Entrevista: Mariano Goldgrob “Espero que la película se defienda sola y encuentre su gente”.

Tras realizar con Gustavo Gallupo ¿”Qué sois ahora?, un documental sobre Pequeña Orquesta Reincidentes” en 2011, el director Mariano Goldgrob presenta “Vapor” (2016) un viaje nocturno entre una ex pareja (Julia Martinez Rubio y Julián Calviño) que se reencuentra sorpresivamente.

Sobre la película, el proceso de desarrollo de la idea y su mirada sobre el actual momento del cine nacional EspectadorWeb dialogó en exclusiva con el realizador para conocer más del film.

¿Cuánto tiempo te llevó pensar la película?

No sé cuánto me llevó, porque la idea aparece medio en un segundo y fue una búsqueda de muchos muchos años, casi desde que era estudiante de cine y me tomé mucho tiempo para pensar esa idea de ficción. Surgió en un chasquido de dedos y se fue haciendo más posible a medida que la iba a hacer, porque además quería hacerla fuera de todo sistema de subsidios y cuando la idea se amoldaba a un sistema de producción independiente que podía encarar medio de manera quijotesca se hizo posible. Hubo varios guiones pero necesitaba hacer una ficción por la mía, así me cambiaba la idea, porque venía haciendo todo muy independiente, no porque aplicase a subsidios y no me salía, sino porque era el modelo de producción que más cómodo me salía, películas más chicas sin todo el barullo que significa pedir fondos, y cuando pensé esto lo hice de esta manera. “Vapor” surge así porque también me daba la posibilidad de hacerla rápida.

Te pregunto esto porque uno ve a lo largo del metraje el proceso…

Parte de un proceso previo, de decantación, de muchos guiones y de otra cosa, parte de un universo muy propio y con tópicos que me interesaban mucho, inclusive autobiográfico, traté de escribir y despegarme rápidamente de eso, porque es un universo que conozco e hiper realista, y al aparecer la idea apareció también una idea de guión en la que podía volcar muchas cosas convirtiéndose en algo super orgánico porque eso da la charla.

Después de ver “Vapor” uno no imagina la historia con otros actores, ¿cómo aparecieron?

Julia estuvo desde el minuto cero, y es importante cuando uno escribe tener una idea como modelo para llenar el universo, ella estuvo desde ahí, me imaginé el personaje con ella sin que lo supiera, había hablado, la conocía poco, pero de alguna manera estos proyectos tienen que ver con algo azaroso y de buena estrella, y acá ella lo leyó y aceptó. Julián fue más largo el proceso de encuentro con él, de hecho Julia me avisó que él estaba interesado, no lo conocía pero intuía que me interesaría, estaba buscando más que nada por physique du rol, y me basé en cuestiones físicas, me pasó algunos links, y me pareció que iba a dar para el rol y después nos juntamos y pegamos un re ondón, y esa primera señal, de que podría ser el, fue importante. Le propuse mandar el guión, se lo pasé y al otro día aceptó. Más que una búsqueda fue un encuentro, caso contrario a otras experiencias, porque en este caso fue todo al revés, todo muy luminoso y buena onda, azaroso, pero terminando bien.

¿Tiene que ver eso con lo intuitivo?

Cien por ciento, no podía dormir si no hacía la ficción, quería crear ese universo y cuando urge la “urgencia”, apelas a la intuición, y debes confiar en las decisiones que tomas y creer que son las adecuadas.

Estilísticamente hay varias elecciones como “cámara nerviosa” o color casi blanco y negro, ¿fueron pensadas?

Sí, lo de la cámara tiene que ver con el realismo cuasi documental, sin encuadres perfectos, sino más sanguínea, lo encaré como si fuese un documental,  en donde la cámara encuentre en sus imperfecciones todo, me gustan más esas películas, en donde no está todo tan pensado, y acá el reencuentro ayuda a eso, había una idea previa de mucha libertad y sobre todo tenía muchas ganas que se vea la película con nervio y la cuestión documental la acerca al realismo o al máximo de eso. La cuestión monocromática parte de una ciudad de noche, de cómo la miraba, porque es el telón de fondo de los dos personajes y contrastan con los destellos de color que van encontrando los personajes, desarrollando una cuestión de ensueño, de vigilia y sueño y que nunca quede muy claro si es un gran sueño o un gran recuerdo.

¿Cuánto duró el rodaje?

Fue todo enero de 2015, tal vez unas 20 jornadas, parábamos si había días lluviosos, pero fue un modelo de producción de guerrilla sin que sea una película pequeña porque tuvo una producción muy grande por ser independiente.

¿Y la posproducción?

Un año, desde que la escribí a que la termine fueron dos años.

El film recorrió varios festivales pero ahora se estrena comercialmente ¿quién te gustaría que la vaya a ver y cuáles son tus expectativas?

Mis expectativas están cubiertas, puedo dormir, esa es real, porque pude hacerla, es un sueño cumplido haberla hecho, terminado y mostrado. Lo que pase ahora es algo que no puedo controlar, y eso es algo que siento que tiene que ver con independizarme de la película, no sé qué tipo de público tenga que verla, quiero que la vea mucha gente, porque para eso se hacen las películas, para que sean vistas, las expectativas son grandes pero hay una realidad que tiene que ver con la distribución y demás, es un contexto difícil para este tipo de estrenos en el país y espero que la película se defienda sola y encuentre su gente y público, pero es algo que no puedo controlar, es algo que me excede.

 

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