Entrevista: Milagros Mumenthaler “Para mí era importante desde el guion trabajar con las compañeras de los desaparecidos”.

“La idea de un lago”, segundo largometraje de la directora Milagros Mumenthaler es la adaptación del libro “Pozo de Aire” de Guadalupe Gaona.

Un film que habla de un pasado oscuro, sus consecuencias y el presente de una mujer y sus dos hijos. Protagonizada por Carla Crespo, Rosario Bléfari y Malena Moirón, la película transita el devenir de su protagonista y los espacios en los que la memoria le ha dejado algún recuerdo.

Sobre el film, el rodaje, y otros puntos EspectadorWeb dialogó con Mumenthaler para conocer más de la propuesta.

¿Cómo fue adaptar “Pozo de Aire”?

Es un libro que tiene poemas y fotografías y un texto introductorio que es el que lee la protagonista en la película. Cuando leí el libro había algo que se me vinieron como secuencias visuales a la cabeza y en seguida supe que quería hacer algo con ese material. Sentía que en mis cortos y mi película anterior la narración tomaba más lugar que lo visual, que era algo que quería trabajar, el guión y los personajes tomaban más presencia y me quedaba como pendiente esto. Del libro me gustó también que había tres elementos importantes; el aspecto documental, porque es autobiográfico, lo poético y la fotografía y quise que los tres estén en la película sin tapar uno a otro. Para mi había que respetar eso. Después empecé a desarrollar un personaje ficticio, partiendo de varias charlas con la autora, después traté de separarme de eso, si bien la casa y fotos son de ella, el casting era esencial para mí.

Justamente el elenco es muy preciso, ¿cómo encontraste a los actores?

Cuando hablé con María Laura Berch había una premisa importante que era no buscar actores que demostraran lo bueno que eran sino que tengan una conexión, un peso particular y una historia, y si bien Rosario Bléfari y Carla Crespo tienen una trayectoria y que conectaran. A Carla la vi en un corto y la llamé y dije enseguida es el personaje, por su naturalidad y a Rosario conectamos porque ella vivio mucho tiempo en el sur de chica y tenía varias vertientes, ella es una mujer de grandeza, noble, ella es noble, algo que no conocés todos los días. El resto fue apareciendo, como la nena, por el parecido, para que no haya que pensar de dónde venía el personaje o quién era, tuvimos la suerte que apareciera. La abuela es mi abuela, la abuela joven es mi prima, el editor también actúa e intenté encontrar gente real.

¿El rodaje fue en orden?

No, es imposible, empezamos en el sur y después en Buenos Aires, fueron cuatro semanas y dos días, muy intensos, pero habíamos hecho muchas previas, con el director de fotografía, fuimos al sur, con varias cámaras, buscamos locaciones, las conocíamos, hicimos pruebas técnicas y de composición.

En la película hay muchas escenas oníricas, ¿cómo las pensaste?

Las secuencias tienen que ver con los deseos del personaje, cuando escribí el guion la idea era entrar en la cabeza de Inés, en sus recuerdos y memoria y son cosas que pudieron pasar o no, y tienen que ver con eso, no es algo fantasmagórico, al contrario, es muy real.

Y las escenas sirven para empatizar más con Inés…

Sí, yo creo que los personajes son tridimensionales, con la madre por ejemplo lo empape de roces más del cotidiano, en donde la fricción está en la tolerancia y a veces se hace difícil. Para mí era importante desde el guion trabajar con las compañeras de los desaparecidos, con un enfoque, porque son mujeres, las abuelas, madres, hijos, pero no las compañeras, porque muchas veces tuvieron que salir a trabajar y a pelearlas, y a mí me pasó que empecé a pensar en ellas sin el lazo sanguíneo y se podría pensar que al no tenerlas no tienen derechos, como que pueden rearmar sus vidas, y eso era importante para mí. Cuando la madre decide ser fiel a su compañero desaparecido también es importante.

Y los hijos no lo pueden comprender…

Sí, no sé si lo tienen que comprender, se sorprenden. Igual el film intenta no contar los hechos históricos/políticos, sino ver más qué pasa con los que quedan.

Eso es lo más importante de “La idea de un lago”….

No me interesaba contar de nuevo lo mismo, el poemario tenía que ver con el vínculo de los que quedaron.

¿Ensayaste con los actores?

Sí, soy de hacerlo y acá trabajé con Rosario y Carla, porque es muy difícil encontrar el tono cotidiano de una escena, y son pocas las escenas que están juntas, entonces había que hacerlo, porque si no son textos irrelevantes, hay que trabajar el detrás porque se pierde totalmente.

¿Te costó lograr el registro natural?

Cuesta, trabajamos bastante, la escena de la calle por ejemplo la hicimos varias veces, porque Carla la hacía muy enojada, y después de varias veces salió. Yo soy de trabajar mucho el vínculo con los actores y muchas veces nos juntábamos para reforzar los vínculos.

¿Cómo te sentís con el universo de los festivales? La idea… viene de pasar por varios…

A “Abrir puertas y ventanas” la acompañé poco porque estrené con un bebé de dos meses. No soy muy fanática de los Festivales, me parece que es importante que la presente, que tenga contacto con el público, para obtener una devolución, pero después no me gusta todo lo social que los rodea, me aburro rápido. Para mí los festivales son micromundos.

Muchas veces la percepción está distorsionada…

Con esta sentí que el público tenía más conexión que con “Abrir…”

¿Por la historia?

No, para algunos los personajes de “Abrir…” son herméticos y acá te llegan más.

¿Fueron difíciles las imágenes recreadas?

No, para nada, las filmamos en el sur y me parecía que las de la abuela tenían que estar y debían mostrar la relación con las rosas, porque hay algo que traspasa cualquier historia, uno cuando atraviesa los paisajes puede ser ahora o en 500 años, la experiencia es la misma y había algo de ese orden que tenía que estar y desde ahí pensé eso. Y quería también trabajar con el tema que uno en las fotografías y grabaciones familiares todo es feliz y me parece que no es tan así, era interesante que siendo una película sobre la memoria y los recuerdos esté. El otro segmento tenía que ver con cómo los hijos se daban cuenta que la madre podría haber rearmado su vida.

Inés es un testigo de todo…

No lo pensé tan así, para mí tenía que haber un video familiar para dar con eso, y utilizar las cosas que hay en la casa y a partir de ahí pensar el juicio, ambiguo, porque después cuando la ve riéndose la juzga.

¿Buscabas transmitir algo con evitar anclajes temporales?

No, había algo de Inés chica y grande, pero para mí la película no pasaba por ahí, por la reconstrucción de época, buscamos cosas de películas de los años ochenta, pero nos parecía que no había que ir por ahí sino algo más difuso. Aunque jugamos con algunos elementos. En un momento me pareció interesante que la película transcurra en 2006, pusimos algo, en un momento hubo un calendario y después lo sacamos. Porque los 30 años marcaron un cambio. Por eso el chat, el Nokia.

¿Qué expectativa tenés ante el estreno comercial?

Uno parte sabiendo que apostamos a actores que no tienen mucha visibilidad, pero siento igual que con esta película le gusta a gente que por ahí no va mucho al cine, es decir que aquellos que no van mucho al cine puedan ir y les guste.

El título es muy sugerente, ¿cómo apareció?

Me lo sugirió mi marido, el de la anterior también, antes era La idea de un bosque, pero me gustó idea, por el cine, porque es una proyección, una construcción, y el lago era intrigante, porque un bosque puede ser con variantes, pero el lago no, y eso me gustaba, la idea de un lago e Inés la muestra.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *