Santiago Loza (sobre el estreno de «Si je suis perdú, c’est pas grave»): (la disfrutará) «gente que le interesa el problema de la construcción de la ficción»

Tuvimos la oportunidad de charlar telefónicamente con Santiago Loza sobre el estreno local de su película «Si je suis perdu, c’est pas grave» («Si estoy perdido, no es grave»), interesante y amistoso, el cineasta nos pone al día con muchos de los pormenores de esta realización.
A Santiago Loza (SL) se lo puede ubicar tanto entre bambalinas de un teatro como detrás de la cámara o el guión de una película. Siempre desde un costado de búsqueda, de ensayo, de exploración y de disfrute de lo que está haciendo. A partir de una invitación del grupo «Les Chantiers Nomades», que en Francia son una comunidad que se encarga de la formación de actores para cine, teatro y radio, Santiago y su equipo inseparable, entre ellos, Eduardo Crespo, fueron a dictar un taller y se embarcaron en la película que nos convocó para esta entrevista y que se estrena el 24 de septiembre en la cartelera porteña.
El origen de la idea y la cuna de la filmación:
SL: En realidad, me convocan desde una organización que se llama Les Chantiers Nomades, que es una organización que trabaja para la formación de actores que no tienen experiencia, son talleres de formación de actores. El taller estaba orientado a actores que no tenían experiencia en cine, actores que no vengan directamente del cine o de la televisión.

Son actores que vienen del teatro, de la danza, de la performance del circo, que no tienen relación directa con la cámara, alguna vez han hecho un corto, pero tienen una relación a veces conflictiva con la cámara. Y entonces llaman a algún director de la perisferia, -de algunos países que tengan otra forma de producción que no sea un cine tan industrial o comercial-, para que trabaje con esos actores. El taller es totalmente libre, no hay ningún formato. Se trabaja sobre esos 12 actores que son de toda Francia y conviven durante 3 semanas, en este caso era en Toulouse. Ellos conviven y nosotros convivimos con ellos. Yo fui con Edu (Eduardo) Crespo, que hacía la cámara.
Lo que se hace es como pequeñas aproximaciones o ejercicios de cámara para ir trabajando con esos actores. A mí el trabajo de la dirección y del actor en el cine, la dirección de actores es uno de los elementos que más me interesa en el momento de un rodaje. Primero uno no filma tanto, por más que yo pude filmar bastante pero uno no filma tanto y va descubriendo cómo es ese vínculo entre uno y el actor.
En este caso es una especie de laboratorio de investigación sobre esa relación, ese vínculo entre el actor y la cámara y no era un vínculo sobre director de actores y quizá la premisa también, el detalle era trabajar sobre la intimidad.

Construyendo la película… El GPS de «Si estoy perdido, no es grave»
En principio se verá un ejercicio de preguntas de varios actores a otros que posan en primer plano para la cámara y van develando que hay detrás de esos rostros. Es como si fuera un «casting de vidas», en pasado y presente.
SL: Lo que se ve en la película, quedó de ese momento (un ejercicio del taller), lo armó, fue un trabajo más de edición de Lorena Moriconi, que fue la montajista, que fue trabajando sobre estos experimentos o líneas narrativas. Quedó uno de los ejercicios que trabajábamos sobre el primer plano; o sea, qué narra un rostro de por sí.
Para mí la experiencia tenía algo muy tentador. Primero con un poco de miedo, de desconfianza, de todos con todos, de ir viendo qué puede salir de ahí, si podés llevarte algo de esa experiencia. La experiencia ya era válida de por sí, te llamaban de Francia, además en un idioma que no es el mío. A ver, encontrarte con otro en otro idioma. Tenía algo un poco excitante y, al mismo tiempo, angustiante porque no sabía si uno podía responder.
Lo que sí pasaba, a los 3, 4 días de empezar a trabajar con ellos, a mí me parecía que eran muy buenos rostros para hacer una peli. Esta gente que no trabajaba en cine tiene unas caras y una expresión, a mi entender una presencia cinematográfica.
Ellos, por supuesto, venían del teatro, yo también tengo como una pata en el teatro, era como acercar esa expresión, que tiene como trazos más gruesos, acercar eso a una forma más sutil.
También, como provocar desde lo actoral, ir provocando el «accidente» y trabajar sobre ciertos rasgos muy íntimos, muy personales, los secretos, las historias que ellos empiezan a desplegar, que tienen que ver con algo de ellos. Pero no es un documental: no son ellos. Hay como un borde que empieza a trabajar la película.

