Entrevista: Federico Palma «Soy de la idea de que el trabajo lo completa el público»

En su segundo largometraje Federico Palma vuelve a trabajar con las Islas Malvinas como posibilidad narrativa a partir de un punto de vista particular, el de lugareños que en el fondo no saben a qué o a quién pertencen.
Sobre el filme, el proceso del rodaje y el momento del documental en el país EspectadorWeb dialogó con el director de «Exilio de Malvinas» para conocer más detalles.
¿Sé que durante el rodaje de tu trabajo anterior se comenzó a gestar esta película, cómo fue el proceso?
La idea de la película surgió en el proceso de mi anterior proyecto, la serie documental «Piratas, Pastores, Inversores» (2011), que trataba la historia de la presencia británica en la Patagonia. En ese marco grande me quedaron las ganas de hacer algo más puntual sobre Malvinas, y más específicamente sobre los kelpers. Ya durante la investigación y la escritura de “Piratas…” aparecieron estas historias que contamos en “Exilio de Malvinas”, y ya en el rodaje el efecto que tuvo en mi vida filmar en las Malvinas me empujó a encarar este proyecto. Prácticamente no hubo solución de continuidad entre uno y el otro. Y de alguna forma se pueden ver a “Exilio…” como una continuación de “Piratas…”, por otros medios.
¿Cómo fue el rodaje? Y ¿Cuánto duró?
El rodaje fue por partes. Primero porque el material original provenía del rodaje de “Piratas…” en Malvinas, y la entrevista original a James Peck en 2011. Mi deseo era por supuesto volver a Malvinas, pero por cuestiones presupuestarias fue imposible. Y ahí viene el resto del rodaje, que fue también bastante demandante presupuestariamente. Hicimos la película con una Vía Digital del INCAA que da para hacer cosas realmente pequeñas, sin grandes despliegues. Nosotros en cambio forzamos la cosa para poder filmar en Córdoba, Santa Cruz, Buenos Aires y Río Negro, en sendas tandas, entre Julio de 2014 y Enero de 2015. En esto debo destacar que todos los involucrados hicimos un esfuerzo importante poniéndole mucho trabajo, cobrando lo mínimo, y en eso estaré eternamente agradecido a Carolina Fernández y Jorge Leandro Colás de Salamanca Cine, a Aylén López y a Karina Expósito por el amor que volcaron en este proyecto. Y además por aguantarme, porque esta producción coincidió con una crisis personal bastante grande, que a su manera también dialogó con la película.
¿Hubo mucho trabajo previo de investigación?
Si. Primero la base de “Piratas…” que tenía a su vez un trabajo bastante grande de investigación. Mi tema central es la Patagonia y hacen muchos años que vengo investigando sobre este lugar maravilloso donde tengo la suerte de habitar. Y después si mas puntualmente fue profundizar en las historias de los tres protagonistas y en la historia del proyecto neocolonial británico para el Atlántico Sur que se inicia en 1976. De toda esa investigación, esta película es la punta del iceberg, como debe ser… Yo creo que estos trabajos deben servir para contagiar la curiosidad, empujar al público a interesarse e interiorizarse en estos temas. Lamentablemente, el tema de Malvinas y de la Patagonia misma y la propia Historia Argentina, son ampliamente desconocidos en nuestra sociedad, y muchas veces se reproducen ideas y mitos totalmente alejados de la verdad y los hechos.
¿Y de post producción?
Un año largo, duro y terrible de edición. Por la complejidad del proyecto, que tenía muchas horas de entrevistas con muchísima información histórica y personal, muchísimo material en general, tanto filmado como documental, muchísimos temas y subtemas y demás. Y también por problemas personales míos que terminaron de complicar el embrollo. A ese año hay que agregarle los tres meses que fueron del corte final a la copia en DCP que se va a ver estos días en el Gaumont, con todo el proceso de post final de imagen y sonido.
¿Qué crees que aportas con tu filme al tema Malvinas?
