«El jardín secreto»: la belleza de los objetos simples

En esta verdadera catarata de documentales que están llegando a nuestras pantallas semana tras semana, la variedad es lo que más abunda, no se puede hablar de una uniformidad de estilos y criterios, son bien distintos entre ellos. En donde sí hay cierta “igualdad” es en el profesionalismo con el que todos son abordados, logrando resultados técnicos sobresalientes; casualmente, este es el rubro en el que más se destaca «El jardín secreto».

Aunque quizás no sea una aclaración necesaria, bien vale decir para desprevenidos que, a pesar de compartir título, no guarda relación alguna con la maravillosa novela infantil y por supuesto tampoco con la aún más soberbia adaptación de aquella en manos de Agnieszka Holland; aunque ambas “historias” guardan en sí la pasión por la literatura. Estamos aquí frente a un documental de artista, específicamente la poetisa Diana Bellessi, que la retrata de manera introspectiva, recorriendo su vida, pero siempre sobre el eje de su obra.

El jardín secreto al que hace mención su título son aquellos que precisamente se hallan ocultos, como un oasis, en medio de una viviendo o tapados por alguna vegetación frondosa. Bellessi mantiene uno a pura vitalidad en Palermo, pero también dedicó parte de su prosa a escribir sobre ellos, como una clara metáfora de aquello precioso que está oculto en cada uno de nosotros.

Presentado durante la 27° muestra del Festival de Mar del Plata, el trío de directores Claudia Pardo, Cristian Constantini y Diego Panich siguen con su cámara a la poetisa en diferentes facetas, etapas, áreas. La muestran escribiendo espontáneamente y recitando a cámara, dedicándole el tiempo a cuidar su jardín, reuniéndose con amigos, y de ahí a visitar familiares lo que servirá para evocar al pasado. Abundan los paisajes verdes, ya sean del bello jardín, imágenes campestres, rurales en el ámbito familiar, y del Delta que eligió como una suerte de Paraíso en la Tierra.

Pardo, Constantini y Panich parecieran ponerse come meta principal el trasladar en imágenes la letra poética de Bellessi, y realmente hablamos de un documental en donde el aspecto artístico tiene un rol fundamental y destacado.

El impacto visual logrado con una cuidadosa y detallada fotografía logra un clima entre cálido y simple, subyugante. A su vez, el poder de la imagen es tan poderoso que termina tragándose al resto. El jardín secreto no pareciera tratarse de un trabajo sobre Diana Bellessi, sino sobre la obra de Diana Bellessi, todo está visto desde la lente de la poesía, cuando de habla de literatura, pero también cuando retrata anécdotas de su vida.

Se exije en el espectador cierta predisposición y hasta conocimiento previo, además claro está de una pasión por la poesía casi igual a la de la autora; quienes cumplan con estos requisitos serán el público ideal que pasarán una velada inigualable.

Con El jardín secreto estamos frente a un documental de impacto, similar a la sensación de recorrer una galería de arte. Su intención poética está cumplida, las imágenes bellísimas abundan. También estamos frente a un relato algo lejano, si se quiere algo frío (pese a los pasos humorísticos logrados de su protagonista), distante. Una invitación a seguir descubriendo el mundo artístico de una poetisa, una propuesta que de por sí ya resulta interesante.

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