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Entrevista a Juan Martín Hsu sobre «La Salada»: “Quería contar algo de la inmigración desde dentro”

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En su debut como director de largometraje Juan Martín Hsu trabaja con un tema, la migración, que le toca de cerca. “La Salada” es una compleja historia de desarraigo y soledad en el marco de un mercado informal que día a día recibe a trabajadores de todo el mundo. La explotación, lo ilegal, los vicios, el miedo, el compromiso algunos tópicos que Hsu toca en cada una de las tres historias centrales del filme. En exclusiva Espectador Web dialogó con el director para profundizar sobre la película, su experiencia en ella y sus nuevos proyectos.

¿Cómo surgió la historia de La Salada?

Cuando pensé hacer una película quería tocar el tema de la inmigración, ya que yo soy de una primera generación de taiwaneses nacidos en Argentina y quería contar algo de la inmigración desde dentro, desde el punto de vista de un inmigrante pero no a través de su historia sino a través de sus sentimientos. A la vez apareció La Feria de La Salada, este es un espacio que conozco desde la adolescencia por amigos que tienen puestos ahí y siempre me había llamado la atención de la cantidad de inmigrantes que trabajan en esa feria y como se relacionan. Así que empecé a juntar historias mías personales, de familiares y amigos para contar esta historia.

¿Cómo imaginaste que ese sería el escenario ideal para cada una de las historias?

Es que la feria de La Salada es muy particular, suceden demasiadas cosas y era un escenario ideal para que suceda una historia coral, los pasillos de la feria te obligan, tarde o temprano, a cruzarte con alguién. Y además este predio otra cosa que me llamó la atención, la ubicación. Esta frente al riachuelo y que a través de un puente, donde pasa el tren, conecta la provincia con capital. Me gustaba la idea de que esta gente que trabaja en la feria, trabaja en el límite de la ciudad, en los bordes y llevan sus vidas en estos no-lugares.

¿Cómo seleccionaste a los intérpretes?

A Chang y a Huang, que son los actores profesionales, ya los conocía personalmente. Y a los más jovenes, los chicos coreanos y bolivianos fuimos a buscarlos con Natural Arpajou, la directora de casting, en los barrios de cada colectvidad. Buscabamos actores que se pareciecen a los personajes, ya que no teníamos mucho tiempo de ensayo, así que de esta manera aparecieron Limbert y María Kim. Luego con el trabajo actoral resulto ser bastante sencillo y esto creo que es porque todos los actores son inmigrantes en Argentina y se sentían muy cerca de los personajes y lo que la película narra

Cada una de las historias habla de decisiones que se deben afrontar sin ganas, ¿pensaste esto como algo general a cada uno de los personajes o fueron surgiendo a medida que el guión construyó la línea narrativa general?

La línea narrativa del guión que filmamos era mucho más presente originalmente, o sea la trama se hacía muy evidente en los personajes y durante el Montaje (con Anita Remón) empezamos el trabajo de ocultarlo, hacerlo menos evidente. Y esto se debe a que en un momento del armado nos dimos cuenta que la película pasaba por otro lado, no tanto por la trama, sino por los sentimientos de los personajes. Para mí esta es una película sentimental, en el sentido en que los personajes y la película, se mueven por los sentimientos y por eso creo que puede llegar a dar esa sensación de afrontar desiciones sin ganas.

Yujin ama a su padre pero al mismo tiempo le es “rebelde” en las decisiones que él ha tomado por ella, ¿cómo trabajaste con la actriz esta dicotomía?

La idea era que ella esta transitando su adolescencia y esta buscando su identidad, por eso ella dice que “no se siente coreana” pero tampoco es argentina. Desde este lugar fue un poco el trabajo con ella, lo tenímos muy separado, por un lado su padre y por otro ella, dos costados que tratan de no tocarse porque cuando sucede ahí se arma. En las culturas orientales el respeto a los padres y a los mayores es muy importante, sin importar que estén equivocados, ellos siempre tienen la razón entonces no hay diálogo a veces, pero creo yo que ese diálogo existe pero en aparece en formas no habladas.

