“Les Innocentes – Agnus Dei” (Las Inocentes): Una situación embarazosa

Llega a nuestra cartelera el más reciente film de la directora y actriz francesa Anne Fontaine de quien este año ya pudimos ver la retrasada (en más de un sentido) Gemma Bovarí-La Ilusión de estar Contigo.
Presentada en el último Festival de Valladolid y Sundance, si tenemos presente la ecléctica filmografía de su directora, podríamos sacar la rápida conclusión que Agnus Dei se trata de un regreso a un cine de autor, de eso que le dicen estilo europeo; como lo fue en algún momento la prometedora Cómo maté a mi padre.
La historia parte de un punto si se quiere, polémico. Fin de la Segunda Guerra Mundial, una joven médica perteneciente a la Cruz Roja, Mathilde (Lou de Laâge) es enviada a Polonia en la frontera con Alemania para asistir a los soldados sobrevivientes.
Cerca de la zona se encuentra un convento, y en el mismo, muchas de las monjas llevan algo consigo además de su hábito, están embarazadas de los soldados.

Cómo llevar adelante semejante “inconveniente”, siendo que tanto las religiosas como Mathilde son inexpertas en la asistencia y portación.
Inmediatamente recordamos que Fontaine tiene en su haber títulos que van desde Cocó antes de Channel a Mi peor Pesadilla. Las Inocentes intenta alejarse de ese costado más simple, banal o frívolo, pero el esfuerzo es tan grande que termina notándose precisamente, forzado.
El guion, escrito entre cinco – Fontaine incluída – sirve a un muestrario algo frío y alejado de la situación, como una plataforma para que la cuidada estética tome lugar, con tempos algo extraños, y algunas resoluciones que terminan por confundir.
Despojado de todas estas cuestiones presuntuosamente “de auteur”, el desarrollo pareciera no ahondar en varias aristas que la hubiesen enriquecido y transformarla en algo más audaz (similar a lo que sucedía en Nathalie X).

Fe religiosa y ciencia; la fe en distintos aspectos, también en aquellos que no creen en una entidad superior pero sí en una institución militar; las mentiras del comunísimo. Este último enfoque quizás es el que se note más forzado, remarcado, y estereotipado; no obstante, todos sirven para un interesante debate que puede darse una vez abandonada la sala.
Fontaine ha demostrado ser mejor directora de actores que técnica, y esta no es la excepción; las interpretaciones, aunque algo tapadas por esa puesta tan pesada, son un punto alto del conjunto, haciéndonos creer todo lo que viven los personajes.
Las Inocentes es un film correcto, interesante, pero al que cuesta entrar y sentirse cómodo, principalmente porque permanentemente se siente ajeno o extremadamente frío.
Su directora quiso alejarse de los temas livianos y triviales de sus últimos y olvidables films, emprendió un camino, pero todavía pareciera tener algo que aprender.
