Entrevista: Michael Labarca «Aspiro a través del cine convertirme no solo en un cineasta sino en un ser humano».

Invitado por el 2 FECIVE (Festival de Cine Venezolano) Michael Labarca vino a presentar sus filmes y dar algunas charlas relacionadas a su profresión.
Director de los cortos “Esclavos” (2009), “Cerdos” (2010), “Eduardo Rey” (2013) y “Resistencia” (2014) y “La culpa, probablemente” (2016) ganador en varios festivales internacionales, entre ellos el tercer lugar en la Cinéfondation del Festival de Cannes, EspectadorWeb dialogó con él para conocer más sobre su trabajo.
¿Cómo te sentís participando de la muestra?
Primero el evento me parece importante porque el cine que estamos haciendo en Venezuela tiene muy poca difusión en otros países, y además con la salida de jóvenes del país, acercar nuestro cine es interesante porque se están haciendo cosas importantes en el plano narrativo, y de a poco empezamos a educar a nuestros espectadores y desde ahí surgen nuevos realizadores que los estamos presentando.
Vos tenés una mirada muy particular en tus cortos, y además jugás con varios materiales expresivos, ¿por qué?
Los trabajos que desarrollé hasta ahora fueron parte de mi escolaridad, un período de búsqueda, de exploración, de encontrar mi voz, de acercarme a géneros y formas narrativas para hacer un relato, tratando que ese hecho también me sirviera de terapia, para entenderme a mi mismo, lo que llevé a la pantalla son cosas que me han pasado de niño o adolescente y traté de encontrar la manera idónea de acercarme a los otros.
En “Cerdos” hay una expresividad casi televisiva, ¿cómo apareció?
En ese momento en Venezuela estaba latente un conflicto sobre a quién pertenecen las tierras, el que las tuvo toda la vida sin hacer nada o aquel que las usa para vivir, y tenía como mucha necesidad de hacer conexiones con cuentos de mi infancia con la historia de ese momento, y pude conseguir esa idea de plantear la propiedad en mi país con la historia de “Los tres chanchitos”, además exploraba los colores, y fui apostando por ciertos caminos que de alguna manera me han llevado a lo que soy como realizador, la forma expresiva se daba en los planos cerrados, los colores, una narración muy lineal, todo se entiende, todo está claro.
En “Resistencia” mostrás el dispositivo, ¿por qué?
Eso se ve en mi canal de youtube, uno con eso y otro sin eso, el ejercicio era para un concurso de mi país en el que te piden eso para corroborar que lo has hecho en el tiempo del certamen. En el corto me resistía a mostrar la TV, por eso puse el control y el audio, el corto está inspirado en una situación en la que por primera vez me pusieron entre la espada y la pared sobre mi miedo a confesar mi tendencia homosexual y mi hermana sabía que era mi debilidad.
Antes mencionabas que tus cortos forman parte de ejercicios durante tu formación, más allá de esto, ¿Por qué decidiste tocar temas tan fuertes?
Para mí es una herramienta que me permite transformar cosas que no me gustan de mí, aspiro a través del cine convertirme no solo en un cineasta sino en un ser humano, y quiero reflejarme en las cosas que cuento y me identifico, apelo a los recursos fuertes porque me gusta el drama y no me veo hacer otra cosa, busco provocar a la gente y a partir de ahí reflexionar sobre la cuestión humana.
