Entrevista: Martín Desalvo «Me parece importante desde dónde habla la película».

Tras "El día trajo la oscuridad" Martín Desalvo estrena una disparatada comedia llamada "El padre de mis hijos".
Protagonizada por Mora Recalde y con un elenco de grandes figuras, la propuesta, ácida, entretenida, lúcida, propone una mirada diferente sobre el rol de la mujer. Para conocer más de la película hablamos con el director.
¿Cómo surge la búsqueda estética en tus películas?
En la búsqueda estética en particular separo la imagen de la puesta en escena. En la puesta me gustaba una impronta de crearle un mundo particular con una estética marcada que no distancie, que este en función de la película, de la historia y de lo que está contando. No quería tener encuadres extremos ni lentes angulares, trabajamos con normales y tele, y con encuadres, salvando las distancias, a lo Thomas Anderson, con los personajes centrados, esa fue un poco la propuesta de puesta de cámara, acompañar el relato sin ponerse por delante. Por otro lado la imagen, la trabajé con el DF, Nico Trovatto, la directora de arte, Cecilia Coronado, algo importante con el vestuario, el maquillaje, porque sentía que la estética se marcaba no solo en las locaciones, luz y estilo, sino fuertemente en el vestuario y el pelo de los actores y esa construcción de un mundo particular y único, con cierta magia y despegue de la cotidianeidad estaba bueno para apoyar una película con temas actuales dándole cierta particularidad para que se despegue de lo costumbrista.
¿Por qué crees que no es frecuente esta búsqueda en el cine nacional?
No me animaría a decir si es frecuente o no, no tengo una posición al respecto tan tomada, creo que cada cineasta pone el foco o la atención donde le parece que tiene que ir.
Pensé en Kaplan, pero también en cierto acercamiento a Almodóvar…
Son dos grandes cineastas que trabajan con una estética marcada muy fuerte. Creo que son elecciones y quizás también las posibilidades con las que cuenta cada cineasta y dónde pone la fuerza narrativa y dónde el foco, creo que hay una tendencia a grandes rasgos de no ser tan barroco, austero, intentando ser más realista.
Muchas veces no tiene que ver con el presupuesto, porque podes tener poco dinero y muchas ideas…
Acá el equipo técnico hizo un esfuerzo enorme, porque era una película que requería muchas locaciones y escenas, y no teníamos ni tiempo ni dinero, pero la decisión de todos fue hacer todo bien, cuidando, que no se note, hubo mucho amor en la película. Con esto no quiero decir que el cine argentino no tiene amor.
Acá se hace cine con amor y pasión…
Más que con otra cosa, luego pienso que son decisiones. Para mí las dos cosas más importantes que tiene el cine es lo visual, incluyendo al sonido, acá se hizo un gran trabajo que proyecta un montón que se traduce en la imagen, y después los actores, que si no los tenés bien, sintiendo lo que tienen que ser, con la minuciosidad que trabajaron, al espectador le cuesta más conectar, porque es difícil trabajar y controlar con tanta presión la estética como las actuaciones.
¿Fue complicado el casting?
Mora me ayudó, fue un trabajo interesante, y Mora suele correrse del casting obvio, porque podés leer el guion y decís es tal. Mora va a veces casi por lo opuesto y te saca de la zona de confort con unas búsquedas increíbles, la película tiene un elenco tan solvente que encaja todo.
Además uno espera, más allá de Mora, que aparezcan todo el tiempo esos secundarios…
Los actores secundarios o en los extras hay cierto descuido, pero es fundamental, aunque sea el mozo diciendo está el café, sino choca. Los tenés haciendo nada, pero son parte del universo. Y nos preocupamos en eso mucho. Por suerte tenemos muchos amigos que se coparon.
La película trabaja ciertos temas urgentes y en boga en las agendas de los miedos, ¿te interesa que traccione gente a las salas?
Me parece importante desde dónde habla la película para llegar, desde el humor.
Encima los personajes que le piden que sea madre son los primeros en cambiar su rumbo y hacer otra cosa…
La culpa es de los padres.
¿Cómo surgió el look de Fontova?
Cuando nos juntamos por primera vez con Horacio yo le dije que me parecía que el personaje ni podía tener el look que tiene él en su vida y él me dijo “no me corto el pelo ni en pedo” y ahí su mujer divina nos planteó “por qué no le hacemos un pelo a lo Pedro Brieger” y fue así, a ver al peluquero con una foto de Pedro, que ahora que se enteró quiere su derecho (risas). La idea era “desfontovizarlo” y no ir al casting obvio, de hecho no es humorístico, es todo lo contrario que conocemos de Fontova, siempre muy para afuera.
Esa medida lo hace aún más divertido…
Es así.
¿Quién te gustaría que la vea?
Creo que nos puede sorprender a quién, hemos mostrado poco la película y en algunas funciones o muestreo a gente es sorprendente, se hacen semiestudios para ver cuál es el nicho de mercado, pero divierte a todos por igual, hombres, mujeres, de veinte a cuarenta a sesenta, es amplio, convoca a todo el público, no puedo definirlo. Esa señora la va a pasar bien, pero también el hijo de la señora. Las chicas de treintaypico, las de ochenta, los hombres, todos se van a divertir y también van a pensar un poco.
