Entrevista: Carolina Azzi «Creo que soy buena trabajando con material preexistente, dándole una forma y un sentido nuevos a través del montaje».

La publicidad política es un género único, con reglas y con un alto poder narrativo tanto o más fuerte que la ficción, y Carolina Azzi lo sabe y por eso dirigió “Espacio gratuito: 5 reglas para ganar una elección”.
Para conocer más del proyecto hablamos en exclusiva con ella. El film puede verse desde el 14 de septiembre en BAMA CINE a las 15.40 y 19 horas.
¿Fue difícil acceder al material de archivo? ¿Cuánto tiempo de investigación previa hiciste?
Muy difícil. Fueron tres años de recolectar material. No existe un archivo unificado donde ir a buscar. Fui juntando de a poco, de lugares muy diversos. En Argentina el mayor archivo televisivo es privado, el archivo Di Film, de Daniel Di Chiara. Gran parte del presupuesto de la película fue comprarle material a Di Chiara. Al que le estoy agradecida porque fue bondadoso y flexible con los precios. También recurrí al Archivo General de la Nación, que tiene muy poco materia televisivo de los 80 en adelante. El archivo RTA está en formación pero de ahí también saqué algunas cosas. Después fue un trabajo hormiga de ir rastreando a las agencias y productoras responsables de las campañas y pedirles el material. Y horas, días, semanas, de navegación en la web, donde parece que está todo ahí nomás pero no, con el tiempo vas aprendiendo diferentes métodos de búsqueda para conseguir perlitas que no están en YouTube a la vista de todos. Una búsqueda que además se tiene que rehacer periódicamente porque la web está en permanente cambio y lo que ayer estaba hoy no, mientras que todo el tiempo aparecen cosas nuevas. En total conseguí más de 1500 spots.
¿Llevó mucho tiempo configurar un guión?
Sí, también. Porque el guión fue creciendo y se fue modificando con el material que iba apareciendo y con el cual iba probando diversos criterios narrativos. La idea arranca en 2013, cuando el Fondo Metropolitano hace una edición especial por los 30 años de democracia que llamaba a presentar proyectos con alguna conexión con el tema. El Fondo Metropolitano ofrece un monto que, para lo que suelen ser los presupuestos cinematográficos, aún los de documentales, es muy bajo. En ese momento eran 50 mil pesos. Entonces me puse a pensar ideas que pudieran resolverse con esa suma. Era un año electoral, de esos en que somos invadidos por publicidad política en todas partes y a toda hora, el tema estaba flotando en el aire. Los spots políticos siempre me fascinaron, desde siempre me interesa pensar cómo están armados discursivamente y qué pretenden comunicar. Por otra parte, mi especialidad como directora es el trabajo con material de archivo. Disfruto, y creo que soy buena, trabajando con material preexistente, dándole una forma y un sentido nuevos a través del montaje. De la unión de todos esos elementos surgió la idea de la película: contar estos treinta años de democracia a través de los spots políticos. Partí de una consigna, casi un desafío: no usar otro material que no fueran los spots, nada de entrevistas a publicistas o voces autorizadas. Nada de contexto histórico. Esta fue la primera decisión importante de guión. Y costó, porque hice algunas pruebas poniendo otros materiales televisivos para dar contexto, por ejemplo. Probé con programa políticos, con publicidad célebre de productos comerciales… pero poco a poco me fui dando cuenta que el documental ganaba cuanto más lo acotaba al tema central: los spots como género narrativo. De esa consiga surgieron preguntas: Sirve para algo la publicidad política? Aporta algo a la democracia? Es mera manipulación o es un canal válido para conectar con el votante? Suma votos realmente? Cómo funciona el género? Qué tópicos maneja? Fue cambiando a lo largo de estos 30 años? Cuáles son sus rupturas y cuáles sus continuidades? Gana el candidato con la mejor campaña publicitaria? Por supuesto que el documental no responde todas estas preguntas, pero plantea algunas hipótesis y, sobre todo, expone la lógica de funcionamiento del género, como para que, a partir de ahí, cada espectador pueda sacar su propias conclusiones. La estructura de la película, la forma cómo está planteada, requiere un espectador que ponga mucho de su parte. Que use la memoria. Que complete el sentido.
¿Por qué decidiste ser vos misma la locutora?
