Entrevista: Raúl Perrone «Creo que estas serán mis últimas tres películas por un largo tiempo».

Siempre es interesante reunirse con un realizador como Raúl Perrone, porque en cada encuentro uno puede nutrirse no sólo de su expertise, sino, principalmente, de ideas que trascienden sus películas.
Antes de la presentación de “Cínicos” su último opus, pudimos dialogar en exclusiva para EspectadorWeb y conocer más sobre la película y su cine.
Ya dejaste la película a la gente…
Es el momento para el que trabajamos, hacer una película y que luego llegue a tener vida, sea mirada, desmirada, entendida, no entendida, estoy acostumbrado son muchos años, pero siempre siento la misma emoción, venir, no hacer nada de lo que se hace siempre, no entro a la privada, para mí no es ético, no está vuelto que te des vuelta y me veas sentadito ahí. Es algo que no compartí nunca, estoy en la función de estreno, pero me dedico a notas, hablar con algunos medios y al llegar el momento voy, después como, me tomo un vino y a dormir.
¿Fue difícil encontrar la locación para “Cínicos” y además trabajar con un guión más estructurado?
El proceso de experimentación terminó con “Cumparsita”, tenía cosas para contar, pero suelo aburrirme de mis propios métodos y estilos, que en definitiva es el mismo, pero quería ir más allá a una película en la que volviera la palabra pero de otra manera, impensada, con textos de Shakesperare. La forma de trabajo es la misma que usé en “Fábula”, y ahora la utilicé como una aldea, con treinta y pico de actores, calor, estas vestimentas, fue un desafío, pero todos pusieron el hombro y la pasión, como Paula Robles y Roly Serrano, entre otros. Sólo recibieron el texto, y la consigna es que lo digan casi teatral, de los cínicos, del teatro de Beckett, y ellos nunca sabían cómo iban a interactuar con el resto.
¿Todos aceptaron el reto?
Sí, son incondicionales, en el caso de Roly Serrano, que no lo conocía, lo llamé y le dije que pensé algo y que filmábamos a los días, y vino con la mejor predisposición y la escena de él se hizo sin repetir. Hay una manera de trabajar, la mía, que cuando la explico la entienden y funciona, después encuadro, y planificaba los planos secuencias de lo que quería. Era como un paso de ballet.
Hay coreografías…
Sí, era lo que se me ocurría en el momento, era difícil, porque sabía que no había otra manera de contar la película que no era así. Por suerte me reúno siempre con gente que se banca la cercanía de la cámara y entrar en el mundo que creo. Al punto que los días de rodaje hacía dentro de ahí más de 50 grados, pero había una compenetración, mucho compromiso, todos hacían su trabajo en serio.
¿Crees que esto tiene que ver con que el proyecto se podía leer como una metáfora de lo que está pasando en la realidad?
Sí, no fue ex profeso, la película se filmó el año pasado, no había alevosía de mi parte ni nada, creo que todos los temas tienen que ver con todo y si pones un líder y grandes multitudes se da eso, y acá es un poeta griego que existió realmente, con la ideología de los cínicos, y que al enamorarse de una joven dejó de escribir y hablar, y el pueblo se le fue encima. Cuando la terminé de hacer pensé que la gente iba a salir con olor, con la sensación de suciedad.
El cinismo está en boga, ¿cómo fue tu investigación sobre el tema?
Es intuitivo, cuando la pensé quería que hablen así, asumo los riesgos, porque para mí un director debe asumir riesgos no quedarse en el confort.
Nunca quedarse con el techo…
Siempre pienso que si hubiese jugado a la quiniela me hubiese llenado de plata, en los ochenta hacía videos, me ninguneaban, pero hoy el digital potencia la boludez. Yo siempre hago cosas que me gustarían ver. No tengo miedo.
¿Qué te gusta ver?
Me gusta volver a ver a Fellini, Bergman, Antonioni, de otros períodos, también Jarmusch, Wenders, hay cosas que no entiendo como les gusta que como Hong Sang Soo, no lo entiendo, pienso qué pasaría si yo hago cosas de pibes caminando por la calle. No entiendo la cabeza de los críticos.
Crees que tiene que ver con la pose o no ir contra corriente?
