Entrevista: Lofti Achour y Anissa Saoud » Las películas utilizan de manera sabia la rabia».

El director y la actriz y productora Lofti Achour y Anissa Saoud llegaron hace días al país para participar del 7 LatinArab.
Para conocer más de la película que presentan “Burning Hope” y su mirada sobre la revolución tunecina hablamos con ellos.
¿Se sintieron cómodos con la invitación al festival? ¿Se sorprendieron?
Anissa: Estoy muy contenta y emocionada de estar acá, hace mucho que soñaba con venir a Argentina, me gusta el encuentro y el poder estar en contacto con espectadores muy interesado, eso no se encuentra en otros lugares. Particularmente “Burning Hope” y venir con ella es muy importante para mí porque creo que con mi país a nivel cultural y político tenemos muchas similitudes.
Lofti: Para mí era un sueño, soy fanático del fútbol argentino. Coincido con Anissa que es una muy linda propuesta y me llama la atención el compromiso del equipo, los directores y la propuesta de producción Sur Sur, eso me llamó la atención para venir.
¿Cómo ven el cine argentino y el cine árabe?
Anissa: No sólo hay coincidencias a nivel cine, sino también a la literatura, esta película tiene tres ingredientes que también el cine argentino posee: íntimo, político y poético. “Burning Hope” tiene esto, parte de un momento político, y luego tiene la creación de una atmósfera del presente, pero también se habla del pasado y el futuro con una perspectiva poética de las relaciones. Es un punto de vista personal y subjetivo, pero creo que las películas utilizan de manera sabia la rabia, cosa que el pueblo tunecino percibe de la película.
Lofti: Creo que más allá de las similitudes actuales, lo que nos une es un discurso uniforme, un racconto. En el cine árabe hay varios caminos pero el punto común es transmitir aquello. El pueblo tunecino utilizó la rabia de una manera positiva y más allá de todo, el haber vivido ambos una dictadura y haber escuchado durante años y años un discurso uniforme. En el cine árabe, tanto en Egipto como Algeria, tiene puntos en común y refuerzan esto que no somos uniformes, iguales, porque lo que nos confiscaron fue la diversidad, nacimos con la idea que todos tenemos un Dios, por eso cada país ha decidido dejar de lado al artista.
Anissa: Hay una voluntad e idea de emancipación fuera de la imagen que el colonizador impuso, y acá podemos decir somos diferentes, es una doble lucha entre la imagen creada por la propia historia y el occidente. Había una tercera guionista con la que trabajamos, era muy importante para nosotros decir que había más historias. La película unificó los relatos y estilos y fue bien recibida en el país, porque la historia condensa todos los puntos de vista.
¿Cuánto tiempo duró la escritura del guion? ¿Cómo entra Anissa como productora y la eligen como protagonista?
Lofti: Empezamos a pensar el proyecto una vez concluida la revolución, pero todo se dio rápido. Tardamos tres años, con esperanza por el tiempo perdido. Hubo cierto revisionismo histórico que nos ha hecho enojar mucho, por eso queríamos contar la historia desde nuestro punto de vista.
Anissa: En el medio hubo contrarrevoluciones, asesinatos políticos, juicios políticos a jóvenes que durante la revolución tuvieron actividad. Los gobiernos que avanzaron quisieron terminar con la cultura de la revoluciones y juzgan a los mismos que los ayudaron estar en ese gusta. Los gobiernos que se sucedieron intentaron matar el huevo de la cultura de le rebelión.
Lofti: En nuestro país hay una cultura y tradición que, como en mi caso, permite financiar proyectos, o lograr que seamos coproductores de nuestra propia obra. Anissa es una de las actrices más respetadas y talentosas, me interesó trabajar con ella siempre, y es muy común que uno trabaje varias veces, entable una relación más formal y repita.
