«Don Gato y su pandilla»: Latin America Top Cat!

Crecí amando «Top cat»,  de hecho, mi gatito (que cumple un año de vida en estas horas), se llama «Benito», en homenaje al inocente compañero de Don Gato en aquellos días donde Hanna -Barbera dominaban al mundo desde sus cartoons. Si, ya se. Esta serie nunca fue un éxito en Estados Unidos (creo que a esta altura deben saberlo), y después de unos pocos capítulos, perdió fuerza y fue archivada (creo que sólo se hicieron 30) en el gran país del norte. Sin embargo, México (especialmente) la adoptó y la hizo propia, repitiéndola muchas veces y generando un extraño fenómeno de popularidad que los volvió masivos en esas tierras. Después hubo algunas historietas (del 61 al 73, en inglés y algunas menos en castellano) pero la verdad es que se transformaron en objeto de culto. Hay que tener en cuenta que el país azteca es la cuna de los doblajes para América Latina, así que esa base jugaría a la hora de pensar en reflotarla.

En nuestro país pasó algo parecido, será que algo tiene el espíritu de la historia (el gato ventajero y cómodo, «piola», que vive a expensas de los demás y se refugia en una aparente fachada de persona respetable pero es de décima), que a nosotros nos llegó (ejem ejem!) y también aquí fue un gran éxito televisivo.

Pasaron muchos años hasta que dos compañías de ámbos países (Anima e Illusion Studios) se unieron para encarar la llegada de «Don Gato» al cine, y nada menos que en 3D. Gestionaron los derechos (que son propiedad de Warner) y los consiguieron, aunque se les impusieron guionistas y cierto control de la historia.

Y aquí es necesario hacer una pausa, porque he visto dos de las producciones de Illusion de los últimos tiempos, «Boogie, el aceitoso» y «Gaturro», y el estilo que ellos tienen para hacer 3D a mí no me convence. Entiendo lo de respetar el clásico dibujo 2D y agregarle fondos y formas en tercera dimensión, pero disculpen mi apreciación, a mi no me gusta. Siento que, o hacemos 2D o hacemos 3D. Siento que este híbrido que ellos hacen (y no es peyorativo para nada, es sólo una manera de definir cómo crean la escena), a mi no me termina de cerrar. Quizás es porque sea muy limitado (yo) y mi preferencia sea otro tipo de composición visual para este tipo de material,… no se.

Si hay que destacar que ambas compañías se la jugaron y le pusieron muchas fichas a este lanzamiento, con la mirada exclusivamente puesta en el público infantil. Como adulto, uno está acostumbrado a los guiños y dobles mensajes que los cineastas nos regalan a los grandes que acompañamos chicos a la sala. Eso es como un «must». Todos la pasamos bien (es la idea). Está bien, los niños más, pero nosotros… Algo nos divertimos. Y lo digo por experiencia personal. 

En «Don Gato y su pandilla», este tipo de humor está ausente. Todo es para los chicos. La banda, juega en función de la platea menuda y hasta en algún sentido, sentí que hasta la flojita «The Smurfs», ofrecía algún resquicio para reirme (la escena del Rock Band, por ejemplo parodiando Aerosmith y Run DMC), cosa que aquí no sucede. Pero está bien. La energía se concita hacia ese lugar y es válido como estrategia comercial, supongo… (o no).

Ya sabemos bastante de Don Gato, donde vive, quiénes son sus amigos, qué hace para alimentarse… Empezamos con un plan para conseguir dinero de un marajá que llega a NY y que se destaca por su generosidad, por lo que la pandilla deberá tratar de llegar a él para conseguir la moneda que los haga pasar al frente. Enfrente, por supuesto, el oficial Matute, un buenudo que sigue a Don Gato porque lo conoce bien, aunque su ingeniudad extrema a veces abruma al espectador. Algo sale mal y el nuevo jefe de policía, un tal Lucas Buenrostro logra poner entre rejas a nuestro felino amigo y lanzar un programa de atención al ciudadano basado en peligrosos robots… Llegó la modernización de la fuerza policíaca y con ella, Matute se tendrá que ir a su casa.

Claro, no quedará así. Habrá que pensar como escapar de la prisión y vaciar de poder al villano de turno, tarea que es el nudo central de la cinta.

No es, en definitiva, un gran argumento y la mayor parte de los gags son simples, fisicos y el estilo de narración es esquemático y plano, como el 2D de los personajes pero… Tiene algunos miembros del equipo de doblaje original de la década del 60 y se agradece el esfuerzo por mantener, de alguna manera, el espíritu de la serie.

Es Don Gato y está de vuelta, así que más allá de nuestra opinión, quienes aman a estos gatos deberían ir a las salas a homenajear el regreso de esta encantadora pandilla que tanto nos entretuvo en aquellas lejanas meriendas de nuestra infancia.

Discreta (hay que decirlo) y sólo para fans acérrimos de «Top Cat»… o en su defecto, para los más peques de la familia.

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