Entrevista: Laurent Cantet «El cine es colectivo».

El laureado director francés Laurent Cantet se encuentra en el país para presentar su último film “El Atelier” en el marco de la 10 Les Avants.
El filme profundiza sobre el trabajo de una profesora de literatura y un grupo de adolescentes sin expectativas para su futuro. Hablamos con él en exclusiva para conocer más de su obra y propuestas.
¿Es la segunda vez que viene al país verdad?
No, es la cuarta o quinta, porque descubrí una fidelidad muy grande hacia mi trabajo. Todo empezó con “Recursos Humanos” con una recepción única, como no pasó en otros países, y por eso vuelvo a presentar mis películas y estar con el público.
¿Cómo surgió la idea de “El Atelier” y trabajar con actores amateurs en ella?
La idea nació de las ganas de darle la palabra a los jóvenes para ver cómo se ubicaban en el mundo extraño que les estamos dejando, con pocas herramientas para trabajar y expuestos a una violencia, social y de atentados, y también de los extremismos. Me llampo mucho la atención que chicos y chicas se orientan hacia los extremismos y cómo éstos logran seducirlos. Ese fue un disparador, ver cómo apuntan al aburrimiento de los jóvenes para cooptarlos. La idea del taller de escritura me surgió hace 20 años, y si hubiese hecho en ese momento la película hubiese sido otra, pero el dispositivo me permitía reflexionar sobre ellos y qué quieren ser. Con respecto a los actores, excepto Marina Foïs, que interpreta a la profesora, son todos jóvenes que se encuentran con la cámara por primera vez. Eso me permite que las hipótesis que propongo son reales para ellos, existen en la realidad, y eso me asegura que lo que escribo no son cosas de un “viejo choto”, sino cosas verdaderas. El casting se hizo en el lugar donde viven ellos, porque me parecía que era importante que fueran de ahí, hicimos scouting en escuelas, clubes, etc, no nos alejamos mucho del lugar porque el acento hubiese sido otro.
¿Cómo fue volver a trabajar con Robin Campillo en el guion?
Desde mi segunda película que trabajo con él, en todas, es ante todo un amigo, de mucho tiempo, lo conocí en la escuela de cine, y desde ahí, trabajamos juntos, tomando café, anotándonos cosas, olvidándonos, es casi amateur lo que hacemos, pero sabemos que compartimos ideas del mundo que nos reúnen, en el sentido más profundo.
Tus películas tienen siempre que ver con temas urgentes ¿de dónde surge la inspiración?
Es una pregunta difícil de contestar, las fuentes son muy distintas, puede ser un libro, para adaptar, algo que escuché en la calle, un artículo que leí y me generó preguntas, pueden ser las ganas de profundizar temáticas que desarrollé en otras películas y que creía que daban para más, como me pasó con “Recursos Humanos” y “El empleo del tiempo”, y en estas últimas trabajé con los adolescentes porque me parece importante. Creo que tengo una mirada atenta que quiero compartir con los que trabajo y hacen las películas conmigo, no soy el único responsable, está atravesada por aquellos que están conmigo porque creo que el cine es colectivo.
¿Qué similitudes y diferencias encontrás entre “Entre los muros” y “El Atelier”?
La época es distinta, las preocupaciones de los jóvenes no son las mismas, la edad de los protagonistas, unos muy niños y otros que pueden tomar decisiones y responsabilidades, creo que son similares en la transmisión y mirada del adulto sobre los jóvenes, está ahí para formar sin deformar, influenciarlos para construir una mente sin imponer. Algo distinto también es el aspecto novelesco de “El Atelier”, hay reflexión de la juventud, pero también las ganas de acercarla al thriller. “Entre los muros” apostaba al intercambio verbal entre los jóvenes, no quiero hacer algo sociológico o dogmático, quiero que eso sea siempre algo subyacente. Así trabajo.
¿Alguna experiencia en tu adolescencia sirvió de inspiración?
Puede ser que haya algo personal, mis hijos tienen la edad de los personajes de mis películas, pero también que es un momento tan importante que como mínimo tenía que hacer tres películas, además me estimula muchísimo trabajar con jóvenes, por eso vuelvo a esa atmósfera. Estoy seguro que me convencí de esta película cuando afirmé que la tensión y lo novelesco se iba a disparar por las ganas del protagonista de escribir. Así me cerró.
¿Qué crees que aporta “El Atelier” a la problemática de la fascinación de los extremos en los jóvenes?
Creo que ilustra algo que todos pueden sentir sin darle forma, pero que apunta al aburrimiento de esta generación y que los adultos no quieren ver. Si queremos entenderla tenemos que aceptar que ellos se acercan al mundo de otro manera, y si no lo comprendemos, se irán seguramente hacia los extremos.
¿Cómo fue la experiencia de “7 días en la Habana” y volver para hacer “Regreso a Ítaca”?
Ya había ido varias veces a Cuba, me parecía enigmática, y quería comprenderla mejor. Leonardo Padura me daba entradas para comprenderla y cuando me ofrecieron hacer “7 días…” acepté por la posibilidad de trabajar con Padura y en Cuba sobre el encuentro de amigos. Nos dimos cuenta que no era suficiente el corto y por eso le propuse volver a hacer un largo, que terminó siendo “Regreso a Ítaca”. Era importante poder enfrentar y confrontar la mitología de la revolución Cubana, muy fuerte en Francia, y trabajarla desde la desilusión de todos, los cubanos, los idealistas, y demás, cuando se enfrentan a la realidad.
