Entrevista: Pascual Condito “El cine me dio todo, no tengo nada que reclamarle”.

En un diálogo exclusivo con EspectadorWeb, el emblemático Pascual Condito nos cuenta cómo le llegó la propuesta para la realización de «Tras la Pantalla» (2015) de Marcos Martínez, que lo tiene como figura central, pero también es una oportunidad para hablar del estado de la industria en un momento tan particular como el que se está viviendo aprovechando su conocimiento y sabiduría.
¿Cómo recibiste la propuesta para hacer «Tras la Pantalla»?
Yo vendí el edificio y Marcos Martínez se enteró, vio todo el movimiento que había en las oficinas, yo a él le distribuí su primera película «La estrella» y me propuso hacer un documental sobre el lugar, con mucha historia antes que yo lo adquiriera, fue un laboratorio, y luego ahí se calificaron películas como «El último tango en París» o las de Pasolini, y a él se le ocurrió hacer un testimonio del espacio. Al principio no me dio ganas, porque tengo bastante pudor, pero después fuimos hablando e hicimos la película.
¿Cuánto tiempo demoraron?
Dos años, se hizo en forma independiente con poca gente, y luego se editaron varias versiones, por temas de producción o cosas que a mí no me gustaban, hasta la final.
¿Cómo pudiste vos trabajar el proceso de duelo por el edificio y además mantenerte estoico para el rodaje?
Al principio fue un juego, pero cada día que se acercaba más el dejar ese lugar emblemático me angustiaba. Traté de hablar y actuar, de seguir trabajando, como siempre funciona la distribuidora y también mostrar qué pasa en la industria. Cuando nos fuimos yendo, descolgué el último banner, veía las cajas, hicimos el cocktail de despedida con el lema «hasta siempre Riobamba», y todo fue muy emotivo, porque yo allí pasé toda mi vida en ese barrio.
¿Cómo te afectó la transformación de la zona?
Con mucha tristeza, hoy fui a una entrevista y pasé y veía los edificios del lugar, recordaba la oficina de Armando Bo en donde ahora hay una peluquería, o en mi anterior lugar donde hay un lugar de comida manejado por asiáticos, en cada lugar había una distribuidora, sigo amando al barrio, y les pedí a mis hijos que el día que no esté me lleven a dar una vuelta por ahí.
¿Te hallas en el nuevo barrio?
Actualmente las distribuidoras se fueron separando, al igual que la actividad, como colonos que nos fuimos a otros lados. Mi oficina es linda, pero no veo el movimiento de periodistas, dueños de cine, programadores, los lunes todo por internet manejamos todo, es algo que no me hubiese imaginado, como también el paso del 35 al digital o del VHS al DVD, cuando George Lucas comenzó a filmar en digital todo cambió. Antes el cine era muy artesanal, yo no consumo mucho del cine comercial, sino cosas de mayor calidad, de grandes actores, cine de cine.

En una escena de la película esto se lo intentás transmitir a tu hijo ¿cómo se puede acercar a las nuevas generaciones esta pasión?
Con Nicolás, mi hijo, que es actor y ha estudiado con los grandes, yo quise darle todo de golpe, pero luego él solo empezó a ver cosas interesantes, yo tenía mucha ansiedad. Hace un tiempo le dediqué un libro deseándole que ojalá pueda tener algo de Marlon Brando, y recientemente le pregunté si lo tenía y me respondió «como no lo voy a tener papá». El ve cine pero de autores modernos, como Tarantino o las nominadas a los premios, y uno como padre corre, pero los actores tienen una preparación.
¿De dónde surge el problema que las nuevas generaciones no quieren ver cine clásico?
Yo creo que de varios lugares, el modernismo, el poderío de los Estados Unidos que hacen que se pasen por encima de los productos nacionales. El cine argentino con el primer BAFICI se potenció, aparecieron los Burman, Traperos, Martel, Caetano, con una raíz un poco en el cine Europeo, por eso logramos que luego nos compren los derechos para hacer las remakes como con «Elsa Y Fred» o «Nueve Reinas» pero que terminan siendo malas porque no pueden ponerles emoción, antes tenían otras posibilidades con grandes actores y otros tiempos, que es lo que amábamos. Yo pienso que podría haber sido multimillonario, pero sigo trabajando para hacer conocer nuestro cine en el exterior. Si me dicen pero hay muchas películas por año, sí, pero en otros lados también, por ejemplo de Francia nos llegan 20 películas al año, pero hacen 300, como nosotros tenemos algunas top como «Relatos Salvajes» o «El clan», pero hay mucho más.
Al público argentino le gusta ver cine argentino…
Exactamente, pero hay películas que necesitan el boca a boca para pasar la primera semana, antes también teníamos más apoyo de la TV, que sumaban datos de inicio de producción de películas nacionales, hoy eso lo hacen con el inicio de rodaje de «El increíble HULK 23» y no con el cine argentino.
Vos hablás en el filme de ciertas estrategias para apoyar el lanzamiento de un filme…
Si, hay que aceptar la modernización de las salas, por ejemplo, pero si vas y hay 12 salas, sólo podes verla en dos horarios, en el Gaumont no encontrás tu película pero podés ver otra argentina. Antes en los cines no había más de dos afiches de películas, hoy son miles, no tienen lugar para ponerlos todos. Hoy también se estrena todo en simultáneo porque el norteamericano quiere recuperar en 15 días la inversión. Todo es inmediato y se pierden cosas y el cine argentino se ve sólo cuando son grandes éxitos. El instituto hizo mucho con el INCAA TV, el apoyo del mercado, los dos Oscar que tuvimos muy seguidos, lo único que le pediría es que en cada capital de provincia ponga salas como el Gaumont para que la gente pueda acceder a la sala con precios económicos. Joaquín Furriel ganó recientemente un premio por «El patrón» que se estrenó en enero y parece que fue hace mil años y llevó casi 50 mil personas, que es mucho para un producto hecho a pulmón. Nosotros acá somos «sobrevivientes» y siempre quise distribuir las primeras películas de los directores porque son en las que más se esfuerzan. A mí me pasó con «Vida de película» que tuve que pelear mucho para plasmarla.