Casi fui yo, pero al final, no. La locutora es Luciana Dorigo. Fui yo misma la locutora hasta la versión inmediatamente anterior a la versión final. Y no tenía que ver con una decisión consciente sino más bien con el modelo de producción de esta peli que fue prácticamente unipersonal. Es decir, yo iba probando diversas formas de montaje para las que escribía textos (la voz en off y los temas musicales son el único condimento extra a los spots), trabajando sola, con mi compu, en casa. Es una forma de trabajo que me gusta porque me da mucha libertad. Porque de otra manera no podría haberme tomado el tiempo que me tomé en ir encontrando las perlitas perdidas en la web, en descubrir la mejor manera de contar lo que quería contar. Y por otra parte, en este modo de trabajo de equipaje liviano, como lo fueron mis otras dos películas, creo que hay algo de entender y aprovechar lo que no nos propone la época. La producción audiovisual está al alcance de todos y todo el tiempo se hacen y comparten videos de lo más diversos temas y géneros. Algunos son brillantes. Cada vez es más importante la idea y menos los recursos. Los grandes presupuestos están camino a la extinción. Claro que hay proyectos que los requieren, pero en otros casos, parece que cuesta deshacerse del modelo clásico de producción que aprendimos en la facultad o trabajando en el medio. Prefiero resignar preciosismo técnico y ganar en libertad. Creo que es hasta ecológico pensarlo así. Igual no trabajé completamente sola. En los últimos meses sume el aporte fundamental y valiosísimo de Luciana, de Miguel Massenio, amigo y montajista de confianza y del director de sonido, Juan Manuel Ferré que hizo un gran trabajo con un material imposible. Siempre pensé que, al final, iba a grabar la voz en off con un locutor profesional. Cuando llegó el momento y empecé a probar voces, me di cuenta de dos cosas: que tenía que ser la voz de una mujer y que no tenía que tener sonar profesional. Había algo de mi locución, que me gustaba y quise mantener: la proximidad, la sensación de que el narrador es una persona común, de alguna forma un votante más. La voz educada de un “locutor” me remitía más al género objeto de mi análisis, mientras que una voz “normal” se acercaba más a la realidad: una ciudadana, espectadora de spots, que se pone a pensar sobre ellos. Y en una actividad, como la política, que sigue siendo mayoritariamente masculina, aún cuando tuvimos una presidente mujer e importantes figuras femeninas, creo que la voz de una mujer joven, genera un contraste interesante. Luciana es locutora profesional, pero tiene una ductilidad impresionante para ir y venir de ese rol y proponer matices intermedios. Con lo cual tuve lo mejor de casa mundo: la claridad de un voz entrenada y la proximidad de una voz común. Además de su capacidad para ponerse en personaje y sentir lo que dice.
¿Recibiste crítica de algunos de los políticos que participan por utilizar material de ellos?
No, ninguna. Y tuve la suerte, no sólo de lo que vieran políticos, sino, lo que me resultó más interesante, que lo vieran publicistas y gente que trabaja en comunicación política. En todos los casos el documental los hacía ver algún aspecto de su trabajo en el que no habían pensado antes y que los hacía reflexionar. Eso me resultó muy gratificante.
La elección de The Shadow of your smile es clave, ¿siempre sonó ese tema para la película?
Qué bueno que pienses eso, yo creo lo mismo. Y sin embargo el tema apareció llegando al final del proceso creativo. No así la secuencia de las sonrisas, que estuvo desde el principio. Era una de las imágenes que me apareció cuando me puse a imaginar la película y una de las primeras escenas que edité, con otra música. Hasta que, llegado un momento me puse a buscar la música definitiva. Y apareció este tema, que me pareció perfecto, en su versión original, para empezar el documental y en la versión en español, cantada Sandro para cerrarlo. Empezar con el contraste de un tema en inglés y terminar con la argentinidad al palo como es Sandro me parecía un buen arco dramático, jugando con la ironía pero sin ser despectiva. Me cuidé mucho todo el tiempo de no caer en el chiste fácil o en una actitud antipolítica nihilista.
¿Y Cuándo sea grande?
En ese momento en que estaba buscando los temas musicales, apareció Cuando sea grande. Era perfecto, porque ilustra la variedad de profesiones posibles con la misma candidez que lo hacen los spots, que en su intento por apropiarse del voto del electorado tratan de representarlo en la pantalla como los cazadores recolectores hacían con los animales pintándolos en las paredes de las cuevas. Por otra parte, es un tema alegre, optimista, que genera un contrapunto con algunos sentimientos que genera ver los spots viejos. También, al ser un tema infantil, creo que tiene algo de que remite nuestra responsabilidad como ciudadanos respecto del país que estamos haciendo para las generaciones que vengas después. Y por último, como motivo un poco más caprichoso, es un tema que me gusta porque lo escuchaba de chica: generacionalmente me representa a mí y a buena parte del público potencial de la película.
¿Quiénes consideras que deben ver tu película?
Creo que puede resultarle atractiva a toda persona que se interesa por la política o por la comunicación. Hay que reconocer que al dejar de lado las voces autorizadas y el contexto histórico tomé la decisión de hacer una película para gente con un cierto conocimiento previo. O bien por experiencia de vida o por tener un interés particular en el tema.
¿Circulará en circuitos educativos como material?
Ojalá. Con El Olimpo Vacío pasó mucho. Nos llegaron mails de maestros y profesores que la usaban en la escuela secundaria y en universidades. Incluso nos escribió una profesora de la Universidad de Mannheim, en Alemaina, para contarnos que la usaba con sus alumnos.
¿Cambió tu mirada sobre la política después de Espacio Gratuito?
No sobre la política, aumentó mi comprensión sobre los mecanismos de publicidad y comunicación. Que son una parte de la política.
¿Tu cercanía con ella te ha desencantado?
No, para nada, al contrario. Te diría que mejoró la experiencia que tuve como militante universitaria. Ver y conocer a buenas personas que trabajan durísimo sin otra recompensa que la de ir consiguiendo pequeños logros, que de a poco van mejorando la vida de otras personas, me hace ver que el panorama es más variado de lo que creía. Y me hace sentir una esperanza que hace tiempo no sentía.
¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
No todavía. Estoy llena de ideas, como cualquier documentalista, que en todos lados vemos una buena historia a ser contada. Algunas siguen la línea política, otras tienen que ver con historias familiares y hasta tengo alguna idea para hacer ficción. El género del documental familiar me encanta, y tengo buena materia prima para hacer algo de esa índole. Así que puede que venga por ese lado…
