«Caidos del Mapa»: Cuatro amigos y una aventura

Un grupo de cuatro amigos preadolescentes que planean ratearse en el sótano de la escuela es el puntapié inicial de “Caídos del Mapa”, la película nacional basada en el primer libro de la exitosa saga literaria escrita por la dramaturga María Inés Falconi.
Primero fue una obra de teatro en los años 90, luego devenida en novela (con 26 ediciones en su haber) y más tarde continuada en ¡10! libros más –y con el número 11 en camino-, se trata de una de las una de las historias nacionales más populares entre chicos y preadolescentes de los últimos tiempos.
Los protagonistas -Federico, Paula, Graciela y Fabián- se embarcan en una aventura impensada cuando deciden escaparse de clases y divertirse un rato a solas en el sótano de la escuela, pero la “buchona” del grado, Miriam, los descubre y amenaza con exponerlos públicamente ante las autoridades si no la aceptan en el grupo.

A partir de allí, se desarrolla una historia a pura imaginación en ese lugar especial en donde afloran los deseos, miedos, problemas e inquietudes sobre las relaciones de estos chicos (con sus padres y entre ellos), desde un punto de vista inocente y nostálgico. Y muchos sentimientos se ponen en juego en ese momento de travesura.
Con música original del grupo Miranda!, el film -producido por Pensa & Rocca, Horacio Grinberg y La TV Pública- la película cuenta con un sólido elenco infantil, acompañados de talentosos actores de reconocida trayectoria en comedia y teatro, como Karina K, Alejandro Paker, Tina Serrano, y Osqui Guzmán, entre otros.
Los directores Nicolás Silbert y Leandro Mark admiten como referencias cinematográficas ciertas películas como Los Goonies, ET, La Historia sin Fin, y algo de esto se puede percibir en la búsqueda estética que proponen (incluso se puede apreciar en los pósters de difusión del film).

La factura técnica es meritoria. El humor está presente a lo largo de la película, con algunos personajes que están más vinculados a la comedia física (el caso de Osqui Guzmán, “el plomero”) y bordeando el grotesco, como la propia maestra “La Foca”, interpretada por Karina K, y los padres de los chicos.
Caídos del Mapa es la película que quiere ser, y no otra. No es pretenciosa. La historia es simple y visualmente está bien contada.
Simple en apariencia, pues condensa muchos temas importantes como las relaciones complicadas entre los hijos y los padres, el vínculo tenso –y cuasi maltrato- entre los chicos, la paranoia de los padres, el terminar la escuela primaria, el paso a la madurez, etc., matizados con el acercamiento al primer amor (y el primer beso), la diversión infantil de una “rateada”, y la visión de los chicos sobre la vida en general que es, en este caso y en ese sótano, bastante mágica.
Es probable que la película sea bien recibida por el público infantil y preadolescente, ya que la saga cuenta con gran cantidad de seguidores.
Y no sería raro el anuncio de una secuela en algún tiempo no tan lejano.
Anexo de Crítica por Jessica Johanna
«La edad del pavo». Así llaman, y no sólo en una canción de Chiquititas, a ese tumultuoso paso entre ser niño y adolescente. Cuando uno ya no es tan chico como para unas cosas pero todavía no está preparado para tantas otras.
«Caídos del mapa», basada en la primer entrega de una saga de libros escrita por María Inés Falconi tiene que ver con esa etapa. Estos chicos están por terminar la primaria y en este curso encontramos bien definidos los estereotipos de estudiantes: el inteligente y tímido a.k.a. nerd, la inocente y enamoradiza, la linda y provocativa, el problemático, y la marginada, la gordita, que por ser marginada cree que eso nunca va a cambiar y no se molesta en integrarse (al menos de manera normal, sino forzada) al grupo de amigos. En «Caídos del mapa», todo empieza como un juego.

Ratearse del colegio, mejor dicho, ratearse de clase, porque la idea es esconderse en un sótano que tiene el edificio, tras robarle la llave al portero. Lo que empieza como una simple travesura, deriva en algo mucho más grande. Este sótano funciona como una especie de mundo aparte, como un lugar que uno crea cuando es chico jugando, donde todo puede pasar, todo lo que la imaginación permita.
Por eso no sorprende que sea allí donde se viva la gran aventura de estos chicos. El sótano termina siendo el lugar donde enamorarse por primera vez, y por qué no donde casarse, enfrentarse en un juicio y decirse las cosas más hirientes (aunque muchas verdaderas, porque al fin y al cabo la verdad es lo que más duele), escalar muros y, sobre todo, fortalecer uno de los vínculos más importantes que tendremos en nuestras vidas, el de la amistad.

Y como «Caídos del mapa», es un poco como un cuento de hadas, aunque no haya hadas en ella, la película toma un tono absurdo, por momentos medio kitsch, se aleja del tono realista y por momentos se vale de un humor físico que hoy en día poco se usa.
Y si bien tiene calidad cinematográfica, también se percibe las influencias televisivas que han alimentado las tardes de los niños. Una película simpática, con mucho corazón, sí, dedicada más que nada a un público bien joven, a aquellos que ya empiezan a comprender un poquito de qué va a ir eso que llaman vida.