Huang se siente solo y ama a en secreto a la “cobradora”, pero al mismo tiempo se muestra que sólo quiere intimar con alguien, ¿cómo pensaste esta contradicción?

Para mí básicamente Huang busca ser querido, busca amor de cualquier persona. Creo que es lo que busca todo el mundo, alguien que te entienda pero por eso a veces esto puede confundirse con “amor”, o nunca se sabe. Esto era un poco la idea, que nunca se sabe cuando es o no amor, por este lado va la escena con Mimí Ardú, ellos se entienden hablando en dos idiomas distintos y por ese instante creo que hay amor entre ellos porque aparece la compresión con el otro.

Este personaje ama el cine nacional, ¿cómo seleccionaste los filmes que mostrarías que él vería?

No es que ama el cine nacional, sino que lo mira para aprender del otro a través de su cine. Muchos inmigrantes para aprender el idioma y sus costumbres miran la televisión del país donde están viviendo. En este caso para hacer la idea un poco más romántica, el personaje de Huang mira cine argentino para aprender del argentino e intenta copiarlo. Las películas elegidas básicamente son de algunos directores que admiro y quería traer películas que sean cercanas al mundo de los personajes, cercanas en el sentido emocional, me parece que son películas que estos personajes podrían ver y sentirse identificados.

La historia de Bruno es la más “conocida” por todos, inmigrante que llega sin los planes claros y termina trabajando de lo que surge, ¿por qué pensaste esto así y su particular relación con el padre de Yujin?

Una idea que tenía para todos los personajes era la idea de “errantes”, personajes sin tierra que deambulan por los pasillos de la feria. Y en la historia de Bruno era la más lógica para adaptarse a esta idea, aunque en los otros personajes también están, pero la historia de Bruno era ir de un lugar para el otro, caminando y buscando algo, y ese algo va a ser Kim. Para mí ellos arman una relación de padre e hijo, que se encuentran luego de estar mucho tiempo separados.

“La salada” no cae en lugares comunes, y al mismo tiempo universaliza la problemática migratoria, ¿cómo fue el proceso para lograr este punto en el filme?

El lugar común para mí tiene que ver en como uno mira a sus personajes, en el caso de “La Salada”, siempre traté de ponerme a la altura de ellos, sin mirarlos desde arriba y tampoco desde abajo. O sea sin juzgarlos y sin adularlos, solamente estar con ellos. Acompañandolos a través de sus sentimientos e intentando evitar siempre la idea de estereotipo, un personaje demasiado bueno o demasiado malo, es raro. Las personas cometen actos buenos y malos también, todo el mundo se manda sus macanas y todos tienen defectos, la idea fue siempre trabajar con que el inmigrante no es un cartón, sino que es una persona. Y otro punto importante de la película era darle vueltas y vueltas sobre la misma idea de sincretismo cultural o interculturalidad, buscarle todas las aristas posibles al tema.

La película paseo por varios Festivales nacionales e internacionales, ¿cómo fue la experiencia?

Muy hermosa y gratificante, sin importar el país donde se pasó desde Estados Unidos hasta México, Francia y España, el público lo ha recibido muy bien y sobre todo he recibido muy buenas devoluciones sobre como miran ellos la inmigración, a todos les toca de una manera u otra, la migración siempre existió, es parte de la humanidad y siempre se reactuliza de maneras muy dispares y esto se ve en la variedad de países donde se pasó la película.

¿Cuál es tu expectativa ante el estreno comercial?

Con ansías pero me parece que va a ser muy difícil. Es difícil estrenar una película Argentina en Argentina y más para una película tan chica como esta.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Acabo de terminar un corto para “Historias breves 10” que se llama “Diamante Mandarín” sobre una familia china que tiene un supermercado durante los saqueos del 2001 y decide encerrrarse una semana en el negocio. Y luego estoy escribiendo una ficción “Los extraños” que trata sobre la historia de mi viejo, que llegó en barco a la Argentina en el 55 durante el fin del peronismo y es sobre su vida e esos años.

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