No es un documental, aunque las historias nacen de los rostros
SL: Hay toda una primera semana de búsqueda, que trabajamos sobre ciertos elementos personales y el tema por ejemplo de Sandro (Sí, Sandro el de las nenas), que se repite en la película… El padre de la chica que canta Sandro, es un chileno exiliado y escuchaba esa canción («Por Ese Palpitar»), tenía como esa obsesión de escucharlo.
Por eso aparece esta canción, el personaje de Brigitte Bardot, también tenía relación con una de las chicas y trae un poco el incorporar eso, que yo empiezo a darme cuenta, para mí, es como algo que me empieza a pasar desde «Los Labios», mi película anterior, eso lo hicimos con Ivan Fund, y para mí fue una película que me cuestionó sobre lo actoral, de la construcción, que puso en duda ciertas formas de trabajo de los actores, donde claramente la persona empieza a perforar ciertos límites de la construcción actoral o de la ficción, a teñir con su ser ciertos elementos de la ficción.
Después trabajé en «La Paz» en esa misma línea, buscando ficcionar aún más pero inevitablemente en «La Paz», todos los personajes de la película tenían que ver un poco con lo que ellos eran en la realidad. Donde yo propongo ese juego de que el actor trabaje desde zonas de su propia realidad, el actor se resiste porque dice: no estoy actuando o cuál es el límite entre que dejo de ser yo y paso a ser otra cosa que no soy yo.

De la realización al público: la recepción que podía esperarse
SL: La experiencia que tuve fue el BAFICI hace 2 años. La película tiene un estreno muy chico, tiene algo de ejercicio pero hay algo que trasciende al ejercicio. Me parece que el actor, digo el espectador… (ríe), vuelve a ser que el actor era un poco espectador (aclaración). El espectador que se acerque a la película con cierta libertad, hay algo de disfrute que la película tiene, que uno entiende como cierto trasfondo, como los hilos de la ficción donde me parece que hay algo de ese juego y también como entregarse a esa deriva que propone la película, que tiene algo de apuntes.
Si se entrega me parece que puede tener una experiencia placentera. Pero si te resistís y pedís una película formalmente como industrial no la vas a tener porque no es eso. La película juega con ciertos elementos europeos pero está hecha a la manera de como hicimos «La Paz» o «Los Labios» o «Extraño», digo, está hecha sin dinero. Los mismos actores eran el equipo técnico. O sea, la forma de producción era una forma como que tiene algo de accidental, se hizo casi sin buscar, fue apareciendo la posibilidad de hacer la película pero no era algo que se planificó tanto.
Tiene esa situación, esa fragilidad, la película. No es un gran estreno, al contrario los que puedan entrar y disfrutar es gente que le interesa el problema de la construcción de la ficción.
(En cuanto a los personajes), tienen cierta ternura y me parece que la película tiene mucho cariño hacia esos seres, a la ciudad y a la experiencia. Uno nunca sabe cómo se va a tomar la película, hay algo amoroso en la experiencia, no creo que haya un contacto violento de un espectador con la película.

Los actores – espectadores, un reencuentro con la obra
SL: La película se mostró, compitió en el Festival de Toulouse de este año, entonces, habían pasado dos años y volvimos allí y los actores fueron a presentar la película. Ellos no son de la ciudad, volvieron a Toulouse, y en un viaje previo, porque no fueron todos, otros actores la habían visto en París, habíamos hecho una proyección en una sala chiquita. Ellos están contentos.
Desde un taller de convivencia no esperás que suceda eso. Yo otras veces he dado talleres y no sucede eso, que se arme así la posibilidad de hacer una película.
Proyecto futurista también en clave de exploración
SL: Estoy trabajando en un proyecto que no tiene esta forma. A mí lo que me pasa con las películas es que trato de que refuten o que tomen un camino distinto que la película anterior y estoy en un proyecto como que tiene un poco más de peso industrial por así decirlo, una película un poco más grande, como suelen decir y también un poco cruzada con elementos de ciencia ficción. Se llama «Breve Historia del Planeta Verde», que estoy empezando a preproducir.
Va a trabajar Edu Crespo, va a trabajar bastante más gente porque lo demanda un poco la situación y los tres actores que participan no son conocidos. Hay una actriz transexual, que sería su primera experiencia en cine y un actor que viene de la danza y Paula Grinspan, una actriz que es conocida en teatro, pero bueno no son del cine. Los fui conociendo a ellos, que tiene que ver con esta película («Si estoy perdido…»), como ir conociendo, filmar algo que a uno lo conmueve, buscar yo también rostros que no sean tan pregnantes en el cine.

