“Mujeres de las minas”: Mujeres de armas tomar

Ópera prima de las documentalistas Loreley Unamuno y Bystrowicz, Mujeres de las minas es heredera de una tradición de documentales sociales que en los últimos años se ha desplegado en su mejor forma.
Sin demasiados adornos, yendo al grano de la cuestión, logra calar hondo en la consciencia del espectador con las historias que cuenta; historias de las que es difícil mantenerse indiferente.
Cerca del Cerro Rico de Potosí Bolivia viven tres mujeres, Domitila Barrios de Chungara, Francisca Gonzales Santos, y Lucía Armijo. Las tres trabajan en las minas del Cerro, y esta es la historia de sus vidas.
Unamuno y Bystrowicz optan por el ejemplo, por lo particular para dar apertura a lo general. Las tres mujeres pueden representar a muchas más, y también abrirse al otro género.

No es necesario sobrecargar la escena, Domitila, Francisca y Lucía son mostradas en sus quehaceres, con las herramientas en a mano, siendo sometidas a una tarea destructiva, de las que no les queda otra que participar, y hasta lucharon por hacerlo, y no lo hacen en las mismas condiciones del hombre por cuestiones de una sociedad muy tradicionalista.
Pero el trabajo en las minas en algún momento se termina, y estas mujeres siguen con sus labores, cargadas de pesares, en su otro ámbito, el familiar.
Viudas, los hombres son más proclives a las enfermedades que acarrea el trabajo de las minas, y ahí no hay muchas otras cosas por hacer, aparentemente. (Des)Viven para lo que les queda, sus hijos; y vuelven otra vez a ese trato inhumano de las minas, a esa actividad en la que dejan sus cuerpos y sus vidas.
Mujeres de las minas hubiese redondeado su propuesta con la sola observación de estas vidas opacadas. Pero Unamuno y Bystrowicz, deciden sumarles, no adornarles, entrevistas, fotografías, material de archivo repasando la lucha en especial de una de ellas, y el condimento definitivo, el relato incomparable y necesario de Eduardo Galeano.

El autor de Las Venas Abiertas de América Latina se funde con las imágenes, como si una fuese desprendimiento de otro, y no hay forma de imaginarlas de otro modo.
Realizada en 2014 y ganadora de varios premios en la región. El documental también habla de una era en Latinoamérica, de cambios y progresos, de unión y hermandades, y de cosas que quedan y quedaron sin hacer antes de empezar a despertar del sueño.
Se habla de Evo Morales y de una historia de lucha en un país del que fuera de él se conoce menos de los que muchos piensan.
Esas mujeres son un ejemplo desgarrador, pero también de fortaleza y de pelea hasta la última gota de sangre. Haber plasmado tanto en imágenes en poco más de una hora es un verdadero mérito para estas directoras de las que aguardamos más y más.
