“Es un buen momento del cine cordobés, hay muchas miradas muy variadas” Ada Frontini ante el estreno de “Escuela de Sordos” en Buenos Aires

En su ópera prima la realizadora cordobesa Ada Frontini se acerca al mundo de niños y jóvenes hipoacusicos mostrando el trabajo de Alejandra, una maestra que a puro esfuerzo intentará no sólo educarlos sino que potenciará sus habilidades para relacionarse con el mundo.
¿Por qué contar la historia de Alejandra?
La conozco desde la adolescencia. Admiro su trabajo como maestra de personas sordas, y su manera de involucrarse con ellos, que excede los límites de lo escolar, ella es un poco madre, amiga, consejera de los sordos de Bell Ville. Y lo es de una manera muy expresiva e histriónica, además. Quise dejar un registro de esto para todos.
¿Hay una trampa en el título, porque si bien la Escuela está presente en el filme, en realidad la película habla de otro tipo de enseñanza, por qué elegiste ese nombre?
No sé si es una trampa. Entiendo que la película no es sobre la Escuela en sí, pero creo que Ale y su trabajo, son una escuela en sí. Y el documental en sí, podría ser como una escuela, hay clases, recreos, salidas de campo, y hasta una cena en donde todos aprendemos algo.
¿Cómo separaste tu subjetividad en relación a Alejandra (tengo entendido que son amigas) y lo que finalmente mostraste de ella en la cinta?
No sé si la separé, no creo que sea posible hacerlo. Es mi mirada sobre ella y sus alumnos. El que seamos amigas ayudó a poder filmar muy cómodos.

¿Cómo seleccionaste los “alumnos” que mostraste en pantalla? ¿Fue algo en conjunto con Alejandra?
Ale me pasó una lista con los chicos y sus situaciones, fui algunas veces a la escuela, para conocerlos, y lo decidimos entre las dos. Quería que fueran tres, para poder hacer un seguimiento de cada uno.
¿Alejandra es un personaje fuerte y decidido, de hecho en una escena llega a contar como “inventó” señas, pero pese a esto se muestra vulnerable como madre y mujer, cómo trabajaste estos dos polos?
Es que no creo que sean polos opuestos, me parece que las personas son más interesantes cuando comprenden en sí mismos los dos aspectos, fortaleza y vulneralibilidad, así como tantos otros más.
¿Cuánto tiempo duró la filmación de la película?
Se filmó a lo largo de un año, en seis etapas, seis viajes con varias jornadas de rodaje cada uno.
¿Qué trabajo previo tuviste que realizar?
Por un lado investigar sobre educación y cultura sorda, por otro empezar a acercarme a ellos, para no resultar tan ajena cuando empezáramos a filmar. Leí «Veo una voz», de Oliver Sacks, que me resultó maravilloso y esclarecedor y vi la película de Herzog «En el mundo del silencio y la oscuridad». Con todo eso empecé unos nueve meses antes del rodaje.

¿En qué cambió la vida de Alejandra la película?
La vida de Ale quizás cambiaría si se consigue que la escuela se oficialice como tal. Es importante que se oficialice, por los beneficios que eso implicaría para la escuela, los alumnos, y la comunidad. Ojalá la película la ayude en eso. Y estaría cumpliendo su gran objetivo.
¿El filme viene de pasearse y presentarse en varios festivales, cómo te sentiste?
La película pasea bastante, si, yo no tanto. Cuando estuve, me sentí incómoda y feliz a la vez. Incómoda por mi timidez y feliz por la recepción que tiene la película.
¿Crees que hay un nuevo cine cordobés?
Creo que es un buen momento del cine cordobés, hay muchas miradas muy variadas y del cine argentino en general.
¿En qué proyecto estás trabajando?
Estoy armando un proyecto documental sobre una Reserva Natural que hay en Bell Ville.
¿Cómo esperás que responda el público ante el estreno comercial del filme?
Espero que vaya la gente al cine, conozca un pequeño mundo tal vez desconocido para muchos, y, ojalá, se emocione.
