«Como ganar enemigos»: el aprendiz

Gabriel Lichtman se tomó un buen tiempo para desarrollar el título que había tirado en una conferencia de prensa y que en este 2015 finalmente ingresará al circuito comercial con una propuesta bien entretenida: «Como Ganar Enemigos».
A mí me tendrá de amiga porque esta peli, a pesar de entrar en los cánones de género de comedia y policial, está bien contada y bien actuada. Es como los clásicos de Agatha Christie con la neurosis de Woody Allen. Habrá un caso policial pero en una familia judía, de abogados y donde dos hermanos y una chica son el centro del enredo aunque nadie quedará fuera de la lista de sospechosos de Lucas (Martín Slipak), que se convierte en víctima de un robo, que es nada más ni nada menos, que la plata para comprarse su primer departamento.
Lucas es obsesivo, metódico, reservado y siempre está dispuesto a brindar sus conocimientos legales para ayudar a quien lo necesite. Su hermano es todo lo contrario: trabajan en el mismo estudio legal, él no tiene la misma responsabilidad, está abocado a delegar lo que él mismo tendría que hacer para casarse con la hija del dueño del estudio, cosa que sucederá en muy poco tiempo. No es muy claro ni en sus fidelidades ni en su amor.
Sólo le importa su reputación, y hasta ahí. Luego, están los compañeros de trabajo y entre ellos, el Pelícano, un personaje de antología, que no duda en convertirse en lo que sus jefes quieran para investigar, sacar adelante un caso o bien estirarlo y ganarlo por cansancio. Eso sí, la condición es que él pueda recitar sus pasajes del Rey Lear, ya que es actor en sus ratos libres.

La historia comienza en la fiesta de casamiento del hermano de Lucas. Se verán varios episodios y gestos que en principio no tendrán mucho sentido. El flashback se produce cuando se pronuncia la primera frase del discurso escrito por Lucas: «Como ganar enemigos diciendo la verdad…»
Oscurecimiento y capítulo 1 (Sí, la peli está dividida en capítulos):
Lucas ayuda a una chica a tratar de salvar un escrito mal redactado. Se siente atraído fuertemente por ella, salen y en la conversación parecen almas gemelas, los dos están leyendo «El Amigo Americano». Esa ¿coincidencia? los lleva a la casa de los padres de Lucas donde él está viviendo hasta poder hacer la operación de la casa nueva y conocerse más. Resulta que cuando despierta a la mañana ni la plata ni la chica están.

El nudo detectivesco de la historia con fino humor y buen suspenso, comienza a desarrollarse. Si bien uno puede llegar a deducir quién es el culpable, el espectador no podrá despegarse de los razonamientos de este amante de los policiales y que ve una gran conspiración, hasta de los socios y colaboradores más cercanos, llena de motivos para desplumarlo.
El hecho es que, de cierta manera, la claridad vendrá de la mano de la verdad y algunos no querrán enterarse.
No va a tener tanta publicidad como otras pelis por el esfuerzo que demandó la producción, si tienen la oportunidad y les gusta este tipo de cine, no lo duden. Para el backstage de la peli, podrán leer los comentarios del propio director, que no quiso tirar nuevo título para su película, pero que nos adelantó que está trabajando en dos proyectos, uno de ellos de ciencia ficción. También, el trabajo de Martín Slipak que es la segunda colaboración que hace con Lichtman y se ve que se entienden muy bien a la hora de trabajar. (link a la nota)
Completan el elenco: Javier Drolas, Inés Palombo, Eugenia Capizzano, Sagrado Sebakis, Gabriela Izcovich y Carla Quevedo.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
Con un timming preciso, infrecuente para una producción local, «Como ganar enemigos» (Argentina, 2015) de Gabriel Lichtmann, juega al policial negro de procedimientos, con una estructura que se apoya en algunos índices que se van presentando a lo largo de la narración para construir su verosímil de película de género.
Su trama girará de manera excluyente en torno a Lucas (Martín Slipak), un joven abogado (huérfano) que trabaja junto a su hermano en un estudio jurídico en el que se cocinan grandes asuntos, tras sus pasos, pero en el que siempre está afuera de todo por intentar ayudar a los demás y no lograr ocupar el verdadero espacio que merece tener.
Y en ese secundar a todos, y el ponerse detrás de todos, es cuando por primera vez se le presentará la oportunidad de alcanzar un objetivo propio, el de comprar su primera vivienda, con la consecuente libertad e independencia que implica, pero rápidamente verá como todo de un momento para el otro se desplomará al ser engañado y estafado por una bella mujer.

Hay algo de recientes propuestas locales como «El incendio» en las que se explicita el maniqueo y perverso sistema de adquisición de propiedades locales y en el que para poder hacer una transacción hay que ir de un lugar a otro con una cuantiosa suma de dinero, y la película lo toma, en este caso, como disparador del conflicto principal.
«Como ganar enemigos» es un tratado sobre las relaciones humanas, pero también sobre el mundo adulto desde la mirada de un joven con energía y ganas de progresar, pese a que el pasado lo ha marcado a fuego, sin victimizarse ni amedrentarse.
También la película habla de cómo en ese mundo las relaciones se fisuran o resienten ante la sospecha y la mirada inquisidora de los demás, y si bien en una primera etapa el filme bucea en el cortejo de Lucas hacia una misteriosa secretaria (Inés Palombo), que aparece de imprevisto en su vida y con quien intentará un acercamiento amoroso, y de la cual conoceremos detalles a través del flashback de ella y su relación, una segunda fase del filme se desprenderá de ésta mucho más específica en la que el juego del detective y el gato intentando cazar al ratón será esencial para contextualizar su relato.

Justamente, y valiéndose de una estructura episódica que dinamiza la acción, la segunda fase se sumergirá en los denodados esfuerzos del joven por lograr desentrañar la extraña red delictiva que terminó con el sueño postergado de conseguir su propio hogar, y en la cual ninguno de sus allegados estará a salvo de ser un plausible objeto de duda sobre la desaparición de su patrimonio de su domicilio.
En «Como ganar enemigos» Gabriel Lichtmann logra profundizar en la neurosis de su personaje principal, Lucas, quien con su verborragia y buen tino, se convertirá en la figura excluyente de un filme que se queda a mitad de camino, sin la fuerza necesaria para potenciar su propuesta y con algunos puntos resueltos antes de lo necesario.
Pero pese a esto, y gracias a Slipak, quien sostiene largos y eternos discursos sobre la moral y las costumbres de las personas, y también refuerza el sentido narrativo del filme aludiendo a clásicos de la literatura, la película puede superar esa meseta que se percibe de la mitad en adelante.
«Como ganar enemigos» apuesta al cine de género, con una mirada local sobre las particularidades del mismo y que podrían haber resentido el buen timming de algunas escenas que se apoyan en la confusión y el corre ve y dile como apuesta narrativa esencial.