Creo que lo que queremos aportar es una mirada complementaria de todo lo que se hizo sobre Malvinas hasta la fecha. Y es lo mismo que quisimos hacer con “Piratas…”. Abrir el juego a otras miradas, a otras historias. A mí me duele cuando todo se cierra con «ellos son ingleses», porque no es tan así. Los británicos no son todos ingleses, primero, y tanto con los anglos como con los britones tenemos muchísimas cosas en común aparte del futbol y los Beatles y los Stones y la Guerra de las Malvinas. Una cosa es combatir al Imperialismo y al Colonialismo -que y otra caer en las trampas del chauvinismo, particularmente el odio y el racismo. El Reino Unido lo usa en nuestra contra. Porque los malvinenses tienen todo el derecho a ser todo lo británicos que quieran, la Constitución Argentina se los garantiza, y hay una larga historia de la comunidad británica en la Argentina que lo testimonia. En 1982 estaba todo listo para llegar a un acuerdo, y entre los kelpers había cierta certidumbre de que iban a convertirse en argentinos en los años siguientes. Lamentablemente, la habilidad política de Gran Bretaña y la estupidez supina de la Dictadura argentina llevó la situación para otro lado. Yo les recomiendo ver “Exilio de Malvinas”, y buscar después “Piratas, Pastores, Inversores”, que está online, para completar el cuadro.
¿Cómo ves el momento del documental en la producción cinematográfica argentina?
Es un momento que yo llamaría complejo. En el mejor de los sentidos, aunque con sombras y bemoles. El lado bueno es que realmente existe tal cosa como un Cine Documental Argentino. Si mirás para atrás, hace 10 o 15 años no estaba. Yo puedo decirlo con total impunidad porque yo no estaba. Había una tradición de un documentalismo con exponentes de excelencia, pero contados con los dedos de la mano. Hoy debe haber centenares de documentalistas trabajando en todas partes del país. La pregunta a futuro, donde están las sombras y los bemoles, es ¿como sigue la cosa? ¿Se sostendrá sin un apoyo sostenido del Estado?, ¿será sustentable sin un público nacional que lo siga?, ¿podrá vencer los prejuicios de los sectores más comerciales que lo ven como un genero pobre y poco rentable? ¿Podrá superar sus propias limitaciones estéticas y técnicas? Para mí, y para muchos colegas que habitamos y trabajamos «en el Interior», la clave está en los públicos locales y regionales. Y en una base de público en Buenos Aires que ama el cine documental y lo banca. Pero bueno, cuando estrene mi próxima película, de acá a unos años, hablamos.
Que el estreno sea a 40 años del golpe ¿es una casualidad?
Te tiro una contracasualidad. Se estrena cuando yo cumplo 40 años. Y ese hecho personal mío me obliga a pensar que no es tan casual, porque 1976 fue el año del comienzo de la restauración neoliberal que aún hoy sigue avanzando sobre nuestras sociedades. El Golpe y la Dictadura afectaron seriamente la posición argentina en todos los campos, desde Malvinas a la Deuda Externa, a la destrucción de la Industria Nacional a la violentización de la sociedad, y sigue siendo un «proceso de reorganización nacional» vigente y dañino para el futuro de nuestro país.
¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno comercial?
Mi principal expectativa hoy está puesta en el público. Soy de la idea de que el trabajo lo completa el público, y no solo mientras está frente a la pantalla, sino cuando continua reflexionando, comentando con otros y finalmente mirando los temas tratarlos con una nueva perspectiva. Porque estos son temas siempre abiertos, siempre en desarrollo, son ámbitos de disputa ideológica y material, y lo que necesitamos es tener un mejor conocimiento de la realidad y la historia y tener mejores elementos para entenderla y herramientas para transformarla. Espero que la película tenga buena recepción del público, que el boca a boca, el interés de la prensa y de los programadores nos permita mostrarla en otros lugares y pantallas. Para mí como patagónico adoptivo pero muy orgulloso, estrenar en Buenos Aires y no poder decirle a mis vecinos cuando estreno en Bariloche es bastante incómodo, por no decir triste. Mi sueño es que “Exilio de Malvinas” llegue a su público, que se que está en muchos rincones del país y el mundo. Ojalá sirva también para visibilizar mi proyecto anterior que es una especie de «pre-cuela» muy rica en contenidos e imágenes para quienes les interese entender la historia patagónica, y particularmente la influencia del imperialismo británico en la Patagonia y en Argentina en general.
¿Estás con algún nuevo proyecto?
En este momento tengo dos proyectos interesantísimos con el MinCyT frenados en preproducción. Ojalá podamos concretarlos este año. Y después estoy indeciso con un montón de proyectos potenciales sobre la mesa, tratando de despejar cual será la «película posible» a la cuál dedicarle los próximos años. Sin lugar a dudas va a ser un proyecto patagónico. Veremos si me curo de la adicción a las Malvinas.