El experimento es tomar algunos elementos del género en la película que viene. A mí el cine de ciencia ficción siempre me gustó pero está absolutamente lejano de lo que uno puede llegar a hacer o que hizo. Por un lado, tiene como ciertos guiños al cine de entretenimiento de los 80, como un cine que yo disfruto mucho y que yo crecí con ese cine. Pero dista del cine que hice, entonces, decir cómo sería con cierta nostalgia visitar esos espacios cinematográficos que tenían que ver con extraterrestres, con naves y con aventuras desde la propia pulsión, desde como uno siente el cine o que cine debe hacer uno. El experimento es que la película tiene un cruce de ciertos géneros muy populares y cierta expresión personal y un acercamiento a tres actores que para mí es muy conmovedor al verlos juntos, son muy particulares.
Cómo entender el cine actual, ¿pueden convivir el cine industrial y el cine más íntimo y de autor?
SL: Ciertas expresiones, ciertas películas mucho más pequeñas o modestas pueden perderse, a mí me gusta todo tipo de cine, pero hay una idea que se instala un poco victoriosa o un poco triunfalista de cierto cine que hay que hacer; entonces, cuando algo funciona muy bien es como si solamente hubiera esa sola posibilidad o un tipo de cine para hacer cuando para mí lo interesante es que sea diverso y encontrar muchas formas.
Porque el cine es una forma de entender el mundo y hay muchas formas de ver el mundo, que eso no se monopolice. Me parece que vos empezás a escuchar como esas voces de lo habría que hacer. O sentís gente, yo tengo más de cuarenta, y directores de más de 40 que empiezan con esta idea de profesionalizarse, a mí me asustó un poco, como si hubiera que crecer, profesionalizarse al hacer.

Y bueno, a mí me pasó con la película, que tuve miedo de armar una película porque es mucho más pequeña que películas anteriores pero bueno, por qué no ir achicándose porque no debería hacer lo que se supone que hay que hacer. A mí me asusta el hecho de que trabajo con actores que no son profesionales porque a mí me genera sorpresa todavía. Me parece que hay la necesidad de tener certezas, a veces es raro porque hablás con productores que quieren garantías en la película que vas hacer, para qué la harías si… no entiendo eso de saber cómo sería si todavía no está hecho.
Sino no le veo mucho sentido a filmar o hacer lo que sea, si ya sé cuál va a ser el camino y cuántos espectadores van a ser y cuál es la forma de la película. Me interesa todavía la zona de búsqueda. He disfrutado mucho de ese tipo de cine que se va buscando, el cine que tiene más errores o fallas, está fallado pero intenta. Me interesa mucho el ensayo.
Me parece que hay una zona en la que uno se vuelve un poco chanta cuando pensás que ya la tenés un poco agarrada ahí me parece que hay como una expresión que se vuelve estéril. Prefiero dudar de la forma, de la propia forma.
Cine para mayorías o pequeñas películas que multipliquen voces
SL: (El cine industrial) No lo busqué ni me pasó. Supongo que es una necesidad genuina de hacer ese tipo de cine. No sé si lo sé hacer. Esas películas tan grandes. No sé si soy la persona que puede llevar adelante ese barco.
No sé si me interesa así. Uno no se siente en casa.
Me siento a gusto haciendo un cine con gente que conozco, con los que estoy haciendo, con mis compañeros de trabajo y si es un cine hecho desde una forma pequeña no va a generar un efecto masivo. Yo también pienso en lo social, yo no soy una persona que socialmente sea tan expansiva, uno dialoga bien con no tanta gente. A mí me interesa ver un cine de minorías. Parece políticamente incorrecto decirlo en un momento donde sólo habría que generar un cine para mayorías.
