«Captain Fantastic» (Capitán Fantástico): un mundo ideal?

“Nuestros hijos serán filósofos y reyes”. Eso esperaban estos dos padres de seis hijos para su familia, y no encontraron mejor forma de hacerlo que irse a vivir al bosque, educarlos en su casa con libros de diferentes pensadores y alejados del capitalismo que domina la sociedad. No obstante, cuando la madre recae y termina suicidándose, ellos se ven obligados a volver a ese mundo exterior, un lugar que Ben, el padre, conoce pero de la que los hijos sólo han leído.
Pero la salida a este mundo no sólo es dura para los niños, que se encuentran con lo desconocido, sino para el propio Ben, quien es inmediatamente juzgado por su modo anormal de criar a los niños, incluso prohibido de ir al funeral de su mujer. Ben está convencido de que está haciendo lo mejor para esos chicos, observa el mundo exterior y sabe que allí las cosas no se hacen bien, no obstante sólo es tratado de loco.

De a poco, este choque de realidades va desatando diferentes conflictos que atentan contra esa familia armada con tanto ahínco. Los niños saben más que sus primos sobre la historia del país, pero no tienen idea de cómo relacionarse con la gente de afuera.
En “Capitán Fantástico” nunca hay malas intenciones de parte de sus personajes. Ni las de ese padre anti-sistema, ni la de los tíos que los reciben o los abuelos que se ofrecen para criarlos pero no aceptan que su hija sea cremada más allá de que quede registrado que ése era su último deseo. No obstante, ningún extremo es bueno y Ben es ante todo testarudo y excesivo en sus ideales.

Además de un Viggo Mortensen maravilloso en el papel de este hombre que más allá de lo duro y cerrado uno no puede evitar querer, el elenco que interpreta a los niños aporta cada uno su pequeño destello: George MacKay, como el hermano mayor, Samantha Isler, Annalise Basso, Nicholas Hamilton y los simpáticos Shree Crooks y Charlie Shotwell.
A la larga, una película que plantea diferentes posturas pero no apoya en su totalidad ninguna de ella. Porque nada es solamente blanco o negro. Lo interesante, lo mejor, pasa en el medio, en esas diferentes tonadas de grises. Ben entiende al final que hizo todo lo que pudo, y que ahora resta a ellos dejarlos ser. Divertida, atractiva visualmente y quizás un poco más edulcorada que lo que uno esperaría, “Capitán Fantástico” es una propuesta novedosa y agradable, algo surreal por momentos.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
Muchas veces cuesta adaptar al cine historias que por sí solas han logrado trascender generaciones desde su propuesta en un soporte particular. El caso de “Capitán Fantástico” (USA, 2016) de Matt Ross, es bien diferente, porque si bien parece ser la trasposición de alguna novela de los años sesenta, es una historia original creada por el realizador para esta oportunidad.
En la narración de la vida de un padre junto a sus hijos, aislados del consumo y del bombardeo mediático que a diario sufren miles de personas, Ross construye una fábula sobre la vida en sociedad y el aislamiento como posibilidad de vida.
Pero en esa fábula hay muchas ausencias, y también licencias que terminan afectando al planteo global que hace. Si el padre y los jóvenes deben viajar por el país para encontrar su destino, pero también para ir tomando algunas lecciones que los conviertan y transformen.

Una suerte de anarquía y rebelión comienza a apoderarse del relato a medida que algunos sucesos comienzan a afectar a cada uno de los protagonistas, desde el amor a la trágica noticia del fallecimiento de un ser muy cercano.
En el avance además el enfrentamiento con aquellos que ven con malos ojos la forma de criar que posee el padre, basada en la experimentación más que en el preconcepto o prejuicio, terminan por desarrollar la base de “Capitán Fantástico”.
Filmada con un artie touch, que busca embellecer la tristeza y vacío en la que se encuentran los protagonistas, Ross termina por desdibujar ese arranque tan prometedor, y si bien los actores, encabezados por Viggo Mortensen, logran plasmar el espíritu de la propuesta, por momentos el verosímil se desvanece, y todo comienza a desmoronarse como un castillo de naipes.
El espíritu libre no termina por consolidarse, y en la propia negación de estar ligada a ataduras y convencionalismos desde la dirección, atentan con una propuesta que funcionaría en otra época de manera diferente, tal vez apoyándose en su espíritu nostálgico y en una imaginería relacionada a la literatura de un momento particular.

No es Jack Kerouac Ross, y tampoco Chomsky, por lo que sus ideas, identificadas desde un primer momento, comienzan a derrumbarse en el mismo momento que la travesía de los protagonistas del bosque a la ciudad comienza.
Si en el intento de construir un relato libre de prejuicios sobre la familia, las convenciones, las fiestas, los deseos, la amistad, la música, la literatura, Ross quería en la figura de la familia nómade y de espíritu rebelde llevar a buen puerto algunos conceptos sobre la actualidad, se termina por desdibujar a la hora de no poder superar algunas carencias.
Así y todo “Capitán Fantástico” es un viaje que a muchos “jóvenes” de los sesenta y setenta los hará rememorar de una época que pudo haber sido y que terminó siendo otra cosa completamente diferente.
