Entrevista: Fredy Grunberg “La gran mayoría de la gente no tiene la menor idea de esto”.

La ópera prima de Fredy Grunberg “Hogar Abierto” propone una reflexión sobre la infancia y las oportunidades alejada de estereotipos.

El asistente de dirección debuta con un film intimista que recorre la vida de tres personas que supieron avanzar en sus vidas a pesar de todo. Hablamos en exclusiva con Grunberg para conocer más detalles sobre la producción.

¿Cómo fue pensar la problemática a partir de los tres personajes y relatos?

Surgió de una manera casual, de una nota que leí sobre chicos que a los 18 años dejan los hogares y salen a la calle, empecé a investigar y me di cuenta de una dicotomía de chicos que eran adoptados o no, entendí que había algo más, que hay organizaciones sociales que trabajan con ellos. La tercera historia, la del ex juez, funciona como una institución que ayuda, de hecho a él lo adoptó y lo ayudó a salir adelante. En la investigación descubrí a muchas instituciones que ayudan a los chicos, y el común denominador de las tres historias era ese.

¿Buscaste no victimizarlos desde una primera instancia para potenciar el mensaje esperanzador?

Fue un descubrimiento, yo no conocía nada, y si bien todas las historias no terminan bien, la película no busca un consenso, cuento las tres historias, que tienen un punto en común y por eso las muestro en paralelo, pero no se sí es el total de lo que pasa en Argentina. La gran mayoría de la gente no tiene la menor idea de esto, es totalmente desconocida. He hablado con sociólogos y les hablé de Pelota de Trapo y no lo conocían, y eso que fue el primer hogar del país. Al Chango Brizuela muchos no lo conocen, y eso que ha dado notas, por ejemplo.

La película los visibiliza…

Claro, y con el tiempo, con el tema del gatillo fácil y la baja de la edad para encarcelar, esta película ayuda a entender que se los puede ayudar.

¿Cuánto tiempo investigaste?

Meses, aún cuando filmaba, me pasó de tener que sacar información, en un momento tenía 10 historias interesantes y tuve que bajarlas a tres, porque la idea era contar las historias desde ellos sin opinar.

¿Fue difícil no involucrarse?

Super difícil, y la pasé mal cuando tuve que elegir las que iban a quedar, me parecieron las más paradigmáticas, y las más parecidas y diferentes entre sí, uno que trabaja en el campo social, otro artístico y otro en el campo de la comunicación. Fue esa la decisión, que se parezcan pero que sean distintas.

¿Hubo algo difícil de rodar?

Complicado emocionalmente, la vida de ellos, los relatos de ellos, es una película con mucho tiempo para filmar, para generar la intimidad, compartiendo horas y horas para lograr la cercanía con ellos. Ninguno la tiene servida, la pelean, día a día y cuando se abrieron escuchar sus historias fue muy duro, son historias al límite.

¿Qué desafío encontraste como director de tu propia película?
 

Todos, la verdad, es mi ópera prima y todo era un desafío. La pelea más dura fue en la edición porque había mucho material. Filmé mucho, mucho, tenía como cuatro películas filmadas. Lo más difícil siempre es recortar, crees que todo tiene un valor, pero tenés que trabajar en función de la película, que tire para adelante y que la historia corra. Es como una partitura, tiene que ir corriendo y avanzando. Hubo cosas inesperadas, que se dieron y a veces es lo mejor.

¿Qué expectativas tenes ante el estreno? ¿Ppensaste una difusión alternativa del contenido?

Sí, lo tengo que planificar, va a estar en algunos festivales, y voy a tratar de tener una distribución en el ámbito que esta temática pueda interesar, de manera preventiva y que lo conozcan gente que pueda intervenir. No lo planifiqué aún, pero empieza a pasar, cuando me lo pidan lo voy a enviar y después veré cómo lo haré porque la parte social es la que más me interesa, obvio que no creo que tendrá un público masivo, pero sí a gente interesada en la problemática.

 

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