Entrevista: Javier Zevallos «Matías siempre fue un promotor de su propia película»
Javier y Juan Zevallos dirigen “Estilo Libre” película que todos los sábados de marzo puede verse en El Recoleta.
El documental sigue los pasos de Matías, un ex presidiario que en la música encuentra su válvula de escape y libertad. Para conocer más del proyecto hablamos en exclusiva con uno de los realizadores, Javier.
¿Cómo conocieron a Matías?
A Maty lo conocimos en una proyección de otra película que dirigí, que se llama “Los Boys” (que también tiene al hiphop como tema, pero a través del breakdance). El acababa de salir de la carcel hacia dos semanas y lo llevaron unos amigos. Cuando terminó la peli, nos presentaron y nos contó su historia, brevemente. Después lo fuimos conociendo, nos invitó a su cumpleaños, lo fuimos a ver varias veces a su barrio ya con la idea de hacer una película y se fue dando una relación de amistad y de respeto mutuo.
¿Aceptó de una que siguieran su “regreso” a la sociedad?
Si, de hecho, cuando nos conocimos, el y sus amigos fueron los que sugirieron que la historia de El Cuatro daba para película. El siempre fue un promotor de su propia pelicula. De hecho, hasta escribio unas rimas sobre eso:
“Deberían de rodar mi documental/
porque lo que se verá será bien real/
auténtico, verídico, y sin que suene mal.
La historia mía y del barrio pobre quiero contar/
ser humilde y modesto/
hacer la peli porque vivo de esto.
Mi realidad, mi pasado, mi música y mi arte/
lo hago a pulmón, también lo haría en Marte.
Me gustaría contar mi vida dentro del hip hop/
con veinte años de carrera sin tener stop/
magia, anécdotas, verdades hasta privado/
quiero que sepan la verdad de lo que me ha pasado/
que los jóvenes sepan que error no cometer/
mi vida, mi rap, aprender a no temer.”
¿Cuánto tiempo de rodaje tuvieron?
Tuvimos mucho más tiempo de rodaje del que se ve en la película. Al principio, lo filmamos mucho en su barrio, Villa Madero. Lo que nos pasaba era que, en ese ambiente, entre sus amigos, pintando y curtiendo la calle, solo se veia una cara de Matias, la más extrovertida, la más caotica y la que en general se asocia con pibes marginales del conourbano. Que es un aspecto de el, pero quizás el más trillado. Y lo que más nos impactó y que fuimos descubriendo detrás de eso, es que el tiene otra cara, que es sumamente sensible e introvertida. Maty curso bellas artes antes de ir preso y en la prisión trabajó en la biblioteca. Que para rapear y componer el reflexiona mucho sobre las palabras, no solo el significado, si no el como suenan, como caen en la métrica, etc. Y nos pusimos a leer sus letras por fuera de la música y cuando las lees así encontras un montón de cosas que quizas están más relacionadas a la poesía o a una especie de crónica rimada. Luego nos enteramos que le gustaba ir a la casa del suegro en la costa a estar tranquilo y flashear, que el mar lo bajaba porque el siempre está a mil y que estaba pensando hacer un disco bajo la influencia de su reciente libertad. Entonces nos dimos cuenta que esa era la película que más nos interesaba, una mirada instrospectiva y más personal. Y que de paso era una forma de salir del cliche del rapero urbano marginal y mostrar más la labor de un artesano o artista al encarar la obra. Con todo eso, se pudo definir que el rodaje iba a coincidir con un viaje de él a la costa en invierno. Acampañamos este viaje que duro tres semanas y es lo que mayormente se ve en la peli.
¿Y de edición?
La edición duro unos tres meses en total. Casi dos meses trabajamos con Pedro, que es el editor, que le dio forma a la película y con él encontramos el ritmo de montaje y una especie de primer corte. Luego tuvimos que para la edición por un tiempo. A los meses, la película quedo en el FIDBA y yo encaré lo última fase de montaje con editor, con mi hermano a lado, obviamente. En esta fase refomulamos muchas cosas de estructura, hicimos funcionar cosas que no andaban, incorporamos ideas y recursos que tuvimos que generar y cerramos la pelicula. Este último proceso llevó poco más de un mes.
¿Hubo algo que les pidió que no registraran?
No hubo mucho que Maty no quisiera que se muestre. Quizas algunos momentos en los que se tomaba mucho alcohol pero que tampoco nosotros sentiamos necesarios en la película. Y tambien tuvimos que borrar al algunos raperos y grafiteros de la peli, porque el ambiente del hiphop es muy volatil y hay muchas peleas todo el tiempo.
