meticulosamente (Feliz Domingo!) y nadie puede olvidárselo…

 

Pero «Footloose» no es un recuerdo estático de los 80. Para nada. El año pasado se estrenó en EEUU una remake curiosa, donde se conserva mucho de lo original y se intenta alguna novedad que no anticiparemos aquí. En Argentina, irá directo a DVD. La pregunta es, cómo le fue en la taquilla a esta nueva versión?

Hablemos de los fríos números, que son los que a la industria le importan. Costó 24 millones de dólares y recaudó unos 51 hasta principios de enero. No está mal, teniendo en cuenta que la estatura de culto de «Footloose» no le iba a dar mucho margen para crecer. Era esperable que no fuera un superhit aunque sus números generales no están mal. Esta presentación trae gente de la tevé americana conocida (como Julianne Hough de «Dancing with the stars», el equivalente a la producción de Marcelo Tinelli aquí) y algunos actores conocidos como Dennis Quaid (en el rol del reverendo Shaw), Andie McDowell (estaba media desaprecida no?) y el ascendente Patrick John Flueger. El rol principal de Kevin Bacon es para Kenny Wormald, a quién le cuesta lo dramático pero se hace bastante fuerte cuando la música sube.

Ahora si, otra versión del clásico «Footloose», pero hecho por Blake Shelton, capo de la música country americana.  Mismo espíritu, nueva gente: ustedes tienen ganas de verla o se quedan con la de 1984?

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