Las destacadas del 13 º Festival Aleman

«Hanna Arendt»
Hay en “Hannah Arendt”(Alemania, 2012), de la genial directora Margarethe von Trotta, la construcción de un biopic tradicional y filmado de manera simple, pero que vuela por la excelente actuación y compenetración de Barbara Sukowa con el personaje.
La película narra un momento particular de la filósofa y pensadora alemana, cuando escribió un reportaje para la prestigiosa revista The New Yorker, acerca del juicio a Adolf Eichmann, y que originó su trabajo y reflexión sobre la banalidad del mal.
Arendt es mostrada siempre ocupada, leyendo, fumando, dando clases, hasta que una foto la retrotrae al pasado, y ahí recuerda su juventud y su romance con Heiddegger. Estas intervenciones disruptivas a modo de flashbacks seguirán a lo largo de todo el metraje sin interrumpir con la sucesión temporal.
Cuando Arendt presenta su informe, en el que estuvo trabajando sobre la idea de la culpabilidad o no del pueblo alemán en el exterminio nazi, algunos la apoyan, pero la mayoría la comienza a odiar, principalmente el por sugerir la complicidad.
Es curioso poder “ver” en acción a Hanna Arendt, y más cuando el interés de von Trotta radica en reflejar una Arendt en su cotidianeidad, amante eterna de su marido y de sus amigos, con los que charla horas y horas sobre diversos temas (más allá de la filosofía). Ahí está su principal virtud, la de poder armarnos una imagen radicalmente diferente a cuando la leemos en el papel.
A Arendt la mirada de los demás nunca la afecta y por presiones decide dar un discurso en el cual aclara una vez más los conceptos que la lanzarían a la fama mundial y que esta pequeña biografía tomó como punto de partida.
“Finsterworld”
“Finsterworld”(Alemania 2013) de Frauke Finsterwalder es un intenso filme coral que cuenta varias historias a la vez sobre personas que mantienen vínculos entre sí, en el marco de una Alemania dividida entre los que añoran un regreso al fascismo y aquellos que desean otra cosa.
Arranca la cinta con un podólogo especializado en personas mayores que coimea a un policía que practica “FURRY”(fetiche por los trajes de peluche) y que está en pareja con una realizadora cinematográfica que mucho no sabe qué narrar.
Por otro lado tenemos a un matrimonio adinerado que disfruta de su compañía y lujos con un hijo cas pupilo que no quiere ni hablar con ellos. Además hay dos amigos entrañables, bastante outsiders, y que en realidad, como la amistad entre el hombre y la mujer no existe, y menos en el cine, con el correr del metraje entenderemos un poco más lo “entrañable” de esta amistad.
A este grupo variopinto resta una anciana paralítica que tendrá contacto con el podólogo y que a su vez es la madre del hombre de la pareja de clase alta y un ermitaño aislado del mundo cuyo único contacto con el afuera es a través de un cuervo.

“En el universo hay un misterio, pero lo olvidamos porque vivimos muy rápido” dice uno de los personajes y en eso radica la magia de esta película, de contar con misterio, de manera pausada, con amplios planos, limpios y estèticos, las historias de todos los personajes y sus relaciones.
Cada uno en su soledad, en su locura, ira avanzando sobre el otro, como ese movimiento que controló y decidió sobre la vida de miles de personas. “No tenemos modelos como Mickey Mouse en Alemania pero si alguien piensa en el país lo único que recuerda es a Adolf Hitler y su bigote”, y en esa reflexión que hace Dominik (uno de los protagonistas) está el eje de toda la cinta, porque en “Finsterworld” sus personajes miran hacia afuera de Alemania.
Cruda, real, con escenas impactantes (sin spoilear atención a lo que pasa con Natalie en la visita a un campo de concentración), Finsterwalder construye un discurso sobre la soledad (elegida) y las relaciones sociales en la Alemania del siglo XXI, un país que aún mira al pasado para construir su futuro.
