“Ciencias Naturales”: Gente que busca gente

Presentada en el último BAFICI, alcanza con unos pocos minutos de Ciencias Naturales para darnos cuenta que estamos frente a una obra tan pequeña como delicada y sensible, capaz de crear un universo propio.
La ópera prima de Matías Luchessi es una roas movie clásica, en la que sí, hay un destino, un punto de llegada que importa, y mucho, en el argumento, pero mucho más importa la fuerza movilizadora que lleva a realizar ese viaje.
Cada fotograma muestra más que mil palabras, Lila tiene 12 años, es alumna de un colegio rural, pupilo quizás por la propia circunstancia de que costaría demasiado ir y venir de ese lugar tan alejado, todos los días.
Sin andarse con medias vueltas, lo primero que vemos es a Lila escapándose, subiéndose a un poste, una antena, para sacar una placa con el nombre de la empresa que lo colocó.
Lila no conoce a su padre, y su deseo más profundo es hacerlo, lo único que sabe por boca de su madre es que el hombre era un empleado que ocasionalmente llegó al pueblo a colocar esas antenas, que trabaja en esa fábrica, nada más.
Ella quiere averiguar, llegar a él, y no está dispuesta a que nada la frene, por lo que se escapa una y otra vez del colegio. La única que parece escucharla es Jimena, su maestra, que en vano intenta hablar con su madre, hacerle entender a su directora. No, no tiene sentido, la única solución es ayudar a su alumna; sí, escaparse juntas.

Por un lado Jimena intenta que Lila entre en razón, que termine con el viaje y vuelvan, pero también sabe que en ese «reto» hay un guiño de complicidad y que la acompañará hasta las últimas consecuencias.
Así, las dos emprenderán un viaje rutero por el interior de Córdoba, irán conociendo distintas personas, varios hombres que pueden o no ser los padres de Lila, porque los datos no son muy certeros. Hay dos búsquedas, el del padre de Lila, y una búsqueda interior, de lso dos personajes, que nos abre las puertas hacia un microcosmos femenino, de dos generaciones que juegan a ser madre e hija.
A una fotografía bellísima que sabe utilizar el fresco natural de los paisajes con un tono apagado pero acogedor, a un ritmo justo y medido que no apresura las cosas pero tampoco se ralentiza convirtiendo una anécdota en algo interesante de ver; Luchessi le suma dos protagonistas para batir palmas.

Jimena es Paola Barrientos, gran actriz que habla a través de trabajo. Si con la publicidad de Banco Galicia y sus roles en telecomedias como Graduados, Contra las cuerdas y actualmente Viudas e hijos del Rock & Roll demostró su amplia ductilidad para la comedia; aquí demuestra la frescura para el drama, para componer la voz de la razón y de la ternura; más ligada a lo que suele hacer en su extensa carrera teatral. Hay que prestarle atención a Paola, sé de lo que les hablo, no tiene techo.
Lila es Paula Herzog, que a pesar de ser una niña, ya tiene una carrera a cuestas, y con este rolo probablemente se consagre ya no como una promesa, sino como un gran talento de su generación. Entre las dos hay química, se miran y no hace falta que se digan nada, y hay también una suerte de duelo actoral enriquecedor, ¿primará el deber o el deseo de la búsqueda?
Ciencias Naturales es mucho más que un film de y para festivales, es una película que parte de la sencillez para lograr un acabado reconfortante. Es ese tipo de películas que penetran por varios lados. Es un film enorme con el envoltorio más simple; no hay que dejarla pasar.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
En el medio de la nada, porque justo ahí coloca su cámara Matías Lucchesi en su largo «Ciencias Naturales» (Argentina, 2014), es en donde se desarrollará esta entrañable historia de búsqueda de identidad.
Una niña llamada Lila (Paula Herzog) quiere desesperadamente encontrar a su padre, de quien sólo sabe que hace muchos años perteneció a una empresa que colocaba antenas en lugares inhóspitos y tuvo un breve «romance» con su madre.
Mientras pasa sus días en una escuela «internado» de montaña, allí deberá doblegarse ante los intentos de control de su maestra (Paola Barrientos) con quien se establecerá una relación de amor/odio instantánea.
Pero cuando Lila se da cuenta que en los retos y castigos que la maestra le pone, en realidad está la posibilidad de encontrar a una aliada para cumplir con su misión de saber quién es realmente su padre, y quizás así sentirse tenida en cuenta.

Porque si de algo habla «Ciencias Naturales», además de la búsqueda de identidad, necesaria para poder completar la imagen de uno, es de la soledad, de cómo las personas terminan ayudándose a pesar de poner en riesgo sus integridades, espacios, trabajos y demás.
Sin un dato preciso, la maestra y Lila se embarcan en un viaje de un día en el que, obviamente, las complicaciones irán estrechando su vínculo, pero también determinarán la posibilidad de acercarse y relacionarse entre ellas desde otro lugar.
Lucchesi posa su cámara y deja que las actrices interactúen y se olviden del armado de las escenas, porque la naturalidad con la que se muestra cada uno de los diálogos, cada una de las interacciones es una reflexión sobre la complementariedad de sus vínculos.
La maestra necesita de Lila para poder creer en aquello que originalmente le dirigió su atención hacia la vocación de enseñar, y Lila necesita de la maestra para poder alcanzar la meta de conocer a su padre para completarse.

La dinámica entre ellas y con cada uno de los personajes que se irán sumando a su periplo, que en principio iba a ser por un día pero que se va estirando cada vez más, irán construyendo un relato cercano y vívido sobre cómo los obstáculos se pueden superar a fuerza de obstinación y de afecto.
El clima no las ayuda, la naturaleza, hostil, quiere que se mantengan alejadas de sus objetivos, pero a fuerza de empeño el padre se muestra cada vez más cercano.
Y ya quizás tampoco importará mucho, a pesar que sea necesario para terminar el círculo iniciado con la búsqueda del padre, la superación del ambiente inhóspito, hostil y arriesgado en el que viven, y muchos de los prejuicios con los que la maestra será juzgada por la decisión de acompañar a Lila, «la nena va a la escuela para que le enseñen, y no para que le confundan la cabeza».
Lucchesi arma sus personajes con una precisión y un detalle que permite el lucimiento de Barrientos en un registro completamente diferente al que nos tiene acostumbrado, pero que también habla de su lucidez para poder armar una historia única en la que predomina la emoción y los sentimientos como principal recurso dramático.