¿Cómo fue el día a día con él, sus compañeros, y con el equipo de rodaje?
El rodaje estuvo muy bien. Fue muy íntimo. Esa era la idea. Con Maty y Aes ya había una relación de amistad y una intimidad cotidiana. En el rodaje fuimos muy pocos, solo cuatro personas en el equipo técnico y todos amigos. Convivimos juntos, no con Maty que se hospedaba en otra casa junto al mar, un poco metidos en la misma sintonía de Matías. El estaba escribiendo y pensando su disco y nosotros estabamos haciendo la película, bajo los mismos estimulos y es por eso que la peli es una peli sobre un rapero, pero sobre todo, es una reflexion sobre como se piensa una obra, sobre ese lugar de sensibilidad en el que una entra cuando conecta con lo que quiere contar.
¿Qué fue lo más difícil de documentar?
Lo más difícil de documentar es lo que no sale en la película, lo que finalmente quedó fuera, que es la vida diaria de Maty en su barrio. El rodaje allí se hizo complicado, porque estabamos muy expuestos a situaciones muy cambiantes, a veces de violencia, muy volatiles y que por otro lado, para nosotros, es algo que ya se ha mostrado hasta el hartazgo en la tv. Tampoco pudimos consegui permisos para filmar nada que tuviese que ver con el servicio penitenciario, las visitas de Maty a su oficial de libertad condicional ni ninguno de esos procesos.
Javier una vez más rodas en dupla, ¿qué facilidades encontrás en esto?
Está vez dirijo con mi hermano. Nosotros ya trabajamos juntos varias veces, el hizo la foto de todos mis documentales. E hizo la foto de este tambien, además de dirigir. No sé si encuentro facilidades al coodirigir, más bien genera dificultades. Pero son dificultades bienvenidas, las que a la larga terminan sacando lo mejor de los que participamos. Yo concibo el cine como un hecho colectivo, no me gusta mucho el concepto de “una película de”. No es que esté en contra del concepto de autor, lo que pasa es que me parece que una película puede ser personal y al mismo tiempo colectiva, aunque suene paradójico. Y el tema central de la película, que pasa por una reflexión sobre el hecho creativo como motor vital, es algo que con mi hermano hablamos mucho. Y practicamos, porque estamos comprometidos con eso. Es algo con lo que ambos nos identificamos y conocemos.
¿Quiénes les gustaría que se acerquen a ver “Estilo Libre”?
Nos gustaría que se acerque todo el mundo y hacer tres millones de espectadores (risas). Si eso no es posíble, creemos que es una película que le puede interesar a la gente relacionada al rap, obviamente, porque refleja una faceta distinta de lo que en general se muestra sobre el rap. Es una pelicula muy intimista y en ese sentido es bastante única para ese género. Y tambien es una peli que le puede interesar a cualquiera que conecte con el hecho creativo, con el hacer y reflexionar. Y en general es una película accesible para cualquiera, porque la historia de Matias es una historia de superación personal, de redención, con la que todos podemos empatizar.
¿Expectativas para el estreno?
Las espectativas para el estreno son muy tranquilas. Es un momento dificilísimo para el estreno de este tipo de películas. Es una combinación de la falta de espacios, el cierre de espacios, la falta de una politica clara de exhibición y distribución por parte del Instituto, el mal manejo de los subsidios de distribución por parte distribuidores en desmedro de los directores y sus películas, la falta de visibilidad de este tipo de cine, cierta animosidad del instituto a invisibilizarlo a favor de las grandes producciones comerciales. Por suerte, algunas salas alternativas como la del Recoleta, intentan generar un espacio para este tipo de películas.
¿Están con nuevos proyectos?
Si, aunque es un momento de total incertidumbre para las películas chicas, tanto de ficción como documentales. Las sucesivas reformas del plan del fomento, la idea de expresada por Lombardi de reducir las películas a 80 anuales (perjudicando directamente a las películas mas chicas), la animosidad del Instituto contra este sector de cineastas, la incertidumbre en relación a los concursos que aun no han abierto este año, la subejecución de presupuesto en contravención con estipulado en la ley de cine; todo esto hace que el panorama sea muy complicado al momento de pensar un proyecto. A pesar de eso, yo me encuentro escribiendo mi próxima ficción, que va a ser una comedia. Y mi hermano Juan sigue con su trabajo de director de fotografía en varías películas.
