«Castanha»: relaciones en foco

Nada más solitario que la vida en la ciudad. Nada más aburrido que la tediosa rutina laboral. Nada más doloroso que sentir que el otro no nos acompaña. Estas son algunas reflexiones luego de ver “Castanha” (Brasil, 2014) de Davi Pretto, una película intima y atrayente que profundiza sobre temas universales a partir de la singularidad de tres personajes.
“Castanha” habla de Joao, Celina y Marcelo, hijo, madre, nieto, en ese orden. Tres personas que a pesar de estar juntos se siente un abismo entre ellos capaz de generar diferencias irreconciliables (como las que tienen Joao y Marcelo) muy a pesar de ellos.
Pretto nos introduce en el mundo de los Castanha, un grupo familiar que vive una realidad dura en la que el trabajo constante, la enfermedad, las adicciones, la promiscuidad y lo lábil de las relaciones, se conjugan en la pantalla de manera natural.

Documental con algunos toques de ficción, el filme refleja en primera medida la vida de Joao, un transformista que de noche anima lúgubres antros de Porto Alegre en busca de mantener su economía.
De día el trabajo sigue relacionado a lo artístico, pero como actor, de cine, de TV, de grandes y pequeñas producciones, de teatro, representante de su propia obra, amante del escenario y la notoriedad.
Joao convive en un deteriorado apartamento junto con Celina, su madre, una mujer muy entrada en años pero que resiste principalmente para poder asisitir a su joven nieto, en situación de calle, y con un problema severo de adicción.
Celina se desvive por su familia, y trata de mantener el orden y la limpieza del hogar, aún a sabiendas que nadie nunca le dirá nada sobre su trabajo.

Entre los tres protagonistas se armará una dinámica particular de dependencia y a la vez de obligación, sobre la cual Pretto establece el vector narrativo de “Castanha”, una historia relacionada no ya a la afirmación de la identidad, sino, principalmente, los laureles para el personaje central, Joao, casi como un homenaje.
“Castanha” está narrada sin elipsis, todo lo contrario, los tiempos laxos y eternos, muertos, hacen que además el tempo del relato sea algo secundario en comparación a la potencia de los hechos y sucesos que éste vive a diario.
Nunca nos separamos de Joao y en ese no despegarse de él radica la esencia de un filme que profundiza sobre la vida de un personaje particular, para hablar en realidad de algo más universal como lo son las relaciones vinculares. Enigmática.