¿Acá se complica aún siendo conocido el poder lograr los sueños?
Sí, ¿quién daba algo por «Abzurdah» por ejemplo? O filmes como los de Ariel Winograd, a quien le distribuí «Cara de Queso» o a otros como Burman con «Esperando el Mesías», o a Trapero «Mundo Grúa» o a Ana Katz «El juego de la silla», yo me enorgullezco de haberles distribuido sus primeros filmes, leo las críticas de la que sale en 20 salas como la que sale con dos copias, sigo sufriendo y peleando por ellas, aceptando todas las opiniones, y el día que no tenga ganas de pelear quizás deba retirarme, igual nunca me voy a retirar porque mi idea es dejar el legado de mi marca «Primer Plano» para los míos y que quede como una marca que se especializó en cine argentino en una época. Yo a mis hijos les dí todo e hice todo lo que soñé desde mis 10 años, viajé, soy amigo de los actores y directores, disfruto de hacer notas, tener premios y eso me demuestra que se pueden cumplir las cosas, pero ya todo es demasiado para mí.
¿Te queda algo por hacer?
Todo lo que quise lo logré, volver a Italia, ver dónde nací, lograr que mi hijo sea actor, que mi hija trabaje en lo social, que mi otra hija pueda cumplir sus sueños en su lugar, y hay algo que logré con «Vida de Película», en la que narré cómo un hijo lucha con su padre para cumplir sus anhelos. Hubo algo muy raro que era que mi padre no me podía decir «te quiero» y yo tampoco, y mi mujer me dijo cuando estaba muy mal que se lo tenía que decir y lo hice. Cuando me llegó la resolución que gané el concurso para hacer «Vida de Película» se las llevé a mi padre a su lugar de eterno descanso. Y cuando tuvimos que filmarla me di cuenta que pude recuperar a mi papá, que nos dio todo, y me enseñó a ser honesto y luchador y si no hubiese peleado con el hoy quizás no sería lo que soy, porque el sufrimiento se transformó en experiencia y me permitió hacer todo lo que quise, pude ser muy rico, pero preferí seguir luchando por el cine. En un brazo mío tengo «el cine más mis hijos es mi vida», y le pido a mi hijo que me ponga alguna vez un tráiler o una película en mi nombre cuando no esté.
¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno?
Esto es un guiño que me hace la industria, no sé si funcionará o no ahora, pero sé que el filme perdurará y circulará por varios lugares, para mí es inesperado tener una gran avant premiere, hablar con vos, que me hayan convocado, es mucho. Viendo «Tras la pantalla» tuve una primera reacción de sorpresa y luego me emocioné. Los dos momentos que más me duelen del filme es cuando veo el edificio derrumbado y otra cuando le digo a mi mujer que me deje dormir la última noche ahí. Pasé de nuevo por el lugar y es una profunda tristeza, sí tengo mi nueva oficina que es hermosa pero no es lo mismo, Marcos quiso dejar en la película el testimonio de una época que no volverá. Pero sigo luchando, hace dos años me quise ir y en mi casa me volvía loco y por eso volví porque represento a la industria, yo distribuí a todos los directores independientes e hice mucho por el cine.
Cuando me fundí en San Sebastián decidí trabajar con el cine argentino y pensé cinco cosas: vender, pedir autorización, cobrar, pagar y entregar, y cuando vos tenés esos principios es fácil conseguir las cosas. Todo se lo debo a mi papá, es una enseñanza que me marcó. El cine me dio todo, no tengo nada que reclamarle. Hace poco una periodista me ha ofrecido escribir parte de la historia del cine, porque yo te puedo contar mucho de él, hice y amé y amo lo que soñé, y esto es algo que no todo el mundo lo logra, para mí siempre hay que pensar que se puede.
