«No other choice» (La única opción): Manual de supervivencia

Antes de llegar a Mubi, el reconocido y aclamado director surcoreano Park Chan-wook aterriza en salas con otra de esas historias que combinan thriller y humor negro. En este caso, le impregna su estilo a una adaptación de la novela de Donald E. Westlake que Costa-Gavras (a quien está dedicada) ya había llevado al cine con The Ax. Una contundente sátira sobre el capitalismo.

En La única opción, su protagonista Yoo Man-su (el gran Lee Byung-hun) es un hombre de familia que cuando parece haber logrado aquello a lo que aspiraba y un aparente equilibrio, se queda sin trabajo y de a poco debe ir recortando, para él y para sus hijos, diferentes gastos.  Esa imagen de familia tipo, con la casa, los autos, el perro, las comodidades, se quiebra. Y al embarcarse a buscar trabajo se da cuenta de que la competencia es grande y decide ir eliminando a los diferentes candidatos de a uno. 

El director de Oldboy, The handmaiden y Decision to leave, logra acá reflejar la miseria humana en la cual el protagonista se ve envuelto pero sin regodearse en ella ni bajar línea. Al contrario, el tono que lo caracteriza, oscuro e intenso como su humor, genera esa incomodidad divertida que no deja indiferente: me estoy riendo pero también tengo ganas de llorar. Porque hay algo muy reconocible en ese engranaje deshumanizante, donde los sujetos (empleados) son utilizados y desechados en cuanto se los puede reemplazar por un mecanismo (la inteligencia artificial, el ejemplo más claro y actual) más barato. Y Park es incisivo, no se queda en la superficie.

¿Qué seríamos capaces de hacer cuando sentimos que no tenemos otra opción? Es lindo pensar que existe el libre albedrío pero en cierto modo estamos ante una historia de supervivencia: cada vez resulta más difícil insertarse en el mercado laboral, en especial cuando la edad e incluso la experiencia ya juega en contra. ¿Y si no queda otra opción? ¿Es suficiente como justificación para cometer cualquier atrocidad?

A medida que la historia y la película avanzan, se va tornando más violenta, como su protagonista. La tensión nunca deja de ser maridada con un humor acá aún más presente que en las últimas películas del director, sin que eso la aliviane. Cada personaje, el hombre común y sin experiencia que se convierte en asesino, su mujer paciente y comprensiva pero también activa, e incluso los secundarios que los rodean, tienen sus diferentes matices.

En cuanto a lo visual Park una vez más no decepciona: los planos cuidadosamente pensados y compuestos logran narrar y transmitir aquello que se quiere contar.

Desde su estreno en el Festival de Venecia ha cosechado buenas críticas y se convirtió en una de las películas extranjeras que lograron meterse este año en la temporada de premios sin esfuerzo, consiguiendo en los reciente Golden Globes no solo estar nominada en la categoría foránea sino también en la principal, algo de lo que podría replicarse en los premios Oscars cuyas nominaciones se darán a conocer la próxima semana.

“Quería hacer una película que hiciera al espectador preguntarse cuál es el mínimo nivel de vida aceptable hoy para seguir perteneciendo a la clase media” afirma Park Chan-wook. En otro idioma, otro continente, otra punta del mundo, y sin embargo todo suena demasiado cercano para nosotros, en tiempos donde la clase media parece en pronta vías de extinción, acentuando las desigualdades.

A la larga, La única opción es la historia de un hombre que lucha por aquello que perdió y que siente, sabe que se merece. Y en el fondo es también el reflejo de una sociedad desigual y capitalista que nos va deshumanizando cada vez más. ¿Cuánto cuesta vivir? Park combina la crítica social con el humor y la ironía y lo hace con ese estilo visual tan preciso y magnífico que lo caracteriza.

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