Si, puede haber algo de eso, pero he visto tipos tirándose contra Woody Allen, un año lo matan y al otro lo veneran. Hay tipos que hacen cosas cada cuatro años, lo felicitan, y cuando hace otra cosa lo matan. Creo que hay que renovarse y no estancarse. No me quedo.
La música es esencial en tus películas, qué opinas cuando se las interviene?
Preferiría que no, pero cuando la película empieza a circular deja a ser tuya, Fran Gayo por ejemplo me pidió “Hierba” para pasarla en un Festival y musicalizarla en vivo, y el grupo que lo hizo me gustó. Igual cada vez uso menos música, ya hice lo mío, lo puse, inclusive a los pibes les pido que hagan cosas nuevas, que crezcan, como cuando inventamos la cumbiopera, ahora estamos con la operatrap, para que las intervengan, y los resultados son alucinantes. En “Cínicos” trabajé con los mismos de “Cumparsita”.
Hay un encuadre más clásico en “Cínicos”, ¿te costó regresar?
No, ya estaba pensado de antemano, en función del escenario, de cómo queres contarlo, ya me aburrí del 4: 3 y vuelvo al 16:9, toda la película tiene sólo dos planos fijos, todo lo demás lo hice cámara en mano, envolviendo, porque quería que la gente se involucrara con los personajes, por eso muestro las caras, los cuerpos, las manos, para mí el laburo de esas caras, a diferencia de “Cumparsita”, que eran bellos, había que mostrarlos. Usé además los elementos de la fábrica como música, formando parte de la historia como algo musical, todo era sonoro, había mucha musicalidad. Aportamos cosas de vestuario y escenografía también, todo hecho con poco dinero.
Uno ve la película y no parece que no hubiese dinero…
Es una metáfora, qué es laburar con poca plata o mucha, si uno hace hincapié en eso pierde, vos no podes tener dinero para que el equipo no coma, no hay un típico catering, ni Paula Robles va a tener un tráiler, eso es lo importante. Yo sigo siendo yo, no la sumo acá a las notas, nada cambia mi manera de ser, y me gusta que vengan a arriesgarse conmigo, como Paula, que tuvo muchas ganas de estar con nosotros y cero pose, sino no trabajamos. Muchas veces se dan esas cosas, de encontrar gente que se suma, que se banca un monologo al final con la cámara pegada.
¿Cómo sigue el recorrido de “Cínicos”?
Tengo esperanzas que vaya a festivales, creo que va a ir a la Vienalle, “Cumparsita” va al FICIC, a México, a la Casa del Bicentenario, volviendo a “Cínicos” no sé cómo va a caer a los críticos, para mí va a traer controversia, yo cuando veo que todos están de acuerdo sospecho, mis anteriores películas tuvieron cosas unánimes, con “Hierba” escribieron cosas maravillosas, en Europa principalmente, ésta creo que va a gustar, pero por ahí pasa como con “Pendejos” que algunos escribieron barbaridades. Espero que “Cínicos” espabile un poco a la gente. Creo que no hay muchas propuestas como la misma. Leo las sinopsis de los films y me aburro, reiteran temas, estéticas.
¿Estás con algún nuevo proyecto?
Ya hice otra, creo que estas sean mis últimas tres películas por un largo tiempo, creo, espero cumplirlo y no traicionarme, es una trilogía del tiempo. Después de “Cínicos” viene “Expiación”, donde vuelvo al color, transcurre al golpe militar de 1976, pero no va a haber falcons ni secuestros, con poesía y después viene “Cosini”, dedicada a mi tio abuelo que fue director de cine y no lo conocí, pero me gustó la musicalidad del apellido. Me voy al 1800 con una reconstrucción increíble, la vida de un rey, con decorados casi rembrandtianos, con algún telón pintado, pero con escenografía, conseguimos mobiliario de la época en anticuarios, vajilla, candelabros, una superproducción. Ya estoy a mitad de rodaje de eso y creo que estará para el año que viene. El paréntesis lo estoy haciendo ahora, presento una película y siempre estoy haciendo otra, tengo dos, y es raro, que además no esté rodando, para mí es como una necesidad fisiológica, veo todo en imágenes, y ahora estoy tratando de controlarme, me encierro a editar.
